Flacos y gordos: ¿pobres y ricos?

España es líder europeo en obesidad infantil. Según la última Encuesta Nacional de Salud (2011-2012), el 27,8% de niñ@s y adolescentes entre 2 y 17 años presenta sobrepeso (2 de cada 10) u obesidad (1 de cada 10). Esta tasa se ha multiplicado por 2 en los últimos 10 años y por 3 en los últimos 20 años. Este crecimiento, que también afecta a l@s adultos, en el caso de l@s niñ@s, se presenta en edades cada vez más tempranas y con casos cada vez más severos.

Ver: Encuesta Nacional sobre salud de España. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e igualdad.

La epidemia de la obesidad no es ninguna broma ni empieza hoy. Pero, su denuncia ha llegado a formar parte del paisaje porque está cuidadosamente separada de cualquier enfrentamiento real con las causas y los causantes de esta epidemia.

Algunos estudios muestran la correlación entre obesidad y factores sociales como nivel socioeconómico, cultura y hábitos deportivos. La Fundación Thao -en la que participan universidades e instituciones públicas pero también empresas privadas, siendo su principal patrocinador la multinacional Nestlé-, desarrolla desde 2007 el programa Thao-Salud infantil dedicado a promover hábitos saludables entre los niñ@s menores de 12 años y sus familias, involucrando a las autoridades locales. Durante 5 años, se ha pesado y medido a niños y niñas, pasando de 8270 niñ@s en 5 poblaciones de 3 Comunidades Autónomas (2007-2008) a 20668 niñ@s en 14 municipios de 6 CCAA (2011-2012).

Ver: THAO. Programa de prevención de la obesidad infantil en los municipios.

La tasa de sobrepeso y obesidad entre 3 y 12 años es del 28,3%. La obesidad en niños y niñas es similar, pero el sobrepeso es superior en las niñas. En edades muy tempranas (de 3 a 5 años) casi 1 de cada 4 niñ@s tiene exceso de peso. En la población de 3 a 12 años, la obesidad crece según desciende la escala social, al igual que sucede con las personas adultas (8,9% de obesidad en los niveles socioeconómicos más altos y 23,7% en los más bajos, Encuesta Nacional de Salud). Los niños y niñas de niveles socioeconómicos bajos (van a la escuela pública, pertenecen a familias con una renta inferior a 8.800 € al año y viven en bloques de pisos), presentan un 30% más de sobrepeso que l@s de niveles medios y altos (van a la escuela privada, tienen una familia que gana más de 24.000 € al año y viven en un chalet). Los niñ@s más pobres están más gordos que los más ricos. Esto supone que los más ricos comen mejor y los más pobres, peor.

No se puede luchar contra la obesidad limitándonos a denunciar su aumento una y otra vez. Los datos de este estudio evidencian nuestro fracaso para promover en la sociedad una verdadera cultura alimentaria. Es necesario pasar a la acción modificando nuestros hábitos alimentarios y plantando cara a las multinacionales del agronegocio. Nestlé hace negocio convirtiendo a la población infantil en adicta al azúcar y, al tiempo, lava su imagen dedicando parte de sus beneficios a financiar el programa THAO-Salud Infantil.

Para cambiar nuestra forma de comer no hace falta tener más dinero, vivir en otro lugar o meter a nuestr@s hijos en la escuela privada para que sean más finos (y más individualistas). Lo que hace falta es cambiar, poco a poco, nuestros propios hábitos alimentarios, involucrar a la escuela en la educación alimentaria y enfrentarnos con los culpables de la inseguridad alimentaria.

Hacerlo requiere un movimiento social de agricultor@s ecológic@s y consumidor@s responsables en una alianza de responsabilidad compartida. Dicho movimiento tiene una vertiente material –la construcción de mercados locales para el crecimiento de la alimentación ecológica– y una vertiente cultural, condición para cambiar nuestra forma de comer. La cultura alimentaria necesita estudio, debates, comunicación social, actividades colectivas con niñ@s y jóvenes y alimentos ecológicos en los hogares y en la escuela a precios justos para agricultores y consumidores. Todo ello con logística propia y libertad de pensamiento al margen de las multinacionales.

Para saber más:

Acción directa contra la obesidad.

Acción directa contra la obesidad infantil (ii)

La obesidad infantil, ¿cómo combatirla

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