¿Cuánta proteína ingiere tu hijo/a cada día?

Una dieta saludable debería incluir, como máximo 7,5% de proteína animal y 7,5% de proteína vegetal, o dicho de otra manera, 0,8 gramos por kg de peso o 1 gr por kg de peso si eres vegetariano (porque la proteína vegetal tiene menos aminoácidos aunque se asimila mejor que la animal). Sin embargo, en la Comunidad de Madrid l@s niñ@s en edad escolar tienen una dieta hiperprotéica, hipergrasa, con un alto contenido en colesterol y deficitaria en hidratos de carbono (Encuesta de Nutrición Infantil en la CAM, 2008).

 

Sabías que …

“Si se consumen regularmente grandes cantidades de proteína animal como carne de cerdo, vaca y pollo, pescado, huevos, leche, queso, etc. la capacidad del organismo para descomponer y eliminar con seguridad toda la proteína que no necesitas se ve cada vez más mermada, si es que no es de por sí muy baja por la propia constitución.

Puesto que el consumo excesivo de proteína espesa la sangre e incrementa el riesgo de que se formen coágulos, el cuerpo se ve obligado a almacenar la proteína sobrante y los subproductos del metabolismo de la proteína en los tejidos conectivos subcutáneos, en el tejido conectivo de los órganos y en las membranas basales de la red de vasos capilares. Una vez agotada la capacidad de almacenamiento de estas membranas, en los vasos capilares ya no se pueden depositar más proteínas.

Si se mantiene el consumo excesivo de proteína animal, el cuerpo empieza a almacenar el exceso de proteína en las paredes de las arterias. Las principales arterias coronarias se vuelven más gruesas, sufren lesiones y pierden eficacia. A medida que se obstruyen y cortan el suministro de oxígeno al corazón, el individuo respira con dificultad y puede sentir dolor o adormecimiento de extremidades. De pronto se produce un infarto de miocardio. De este modo, el almacenamiento de la proteína sobrante es como una “bomba de relojería” que puede explotar en cualquier momento.”

 

Andreas Moritz, Los Eternos Secretos de la Salud. Ed. Obelisco. Pag. 386

 

Tus hijos/as no se merecen ese futuro.
Reduce su consumo de carne y, de paso, el tuyo.
Si no lo haces por los animales, hazlo por tus hij@s y por ti.

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