La alimentación infantil a examen

La obesidad y el sobrepeso constitu­yen un problema en la población infantil española. Tres de cada diez niñ@s tienen sobrepeso, de ellos, la mitad son obesos.

La causa -además del sedentaris­mo- radica en una dieta abundante en proteínas animales, grasas saturadas, conservantes, colorantes y saborizantes, y deficiente en hidratos de carbono de calidad y en fibra, vitaminas y minerales aportados por verdura y fruta fresca de temporada.

La condición para el crecimiento, la salud, el aprendizaje, el desarrollo sico­motor y la prevención de enfermedades de nuestros niñ@s es una alimentación saludable, equilibrada y ecológica.

La educación alimentaria en el me­dio escolar requiere el compromiso de educador@s, profesionales, padres y ma­dres para transmitir conocimientos, hábi­tos dietéticos y estilos de vida saludables a niños y adolescentes. Lograr estos ob­jetivos y hacer llegar alimentos realmente ecológicos al comedor escolar y a la mesa de las familias supone una responsabi­lidad compartida entre escuela, cocina, familias, agricultor@s y consumidor@s.

Nutrición y desarrollo infantil

Durante la etapa de crecimiento, las necesidades de algunos nutrientes son más elevadas y el organismo es más vul­nerable a las carencias nutricionales.
Los buenos hábitos alimentarios en la infancia garantizan el pleno desarrollo físico e intelectual y la prevención de en­fermedades como diabetes, cáncer o car­diovasculares.

Nutrición, familia y escuela

Los niñ@s aprenden, sobre todo, por imitación. Para educar a nuestr@s niñ@s debemos cambiar con ellos. Un niño no comerá verduras en el colegio si no las toma en casa y no las tomará en casa si los adultos no las toman.
La herencia genética marca una ten­dencia pero no determina tener cáncer o padecer obesidad. El tipo de dieta, la ac­tividad física, la higiene, el descanso y el estilo de vida tienen más influencia que los genes. Mejorar la alimentación y el ejercicio físico puede evitar o retrasar una enfermedad para la que tenemos predis­posición genética.

La alimentación correcta en la infancia (6-12 años)

• Dieta variada, equilibrada y agradable.
• Cinco comidas al día: desayuno, almuerzo de media mañana, comida, me­rienda y cena.
• Lácteos (proteína, fósforo, gra­sas saturadas): entre medio y un litro diario de leche ecológica fresca o pasteu­rizada ó 2-3 raciones al día de derivados lácteos (yogur, queso, cuajada)
• Carne, pescado, huevos y le­gumbres: dos raciones al día. Moderar carnes rojas y embutidos. La carne debe disminuir a favor de pescado y legumbres.
• Frutas, verduras y hortalizas ecológicas: 5 raciones al día. Dos o tres piezas de fruta. Tres o más de verdura y hortalizas.
• Cereales integrales ecológicos (pan, arroz, pasta): cinco raciones al día.
• Grasas: aceite ecológico virgen extra de primera prensada en frío.
• Dulces y bollería industrial: mu­cha grasa trans y azúcar refinado y escasas
o nulas vitaminas, minerales y fibra: cuan­to menos, mejor. Deben disminuir a favor de bollería casera, frutos secos, agua, ce­reales, tubérculos, fruta y verdura.
En resumen:
• Carne roja: algunas veces al mes.
• Pollo, huevos, pescado, lác­teos: algunas veces a la semana.
• Fruta, verdura, hortalizas, ce­reales integrales, agua y ejercicio físico: todos los días.

 

Perfil calórico

Las necesidades energéticas de un niño se calculan en función de su peso cor­poral. Para un niño de 7 a 10 años, la OMS establece 70 kcal/kilo.

Los principales aportes de calorías proceden de proteínas, grasas e hidratos de carbono, en la siguiente proporción:

• Proteínas, entre el 10% y el 15% del total. La mayoría de ellas debe ser de origen vegetal (garbanzos, lentejas, alu­bias, guisantes). La proteína animal para un niño no debe exceder la superficie de la palma de su mano (sin contar los dedos).
• Grasas, 35% del total.
• Hidratos de carbono, 50% del total.

Reparto calórico óptimo a lo largo de las cinco comidas del día.

– Desayuno y media mañana.- 25 %
– Comida.- 35 %
– Merienda.- 30%
– Cena.- 10%

Control de peso durante la infancia.

-Apostar por pautas propositivas más que restrictivas.
-Mejorar los hábitos de alimenta­ción y actividad física.
-Más fruta y verdura y menos dul­ces y snacks.
-Incluir frutas, ensalada  o verdu­ras como primer plato de cada comida
-Preocuparse porque el desayuno sea correcto: fruta, hidratos de carbono (pan, cereales, miel), lácteos y frutos secos.

M.M.

“Alimentación Infantil” Instituto de Nutrición y Trastornos Alimentarios. Salud Madrid

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