¡Peligro, refrescos! Agua, azúcar y un sin fin de aditivos

La composición de algunos productos, como los refrescos revela un valor nutricional nulo. Aunque cualquier alimento consumido de modo ocasional y con moderación puede formar parte de una dieta saludable y equilibrada, la ingesta de este tipo de productos no es recomendable, ni siquiera como un dulce extra en momentos y días puntuales. El azúcar es el denominador común en su composición. El azúcar es un nutriente energético con “calorías vacías”, sin vitaminas ni minerales, tan sólo energía. Una lata de refresco (33 cl.) contiene unas 140 calorías procedentes en exclusiva de su contenido en azúcar. Cuando un niño toma un refresco, la cantidad que ingiere equivale a un vaso de agua con 3 ó 4 sobres de azúcar disueltos. Por este motivo, la investigación epidemiológica ha demostrado la relación entre consumo de bebidas azucaradas (no sólo refrescos) y el riesgo de obesidad infantil en más del 50% de los casos.

A los niños les gustan los refrescos porque se les ofrecen asociados a juegos, colores, amig@s, diversión. Pero el consumo de bebidas azucaradas con multitud de aditivos no es saludable. La asociación entre su ingesta y el exceso de peso desaconsejan su consumo para los niños. En los refrescos de cola, a los ingredientes comunes (agua con gas y azúcares) se añaden cafeína y ácido fosfórico, dos aditivos peligrosos. La cafeína es una sustancia excitante y el ácido fosfórico puede favorecer la descalcificación ósea, con efectos negativos en el crecimiento infantil (huesos y dientes).

 

Refrescos y ácido fosfórico

El fósforo y el calcio deben mantenerse en equilibrio homeostático en el organismo, de forma que la abundancia o la deficiencia de uno afecta la capacidad de absorción y aprovechamiento del otro. El exceso de fósforo causa una menor asimilación de calcio y, por tanto, puede suponer una mayor pérdida de éste en los huesos. Este efecto resulta contraproducente en la infancia, porque en esta etapa los huesos están en pleno proceso de crecimiento, desarrollo y consolidación.

Los padres y madres deben informar a sus hijos sobre el hábito insano de consumir este tipo de bebidas. El efecto descalcificante también lo pueden sufrir las personas adultas habituadas a beber refrescos de cola, aunque sean light, ya que el contenido de este aditivo es el mismo.

 

Refrescos de cola sin azúcar ni cafeína

Hoy en día, numerosas personas optan por refrescos sin azúcar o versiones descafeinadas para los niños. En ambos casos, se cree que de este modo se resuelve el problema de tomar un exceso de calorías, por azúcares añadidos, o un excitante como la cafeína. Sin embargo, estos refrescos aportan cantidades significativas de fósforo, por lo que tampoco son recomendables ni saludables.

 

Bebida refrescante sin burbujas

Parece que las bebidas refrescantes sin burbujas son mejores que los refrescos y, en muchos casos, gustan más que los zumos tradicionales. Pero detrás del llamativo mensaje que los ensalza como una bebida portadora de vitaminas necesarias para los niños (vitamina A, C y B1, entre otras), se esconde un líquido caro y condensado en aditivos artificiales insanos que se puede sustituir por un zumo natural o un licuado con frutas de temporada.

Una rápida lectura a la lista de ingredientes es suficiente para comprobar que son líquidos resultado de la mezcla de agua, azúcares y una cantidad banal de zumo de fruta a base de concentrado (5%), pero con un largo listado de aditivos, acidificantes (ácido cítrico), conservantes (E452, E202), espesantes (goma de guar), emulsionantes (almidón modificado), aromas naturales y colorantes varios.

 

El ácido fosfórico no sólo está en los refrescos

Los fosfatos son la fuente dietética más abundante del mineral fósforo. Están en casi todos los alimentos, sobre todo, en los más ricos en proteínas (leche, carne, pescados, huevos) y que más consumen los niños. A su vez, la industria alimentaria utiliza el ácido fosfórico (E338) y sus sales, los fosfatos de sodio (E339), potasio (E340) o calcio (E341) y los polifosfatos (E450-E452) como aditivos conservantes, antioxidantes y estabilizantes.

Es común su presencia en derivados cárnicos (fiambres, salchichas, embutidos, patés), puesto que al reaccionar con las proteínas naturales de estos productos se retiene el agua y aumenta la jugosidad (y el peso) del producto. Por su cualidad estabilizante, se agregan a variedad de derivados lácteos (quesos fundidos tipo lonchas y porciones, leche condensada, nata) o surimi (palitos de cangrejo y similares).

Por tanto, cabe revisar la dieta infantil y valorar qué cantidad y con qué frecuencia consumen los niños este tipo de productos ricos en fósforo, ya que los refrescos de cola no son los únicos que los contienen.

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