Plátano

Esta sabrosa fruta, de textura suave y sabor dulce es, junto a las naranjas o mandarinas, una fruta para echar al bolso o al bolsillo, muy prácticas para comer fuera de casa. L@s niñ@s los adoran, ideales para el desayuno o merienda. ¿Hay alguien que no le guste el plátano?

 

Un poco de botánica

Los plátanos o bananos son una planta herbácea con pseudotallos aéreos que brotan de un tallo engrosado subterráneo que desarrolla numerosas yemas laterales que crecen hasta alcanzar la superficie. Es una musácea pernenne con rizoma corto y tallo aparente de gran grosor, del cual brotan unas hojas de gran tamaño. Cada planta posee una inflorescencia cuyas brácteas contienen numerosas florecillas, las masculinas en la parte superior de la inflorescencia y las femeninas en la inferior que al madurar producen los racimos que pueden contener hasta doscientos frutos o plátanos.

 

El periplo de los plátanos

Esta hierba es originaria del sudeste asiático. Aparece referenciado en el bello poema del Ramayana. Está tallado en piedra como ofrenda a Buda en el templo Borobudur de Java central y los cronistas de Alejandro Magno describen su cultivo en la parte baja del Indo. Los escritos de la dinastía Han de China testimonian que era un cultivo con dos milenios de antigüedad.

Parece ser que llegó al área mediterránea a trevés de los comerciantes europeos tras la expansión del Islam como planta “rara” que no podía prosperar en los climas europeos. Pero la expansión del plátano siguió una ruta difente. De la India llegó a la península Arábiga, pasó luego por Etiopía y fructificó su plantación y consumo en las poblaciones al norte de Uganda. Rápidamente este cultivar se convirtió en un alimento principal entre las culturas autóctonas.

Los sucesivos expedicionarios esclavistas y comerciantes europeos en el África negra también expropiaron cultivos para llevar a América, como el del plátano, que convirtieron, junto a la venta de esclavos, en una pujante fuente de negocio alimentario para los colonizadores y colonizados. Los franceses los intrudujeron en Las Antillas y Portugal en Brasil. El camino que recorrieron los plátanos en territorios de colonización castellana fue desde las Canarias a Santo Domingo, después a Méjico y Centroamérica. Se conoce su cultivo en las Afortunadas desde el S. XVI, llevado desde Guinea. El plátano era un desconocido en Europa hasta finales del S. XIX. Llegaba ocasionalmente a los puertos porque las tripulaciones cargaban las bodegas de piñas de plátanos para su alimentación en las travesías; no todos se los comían.

La expansión del cultivo y comercialización globalizadora del plátano comienza en Costa Rica cuando a partir de 1871 empresarios estadounidenses se hicieron con prácticamente todo el territorio agrícola de este país, además de construir una línea férrea que comunicara América central con los EE.UU. Nos referimos a la United Fruit Company. Allí donde llegaba el ferrocarril, tierras a un lado y otro de estos caminos eran expropiadas para cultivar plátanos, llegando a ser dueña de gran parte de Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Panamá, Honduras y Cuba. El poder de este monopolio se basaba en mantener muy bajos los costes salariales y tributarios, de manera que los sobornos a los políticos locales estaban al orden del día, en tanto a las comunidades campesinas se les expropiaban sus tierras convirtiéndolas en masas de trabajadr@s agrícolas, pobres al tener que abandonar sus tierras para trabajar bajo las leyes de la “Mamita Yunai” (U.F.C.) y reprimidos por policías y ejércitos corruptos. Son las infaustas “Repúblicas bananeras”, punta de lanza de las injerencias usamericanas en todos los gobiernos y regímenes de América Latina, convertidos en dictaduras-títeres del grande del norte.

El plátano es la cuarta fruta tropical más cultivada. Los procedentes de Latinoamérica y el Caribe forman el grueso mayor del comercio internacional. Europa, EE.UU., Japón y Canadá son los mayores importadores.

Así mismo, es la primera planta que siembran l@s campesin@s del Movimento dos Trabalhadores rurais sem Terra en Brasil (M.S.T.) cuando ocupan tierras improductivas, primero porque crece rápido y da pronto alimento a las familias, segundo porque simboliza la lucha por la soberanía alimentaria de los pueblos.

 

Propiedades nutritivas de los plátanos

Sus cualidades lo convierten en un estupendo complemento energético, especialmente para niñ@s, adolescentes o deportistas. Es una combinación equilibrada de energía, vitaminas y minerales para el organismo.

150 g. aportan: Vitamina A: 38.3 mg. en forma de retinol, necesario para el buen funcionamiento de la piel. Vitamina B6: 0,66 mg. Necesaria para el desarrollo de tejidos. Vitamina C: 11,5 mg. que actúa contra el envejecimiento celular. Ácido fólico: 31.5 mg. Imprescindible para mujeres embarazadas. Potasio: 525 mg. y Magnesio: 55.8 mg. ambos necesarios para la relajación muscular, el funcionamiento del corazón, la presión arterial y la regulación de líquidos. El aporte en fibra es de 4,4 g. y 29 g. de hidratos de carbono.

Es falso que engorde. No tiene grasas y proporciona unas 80 Kcal. por 100 g. similar a las que nos da una manzana o naranja mediana, además tiene mayor poder saciante por contener un alto contenido en fibra e hidratos de carbono simples y complejos. Para una persona diabética, un plátano equivale a dos raciones de carbohidratos, por lo que es recomendable comerlo fuera de las comidas principales.

Es beneficioso para la flora intestinal al contener azúcares que fermentados por las bacterias intestinales contribuyen a aumentar su número. Los hidratos de carbono complejos ayudan al tránsito intestinal, retrasando la absorción de azúcar y el aumento de la glucosa en sangre. Es recomendable para personas con dolencias estomacales por contener un flavonoide con propiedades antiinflamatorias induciendo la disminución de ácido clorhídrico.

La combinación de potasio y magnesio, junto a que es rico en triptófano -aminoácido precursor de la serotonina- lo convierten en un alimento para recuperarnos del estrés, nerviosismo, insomnio o depresión.

 

Una fruta completa y protectora de la flora intestinal

Su aporte energético -80 kcal por 100 gr- y su elevada cantidad de potasio -necesario para la actividad muscular- lo convierten en un alimento ideal para niños, adolescentes, deportistas o cualquier persona con vida activa. También es rico en magnesio y ácido fólico que contribuye a prevenir anemias y espina bífida en el embarazo. Por el contrario, su bajo porcentaje en sodio lo hace recomendable a personas que sufren hipertensión arterial o afecciones de vasos sanguíneos y corazón.

Deberán limitar su consumo quienes padezcan insuficiencia renal y requieran bajar su nivel de potasio. Sin embargo, la riqueza en taninos de acción astringente lo convierte en una fruta muy apropiada para quienes sufren de episodios diarreicos.

Vitaminas: destacamos la Vitamina A en forma de retinol, necesaria para el buen mantenimiento de la piel, y la Vitamina C, que actúa contra el envejecimiento de las células

Lo más relevante de esta fruta es que proporciona fructo-oligosacáridos (FOS), un tipo de fibra soluble compuesta de fructosa y glucosa, beneficiosa para regular el tránsito intestinal pero también estimular el sistema inmunológico. Nuestro organismo no puede digerir estos oligosacáridos naturales y pasan a ser fermentados por la propia flora intestinal, estimulando el crecimiento de bacterias beneficiosas del colon (bífido bacterias o lactobacilos). Tiene además, un efecto protector frente al cáncer de colon, al inhibir el crecimiento de las células tumorales. Los FOS también están presente en la cebolla, el puerro, la alcachofa y el ajo que también ayudan a cuidar el colon lo que les convierte en alimentos protectores de nuestro sistema inmunológico.

En producción ecológica, al desarrollarse en palmeras y suelos libres de tóxicos, la fruta no tiene restos de estos químicos. Al vivir en un suelo fértil y no contaminado, proporciona más vitaminas y minerales que el plátano convencional.

¿Cómo se conserva? ¿Cómo se consume?

El plátano se recolecta verde (Canarias) y madura en el almacén. Tradicionalmente lo mantenían a temperatura ambiente; iba desprendiendo gas etileno, que promovía de forma natural su maduración. Al alcanzar el punto óptimo se ponían a la venta del consumidor final. En invierno tardaban más y en verano el calor aceleraba el proceso. Actualmente, es difícil encontrar plátano madurado de forma natural aunque proceda de producción ecológica. Se madura en cámaras que regulan temperatura y humedad, aplicando gas etileno de forma artificial para controlar el proceso de maduración hasta el punto que requiera la distribución, mayor cuanto más cercanía.

Los plátanos listos para comer tienen un color amarillo intenso. Ojo, al dejarlos varios días en el frigorífico, la piel del plátano se ennegrece afeando su aspecto externo, aunque no afecte en absoluto a su calidad nutritiva. El oscurecimiento de la piel puede evitarse si se envuelven en papel de periódico.

Cuando los plátanos están de un verde claro, puedes acelerar el proceso de maduración si los colocas con la parte de corte hacia arriba, en sentido contrario a como están en la palmera y los dejas madurar junto a manzanas a temperatura ambiente en una cacerola tapada para conseguir que el etileno que desprende, no se disipe sino que se concentre alrededor de los plátanos. Pon en dicha posición los que quieras consumir antes y, progresivamente, ve colocando los siguientes en esa posición para adaptar su maduración optima al ritmo de vuestro consumo familiar.

 

Los plátanos de La Garbancita

Son de las Islas Canarias, procedentes de Eurobanan.