Jengibre en tu dieta

Ha costado la llegada del otoño, pero ya parece que el frío se instaura, al menos, durante una temporada. Olvídate de las campañas publicitarias que nos aturden en estas fechas promocionando medicamentos para la tos, constipado, gripe, dolor de garganta… etc. porque ¡ha llegado el jengibre!

Su fuerte y característico sabor (similar a su aroma) permite ser identificado rápidamente si lo usamos en uno de nuestros platos, por eso se recomienda utilizarlo en poca cantidad, pues tiene cierto sabor picante (sensación de calor en boca).

Se trata de una planta perenne, originaria de Asia, de la familia de las Zingiberáceas que puede llegar a medir hasta dos metros de altura, cuyo rizoma se usa desde tiempos remotos por sus propiedades culinarias y medicinales. Es común y popular su uso en las culturas hindú, de Indonesia y Japón.

 

“Que tu alimento sea tu medicina, y que tu medicina sea tu alimento”

Se menciona su uso médico en el tratado de hierbas más antiguo de China, (Pen Tsao Ching 3000 a.n.e.) Confucio detalló sus múltiples beneficios para el cuerpo, siguiendo la filosofía médica china que considera la enfermedad como un efecto de la alteración del equilibrio natural: “si la hoja está enferma, no cures la hoja, si no la raíz.” Y en esa misma época era conocido en Egipto, Grecia y Roma. Los griegos, tras de una comida copiosa, tomaban jengibre envuelto en pan. En la Alejandría romana aparece como producto sujeto a gravamen de aduana de las mercancías provenientes del Mar Rojo. En la Edad media llegó a Alemania y Francia. En la Inglaterra de Enrique VIII, el propio rey envió una receta con jengibre al alcalde de Londres como remedio para la peste que asolaba la ciudad. De ahí la popular bebida “ginger ale”: agua, jengibre, azúcar y limón. Los portugueses lo introdujeron en África y los castellanos en las Antillas. D. Francisco de Mendoza introdujo con éxito su cultivo en Méjico, junto al clavo y la pimienta. El jengibre llega a España recomendado para su uso en guisos y como remedio estomacal.

 

Una planta maravillosa

Dentro de su composición nutricional destaca por ser un alimento bajo en calorías y entre sus componentes destacan: hidratos de carbono (50%), aminoácidos (contiene gran proporción de aquellos aminoácidos esenciales que el cuerpo humano no es capaz de fabricar por sí mismo), grasas(6 %, entre ellas destacan de naturaleza insaturada), fibra (recordemos que es una raíz), vitaminas (destaca en vitamina C), minerales (aluminio, boro, cromo, cobalto, manganeso, fósforo, silicio, zinc), flavonoides como la quercetina, ácido oxálico y curcumina.

Pero su especial relevancia no se encuentra en sus nutrientes, si no en sus micronutrientes o fitoquímicos, tales como los shoagoles, gingeroles y aceites esenciales, que explicaremos en detalle a continuación, todos ellos relacionados con su efecto beneficioso para la salud.

Entre sus propiedades destacan las relacionadas con el aparato respiratorio, pero también tiene efecto sobre el aparato circulatorio y el aparato digestivo, como antibiótico, contra el dolor y antivomitivo:

APARATO RESPIRATORIO:

  • Gripe: alivia la fiebre, congestión nasal y ayuda a reducir los dolores articulares causados por las toxinas producidas por los microorganismos causantes de la gripe.
  • Resfriado: Ayuda a eliminar las congestiones que se producen en el pecho como consecuencia de la acumulación de la mucosidad.
  • Sinusitis: previene y combate la inflamación de la nariz.

 

APARATO DIGESTIVO:

  • Vómitos durante el embarazo: ayuda a reducir las naúseas y/o vómitos producidos en los primeros meses de embarazo. También reduce los efectos negativos de los medicamentos utilizados en las operaciones en general.
  • Mal aliento: la cultura oriental utiliza desde hace siglos un remedio que consiste en tomar jengibre encurtido en vinagre para refrescar la boca después de las comidas y luchar contra el mal aliento. También es un remedio contra la boca seca.
  • Úlceras digestivas: su poder antibacteriano previene la aparición de úlceras, pues compite directamente con bacterias causantes de estas patologías, como la conocida Helicobacter pylori.
  • Gastritis: es capaz de neutralizar el exceso de ácidos gástricos, y evitar una gastritis y futuras úlceras.
  • Diarrea: Al ser antibacteriano, tiene un efecto protector frente a las bacterias causantes de problemas intestinales sin afectar a la microbiota beneficiosa de nuestro organismo (aquella que se alimenta de la fibra que ingerimos, por tanto al ser también una raíz, este efecto beneficioso se multiplica).
  • Digestión: sus gingeroles aumentan los movimientos peristálticos del intestino, fenómenos necesarios para tener un correcto tránsito intestinal, evitando el estreñimiento.

 

APARATO CIRCULATORIO:

En general, tiene efecto antitrombótico y hipocolesterolemiante (ayuda a reducir el colesterol). Estos dos efectos, en definitiva, ayudan a una mayor fluidez de las sangre en nuestro sistema circulatorio por lo que tendremos diferentes efectos cardioprotectores: enfermedades del corazón, circulatorias en las extremidades, regeneración de tejidos dañados por congelación, y mayor riego sanguíneo en nuestro cerebro.

 

Ahora que sabemos sus beneficios… ¿Cómo consumirlo?

  • FRESCO: lo que consumimos es directamente la raíz de la planta. Es utilizado para cocinar (caldos, sopas, sofritos). Es decir, se puede utilizar como una verdura más en nuestros platos, pero en poca cantidad, pues su sabor es fuerte e intenso.
  • EN POLVO: ideal para postres y recetas picantes.
  • ENCURTIDO EN VINAGRE: Se utiliza para la elaboración del sushi.
  • CARAMELIZADO: consumo directo, perfecto para tomarlo entre horas en aquellas épocas en las que nos duele la garganta.