Apionabo, una raíz comestible desconocida

El apiorrábano o apio nabo (Apium graveolens, variedad rapaceum) procede de la familia de las Apiáceas, como la zanahoria, el hinojo o la alcaravea. Es una variedad diferente al apio (Apium graveolens, variedad dulce), aunque en sus propiedades nutritivas y organolépticas son muy similares.

El apiorrábano dedica toda su energía a engordar el cuello y crea un bulbo con textura fuerte y sabor intenso. Proporcionalmente, sus pencas y hojas son pequeñas.

Esta raíz comestible es originaria del norte y este de Europa. Actualmente se cultiva principalmente en Francia y Alemania. En España hay pocos lugares donde se cultive. En La Garbancita Ecológica lo hemos descubierto de la mano de Ecoeduco, Campo de Cuellar (Segovia).

Del apiorrábano aprovechamos todo. Desde las hojas y la penca -como en el apio- hasta su raíz. Es grande y esférica, presentando pequeñas raíces en su parte inferior, denominadas secundarias. Su aspecto es rugoso y amarronado. Al pelarlo, se descubre una carne blanca, compacta y crujiente.

Esta hortaliza viene cargada de minerales como potasio, calcio, fósforo y fibra, aunque su bajo aporte caloríco (15 kcal por 100 gramos) la haga también atractiva para dietas adelgazantes.

El potasio, uno de los minerales más presentes en esta raíz, es necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal.

El apiorrábano es una buena fuente de carotenoides -en el organismo se convierte en vitamina A-, vitamina C y flavonoides. En el proceso de cocción se destruye gran parte del contenido de vitamina C, por lo que recomendamos su consumo en crudo. Contiene también gran poder antioxidante que fortalece nuestro organismo frente al cáncer, al mismo tiempo que combate virus e infecciones. Los flavonoides nos protegen de las enfermedades cardiovasculares.

¿Cómo incorporamos el apiorrábano en la cocina?

Combina muy bien con otras verduras en ensalada, ya sea troceada, laminada o rallada. O bien, como acompañante de guisos y sopas o de guarnición en carnes y pescados, muy apreciada por su aroma.

El apiorrábano tiene mucho prestigio en los recetarios de países centroeuropeos. En Francia elaboran una famosa ensalada a base de apiorrábano a la juliana con salsa remoulade -mahonesa con toque de mostaza en grano, alcaparras y pepinillos-.

Nuestra sugerencia: un plato de verdura cruda en tiras finitas, alternando colores y en forma geométrica puede ser una llamativa y saludable forma de introducirlo a los más pequeños: remolacha, apio, apiorrábano y zanahoria, acompañadas con queso cremoso, por ejemplo. ¡¡Seducirás también a los mayores con estas varitas mágicas de salud!!

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