Boniato, ese tubérculo olvidado

El boniato o batata o papa dulce o camote o batata de Málaga, es un tubérculo de la familia de las Convulvuláceas. Procedente de América tropical, llega a España en el siglo XVI. De aquí se extiende al resto de Europa.

 

Propiedades

Con propiedades y apariencia similares a la patata, el boniato se caracteriza por su mayor aporte energético y su sabor dulce, por lo que puede ser un alimento especialmente interesante para los más pequeños, las personas enfermas y aquellos que realizan mucho esfuerzo físico. Existen diversas variedades de boniato, en función del color de su piel: blanco, amarillo, rojo o morado. La carne es similar en todas las variedades, de blanca a anaranjada.

Fuente de energía, gracias a su contenido en carbohidratos complejos (almidón) y azúcares (responsables de ese sabor dulce característico). Pero también de vitaminas. El boniato tiene una gran concentración de carotenoides -mayor cuanto más intenso es su color rojizo-, convirtiéndole en un excelente antioxidante previniendo del envejecimiento celular y protegiéndonos de los radicales libres y de la aparición del cáncer. También de vitamina E, que ayuda a mantener la salud del sistema nervioso y del sistema inmune, aumentando la respuesta defensiva de las células ante sustancias tóxicas.

En cuanto a minerales, es rico en potasio, ayudando a regular la hipertensión arterial, y en hierro. Por eso es un alimento ideal para vegetarianos y personas con tendencia a la anemia.

 

El boniato en la cocina

Forma parte de la cocina tradicional latinoamericana que lo cultiva desde épocas prehispánicas. Y también de nuestra dieta mediterránea, aunque ha caído en desuso con el incremento de carnes y otros alimentos suculentos. Te animamos a recuperarlo.

En España el boniato se consume en otoño-invierno. En Canarias es ingrediente de la gastronomía popular, como el puchero y el sancocho. En Aragón y Cataluña, es típico en la Castañada (principios de Noviembre). En Valencia es tradición consumir pasteles de boniato en Navidad. En Madrid, era tradicional consumirlo por la calle en los días fríos, para entrar en calor. Aún puedes encontrarlo asado en los puestos ambulantes de castañas.

Debe consumirse cocinado, pues crudo es indigesto. Admite diversas formas:

  • Frito, troceado como la patata, a modo de acompañamiento de algún plato. O bien junto a la cebolla para elaborar una tortilla.
  • Cocido o hervido, para elaborar purés o cremas y salteados con otras verduras, setas y tofu.
  • Asado. Con un chorrito de aceite y especias. Una explosión de sabores. Prueba a añadirlo a tu plato de lentejas como complemento. Te sorprenderá.

Aprovecha a introducir este alimento saludable y antioxidante en tus comidas de los días festivos.

En La Garbancita podemos ofrecerte boniato de El Guadalhorce Ecológico.

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