Calabaza, bonita por fuera, prodigiosa por dentro

La calabaza es el fruto de la calabacera, una planta rastrera de la familia de las cucurbitáceas a la que también pertenecen frutas como la sandía y el melón y hortalizas como el pepino y el calabacín.

El cultivo de la calabaza se remonta a casi cinco mil años antes de Cristo en diferentes lugares del mundo. Aparece en el territorio en el que actualmente se encuentra México antes de las civilizaciones olmecas, mayas y aztecas y en China también hay referencias arqueológicas de la misma época. A Europa llegó procedente de América de manos de los colonizadores españoles, extendiéndose rápidamente por los países de clima más cálido.

Hay multitud de variedades en cuanto a formas, colores y textura pero la principal división es la relativa a su periodo de cultivo que las clasifica en calabazas de verano y calabazas de invierno. La calabaza de verano tiene la piel más clara y fina y semillas blandas. Su periodo de conservación es más corto. La calabaza de invierno es más dulce pero más seca, con menor contenido de agua y piel más gruesa, lo que la permite conservarse en buen estado durante mucho más tiempo.

Propiedades nutricionales

El componente principal de la calabaza es el agua, lo que, unido a su bajo contenido en hidratos de carbono y casi inapreciable cantidad de grasa la convierte en un alimento con muy bajo aporte calórico. Es una fuente considerable de fibra con alta presencia de mucílagos. Éstos son un tipo de fibra soluble de naturaleza viscosa que tiene la propiedad de suavizar las mucosas del tracto gastrointestinal. En lo que más destaca es en la cantidad de antioxidantes presentes en su pulpa: carotenos, cumarinas, licopeno, vitamina C y vitamina E, lo que convierte a la calabaza en una herramienta indispensable para luchar contra el envejecimiento prematuro de las células y las enfermedades degenerativas. Además de las vitaminas C y E citadas, también aporta folatos y otras vitaminas del grupo B (B1, B2, B3 y B6) y los alfa y beta carotenos que el organismo transforma en vitamina A. En cuanto a minerales el más apreciable es el potasio, potente diurético, y en cantidad menor, magnesio, fósforo, cobre y cinc.

Es muy adecuada para…

ObesidadLa cantidad de fibra soluble que aporta (mucílagos) que facilita el tránsito intestinal y proporciona sensación de saciedad; el contenido en potasio que ayuda a eliminar líquidos y la escasez de grasa e hidratos de carbono, hacen de la calabaza un alimento muy adecuado en dietas de adelgazamiento. Dependiendo de la variedad, las calorías que aporta por 100 gramos de producto están entre 20 y 40.

Sistema digestivo. También por su contenido en mucílagos, la pulpa de la calabaza tiene una acción suavizante y protectora de la mucosa del estómago e intestino. Gracias a esta propiedad su consumo está muy indicado en caso de acidez de estómago, mala digestión, gastritis, úlcera gastroduodenal y estreñimiento.

Colesterol. Otra de las virtudes de la fibra soluble es la de bajar el nivel de colesterol. Este tipo de fibra evita la reabsorción del colesterol intestinal producido por la bilis para la digestión de los alimentos. La fibra soluble forma un gel que atrapa este colesterol que es expulsado al exterior sin pasar a la corriente sanguínea. El hígado entonces se ve obligado a tomarlo de la sangre lo que produce una disminución del mismo.

Enfermedades de la vista. El beta-caroteno presente en la calabaza es un potente antioxidante que se transforma en vitamina A o retinol en nuestro intestino delgado. La vitamina A es fundamental para la visión por lo que el consumo de alimentos que lo contienen en gran cantidad como la calabaza y la zanahoria es muy útil para quienes padecen problemas oculares como fotofobia, sequedad ocular o ceguera nocturna y ayuda a prevenir el desarrollo de cataratas y la degeneración de la retina.

Enfermedades de la piel y del sistema respiratorio. También por el aporte de la vitamina A, resulta muy interesante la calabaza para las personas con la piel seca o escamosa y para las propensas a padecer infecciones respiratorias ya que refuerza las mucosas que recubren la laringe, la faringe y los bronquios. La vitamina C aumenta las defensas.

DiabetesSe ha comprobado que la calabaza ayuda a estimular la función del páncreas regulando los niveles de azúcar en la sangre. Por otra parte, aunque tiene hidratos de carbono, el alto contenido en fibra hace que se absorban poco a poco lo que también mantiene el nivel de azúcar de forma estable.

Prevención del cáncer. La abundancia de fibra favorece la expulsión de las heces y ayuda a eliminar toxinas del intestino lo que hace de la calabaza un aliado importante contra el cáncer de colon. No menos importante es el alto aporte de antioxidantes que combaten los radicales libres evitando las enfermedades degenerativas y la formación de tumores.

Prostatitis. El consumo de calabaza y más especialmente de sus semillas está especialmente indicado para combatir la inflamación benigna de próstata. La cucurbitacina presente en las pipas actúa como antiinflamatorio y bloquea la división de las células glandulares de la próstata. El potasio de la pulpa facilita la micción lo que también mejora los síntomas.

Las semillas de la calabaza

La calabaza no sólo nos regala una pulpa agradable y beneficiosa, también ofrece en su interior otro tesoro: sus “pipas”, en cuya composición destacan las proteínas, ricas en aminoácidos esenciales, aceites insaturados y cucurbitacina por lo que no son solo un tentempié y un entretenimiento agradable sino además un remedio para diversas dolencias. Veíamos antes su acción contra la inflamación de la próstata, también tienen otras propiedades curativas:

Reúma y artritis. Contienen ácido salicílico, componente de la aspirina, que actúa como antiinflamatorio y calmante.

Colesterol y problemas cerebrovascularesEl aceite omega 3 y omega 6 que contienen favorece la disminución del colesterol y la presión arterial, siempre que el consumo de semillas sea regular.

Parásitos intestinales. Desde hace mucho tiempo se conoce el poder vermífugo de estas semillas. Se debe tomar una cucharada de pipas peladas y mezcladas con miel en ayunas hasta que los parásitos hayan desaparecido.

Al ver las maravillosas virtudes de la calabaza, diríamos que parece “el bálsamo de Fierabrás”, vale para todo. Es así, pero no va a curarnos todos los males introducir un guiso de calabaza de forma esporádica en nuestra alimentación. Si vemos los componentes y las propiedades de la manzana, el arroz integral, las nueces, los garbanzos, la zanahoria, las alcachofas, la avena, el trigo integral, etc., tendremos la misma sensación. Son alimentos, pero son alimentos que previenen enfermedades, que curan si forman la mayor parte de nuestra dieta. Alimentos sanos, exentos de químicos en el caso del cultivo ecológico, que nos dan vitalidad y suministran las defensas necesarias para luchar contra las enfermedades y las agresiones de la contaminación. Que nos harán prescindir de medicamentos que curan dolencias concretas pero que intoxican el organismo. Alimentos que sanan y que dan el placer de saborearlos y que nos son proporcionados por productores que aman el campo y creen en una agricultura mejor, que respeta el medioambiente y rescata la sabiduría de siglos de trabajar la tierra y crean un vínculo entre los habitantes de la ciudad y los del campo.

Cómo tomarla

La calabaza es muy popular en la cocina como componente principal o accesorio de purés y cremas y añadida a las legumbres lo que las suaviza y les proporciona vitamina C que ayuda en la absorción del hierro que éstas aportan, pero se puede tomar de muchas otras formas: cruda en ensalada, a la plancha, asada, frita, guisada… Las ensaladas se enriquecen en color y vitaminas con la pulpa de la calabaza cortada en tacos pequeños o rayada. Ésta es la mejor manera de beneficiarnos de todos sus nutrientes puesto que el calor no los destruye. En una parrillada de verduras también es un elemento decorativo y sabroso. Rebozada y frita es una forma (además del puré) de iniciar a los niños en su consumo. Una de las variedades de la calabaza de invierno es la confitera, a partir de la cual se obtiene el cabello de ángel que se emplea como relleno en productos de confitería.

Curiosidades

Existen concursos mundiales de calabazas gigantes. Pertenecen a la especie Cucúrbita máxima. La calabaza más grande del mundo era de esta especie. Ganó un concurso en la población sureña de Manchester en EE UU en el año 2002 y pesaba 606 kg.

En algunos yacimientos prehistóricos se han encontrado restos de cucharas o recipientes realizados con corteza de calabaza. También se han encontrado en excavaciones en yacimientos en la India de hace 4.500 años cascabeles realizados con calabazas vacías en cuyo interior sonaban las semillas secas. Dentro de la música china tradicional, la calabaza era uno de los materiales utilizados en la fabricación de instrumentos. La carimba es un instrumento nicaragüense y costarriceño cuya caja de resonancia está formada por una calabaza. El banjo primitivo, que fue llevado desde África hasta EE UU por los esclavos africanos, tenía como base una calabaza. Las primeras maracas se realizaban atando un palo a este fruto, en cuyo interior se colocaban semillas de plantas. En realidad estas ya derivan de sonajeros primitivos realizados con el mismo método.

La calabaza forma parte del folklore tradicional de muchos pueblos. Así en los países anglosajones la calabaza es el elemento utilizado para fabricar las “linternas de Halloween”. La calabaza para guardar vino (variedad: calabaza vinatera) formaba parte del equipo de los peregrinos del Camino de Santiago.