Tomate, el desintoxicante del verano.

El tomate es fruto de la tomatera (Solanium Lycopersicum), de la familia de las Solanáceas, y resulta una hortaliza ideal para desintoxicar nuestro organismo y mantener la salud cardiovascular.

Agradecemos a los pueblos originarios de América, especialmente a los mexicanos, la crianza y selección de las semillas del tomate que, vía colonizadores castellanos llegaron a nuestras tierras hace ya cinco siglos.

Es la hortaliza más apreciada del verano, insustituible en las ensaladas y gazpachos. También objeto de conservas para cuando el invierno impida la crianza próspera de las tomateras.

Cuando la industria del desorden alimentario no era tan poderosa, resultaba un placer la llegada de la temporada de los tomates. Tomarlos a bocados, sorber su jugo y dar satisfacción a los resultados de un aprendizaje olvidado: saber relegar la obtención del placer para el momento adecuado y justo. De la manipulación intencionada de la satisfacción inmediata del placer nacieron los invernaderos de Almería, esos terroríficos mares de plástico donde se practican todas las nuevas formas de esclavitud moderna, todo para obtener un tomate que, si cerramos los ojos para ver si es rojo, sabe a no se sabe qué cosa.

 

Orígenes del tomate

La tomatera es una planta de origen americano, oriunda de Ecuador, Perú y la zona norte de Chile. Su introducción en Europa tuvo lugar desde México.

Al principio, la aceptación del tomate en Europa como alimento fue muy escasa porque se relacionaba con otras solanáceas venenosas, como la datura, y su uso fue ornamental. Efectivamente, las hojas contienen alcaloides tóxicos, pero no sus frutos.

En el siglo XVII se recogen testimonios en la Rioja y Sevilla del uso del tomate en los conventos de la Misericordia para los guisos como sustitución de especies sazonadoras.

Su cultivo se extendió por todo el Mediterráneo por las buenas condiciones climatológicas y de suelo.

El consumo de tomate comenzó a aumentar hasta hacerse muy popular en el siglo XVIII. Pero fue en el S. XIX, con la aparición de la salsa de tomate envasada, cuando su consumo se extiende por toda Europa y los Estados Unidos. En el siglo XX su cultivo se amplió a todos los continentes.

En la actualidad, esta hortaliza es parte fundamental de la dieta mediterránea, gracias a su versatilidad y facilidad para combinarse bien con una amplia variedad de alimentos y de hierbas aromáticas.

Propiedades del tomate

El tomate es rico en azúcares, aunque aporta pocas calorías, tan sólo 20 kcal por 100 gramos. Además de ser una hortaliza muy ligera, tiene múltiples propiedades nutricionales. Rescatamos alguna de ellas:

1.- Anticancerígenos, gracias a los poderosos antioxidantes licopeno y glutation, de reconocido efecto en la prevención de determinados cánceres.

2.- Fuerte poder desintoxicante por su riqueza en vitamina C y vitamina A. La vitamina C ayuda a eliminar los radicales libres generados desde el propio organismo y los que proceden del exterior, especialmente sustancias contaminantes como nitratos o nitritos presentes en las carnes preparadas, responsables de muchos cánceres de estómagos. La vitamina A ayuda a nuestro sistema inmunológico a combatir las infecciones, cuidando también de la salud ocular y de nuestros dientes y huesos.

3.- Evita la retención de líquidos corporales, por su riqueza en potasio. Además, garantiza el buen estado de los nervios, del corazón y los músculos.

4.- Regula la tensión arterial, gracias al equilibrio entre los minerales potasio y sodio. Ayuda en esta función reguladora su alto contenido en gamma aminoácidos butíricos (GABA).

5.- Regula la función intestinal. Su contenido de fibra le confiere propiedades laxantes. La fibra previene o mejora el estreñimiento, contribuye a reducir las tasas de colesterol en sangre y al buen control de la glucemia en las personas que tienen diabetes. Genera una sensación de saciedad, lo que beneficia a las personas que llevan a cabo una dieta para perder peso, y contribuye a reducir el riesgo de enfermedades gastrointestinales, como el cáncer de intestino grueso.

 

¿Qué son el licopeno y el glutation?

Ambos componentes están directamente involucrados en la prevención de tumores. Son dos antioxidantes que convierten al tomate en una auténtica medicina natural.

El licopeno es un flavonoide responsable de la coloración roja (similar a los betacarotenos) indicado para la prevención de cánceres de próstata, pulmón, estómago, vejiga, mama y cuello de útero. El licopeno tiene la capacidad de retrasar la oxidación de las células, y de este modo su multiplicación, garantizando su capacidad preventiva. El licopeno también interviene en la formación de tejido óseo, ideal para personas con osteoporosis o en la menopausia. Para aprovechar al máximo las propiedades de este flavonoide, se recomienda cocinar los tomates para que se libere este componente y facilite su absorción.

El glutation es otro antioxidante que se encuentra, principalmente, en la piel del tomate. El glutation ayuda en la eliminación de toxinas del organismo, especialmente de metales pesados, como el plomo. Para aprovechar todas sus propiedades conviene consumir el tomate crudo, a diferencia del licopeno.

 

El tomate en la cocina

El verano es la temporada de esta solanácea. Llega a nuestra cocina para refrescarnos y también para colorear nuestra dieta. La mayor parte de sus propiedades se aprovechan consumiendo el tomate en crudo, con su piel, siempre que sea ecológico, para evitar ingerir químicos y transgénicos de los que está repleto la agricultura convencional.
Crudo, frito, asado, relleno, cocido, en salsa, en zumo…mil y una formas de incluir esta hortaliza en nuestra cocina.

Su perfecta combinación entre sabor ácido y dulce, combinado con un alto contenido en ácido glutámico, lo convierte en protagonista básico de salsas y sofritos, ya que ensalza los sabores de los otros ingredientes.

NUESTRA PROPUESTA. Una vez has elegido el ingrediente adecuado -hay muchas variedades de tomates- te recomendamos empieces la temporada incluyendo en tu dieta la refrescante receta del gazpacho. Es ideal para calmar la sed en días de calor y su riqueza en minerales lo convierte en un reconstituyente de electrolitos -minerales perdidos por el sudor-. Además, es perfecto para prevenir los calambres en piernas y brazos.

¿Compartes con nosotras tu receta de gazpacho?