Ciruelas ecológicas

Ya tocando el verano con la punta de los dedos nos llega el perfume de la fruta dulce. Una de las más tempranas es la ciruela. Fruta sabrosa y refrescante, recomendable para toda la familia porque cuida nuestro sistema digestivo y ayuda a mantener nuestro organismo joven, combatiendo los efectos de los radicales libres.

 

Origen

La ciruela (género prunus) es el fruto de una planta originaria de Europa y Asia, particularmente de la región transcaucásica. El ciruelo es un pequeño árbol de la familia de las Rosáceas que no supera los 6 metros de altura. Sus hojas son pequeñas y dentadas, las flores blancas pedunculadas y su fruto es de color morado, amarillo o verdoso.

 

¿Cómo las distinguimos?

Por su color:

  • Amarillas: ácidas y abundante jugo.
  • Rojas: jugosas y dulces.
  • Negras: indicadas para cocer y deshidratar.
  • Verdes: entre ellas la prestigiosa “Claudia”, con su carnosidad y dulzor característico.

Por la especie:

  1. Ciruelo europeo (Prunus domestica): frutos de color verde claro (“Claudias”) o morado (“Prunas”), al que pertenecen las ciruelas para secar por un contenido elevado en sólidos solubles y bajo en agua, lo que facilita la deshidratación.
  2. Ciruelo japonés (Prunus salicina): alto contenido en agua y más jugosas para consumo en fresco. Maduran antes y, en general, su epidermis es rojiza y negra, aunque algunas pueden ser de color amarillo claro pajizo, como la “Golden Japan”. Una de las variedades más precoces es la “Red Beauty”, característica por su color rosa-oscuro y su textura jugosa.
  3. Pero aquí no se agota la diversidad de ciruelas de las que podemos disfrutar. Al ciruelo se le atribuyen hasta 50 especies.
Ocho propiedades saludables y curativas

  1. Neutraliza los efectos de los radicales libres. Por su alto contenido en Vitamina E, poderoso antioxidante. Previene la aparición de enfermedades típicas de la vejez y ayuda a mantener el cuerpo sano.
  2. Nos protege del cáncer. La vitamina A, en forma de betacarotenos, ayuda a evitar el cáncer, fortaleciendo nuestro sistema inmunitario. Además, cuida la salud de nuestros ojos, previniendo la pérdida de visión. También, de nuestra piel, manteniéndola tersa y resistente a la aparición de arrugas.
  3. Evita la retención de líquidos. Su contenido alto en potasio y bajo en sodio ayuda a eliminar líquidos corporales. Por eso es buena en dietas de adelgazamiento. Se recomienda para evitar la acumulación de líquidos típica de la menopausia o de las insuficiencias renales.
  4. Efecto laxante suave. El mejor remedio natural para combatir el estreñimiento, gracias a su riqueza en fibras -pectina y fructosa- y en azufre. La fibra aumenta el volumen de la materia en el intestino grueso y éste estimula el peristaltismo o contracciones intestinales. Sus efectos laxantes son suaves y acumulativos favoreciendo la expulsión a medio plazo.
  5. Prevención y curación de la anemia. El contenido en hierro ayuda a combatir la anemia ferropénica.
  6. Sedante natural. Ayuda a rebajar la tensión, previene el nerviosismo y mantiene el cuerpo relajado.
  7. Combate la depresión. Ayuda a superar el estrés y su consumo habitual refuerza el ánimo.
  8. Ayuda prevenir el Alzheimer y mejora la coagulación sanguínea, gracias a su vitamina K.

Más curiosidades sobre esta fruta:

http://www.lagarbancitaecologica.org/2013/08/12/kilo-responsable-ciruela-dulce-remedio-contra-el-estrenimiento/

 

¿Por qué ecológicas?

En la piel de la ciruela, como en la de muchas otras frutas, se encuentra gran parte de su fibra y vitaminas además de sus ácidos grasos poliinsaturados. Sin embargo, una ciruela de cultivo convencional será también “rica” en insecticidas (para que no tengan herida ninguna) y ceras (para conseguir un aspecto brillante y pulido). Estos aportes no tienen nada nutritivo ni saludable. Los insecticidas se acumulan en tus células grasas comportándose como disruptores endocrinos sobre tu metabolismo y sistema linfático y siendo capaces de provocar alteraciones en el sistema inmunológico y cáncer. Además, las ciruelas ecológicas tienen más sabor, menor proporción de agua y más cantidad de vitaminas y minerales que las convencionales. En el cultivo ecológico se cuida y alimenta al suelo para que la planta extraiga de él todos sus nutrientes. En la agricultura convencional, los químicos pretenden resolver todos los déficits enfermando y empobreciendo el suelo que cada vez puede aportar menos salud y nutrientes a la planta. Todo eso se nota en el fruto.

 

¿Cómo las disfrutamos mejor?

Con el calor del verano, las ciruelas son aún más apetecibles y refrescantes, sobre todo cuando se toman recién sacadas del frigorífico, aunque aconsejamos sacarlas un poco antes de comer para que tengan más sabor.

Con las ciruelas más maduras se pueden elaborar mermeladas, confituras y gelatinas. Para los más atrevidos, se convierte en materia prima de deliciosas salsas agridulces que acompañan crepes o tortitas.

Otra alternativa culinaria es desecarlas para disfrutarlas durante todo el año. Las ciruelas pasas se consumen al natural, cocidas o como acompañamiento de diferentes platos.

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