Higo: fibra natural y estupendos nutrientes

El higo fresco se recolecta desde mediados de agosto. Su temporada es breve, como mucho hasta finales de septiembre. Sin embargo, merece la pena deleitarse durante esta época con su olor perfumado y su sabor dulce. Excelente alimento reconstituyente y desintoxicante. Sin olvidar sus beneficios para el intestino y su aporte energético. Una delicia saludable que ayuda a nuestro organismo a recuperarse de los excesos del verano.

El higo es la infrutescencia -conjunto de varios frutos pequeños y unidos- de la higuera (Ficus carica), de la familia de las moráceas. Los primeros higos de la higuera se llaman brevas y se recolectan a principios de junio. A finales de agosto comienza la temporada de los higos frescos, frutos de piel comestible de color negro amoratado o verdoso y con pulpa jugosa rojiza llena de semillas pequeñas de color marrón.

 

El higo, fundamental sustento en el Mediterráneo

El higo silvestre y cultivado ha estado presente en la dieta de la Europa meridional desde comienzos del neolítico hasta nuestros días, cuya área geográfica se amplía a los ecosistemas habitados por los pueblos de la rivera del Mediterráneo, tanto de Europa, África y Asia.

Su recolección y consumo aparecen en pinturas de la gran pirámide de Keops, pues para los egipcios cumplían una función ceremonial funeraria importante al estar asociado a la idea de nacimiento y regeneración. Se cultivaban en los vergeles privados de los templos y jardines de nobles y faraones. Al contrario que las verduras y cereales, higos, dátiles y uvas eran un alimento reservado a las clases dominantes.

En las polis de la Grecia clásica el higo formaba parte del alimento diario, consumidos frescos o secos. La dieta de los atletas se componía de higos secos, queso y pan. Platón lo consideraba alimento fundamental, de ahí que se le llame “la fruta de los filósofos.” Hipócrates lo recomendaba para combatir la fiebre.

En todas las civilizaciones, solventar los problemas derivados de la relación campo-ciudad para abastecer de frutas y verduras a las urbes nunca ha sido fácil, ni ha tenido soluciones exitosas exportables a otras culturas. En la Grecia clásica, las verduras y hortalizas no estaban al alcance de todas las personas porque aquellas familias que no tenían relación comercial directa con l@s productor@s tenían que conformarse con comerlas secas, o pagar precios muy altos para comprarlas frescas en el mercado local. La higuera, que crecía por todos lados, venía a sostener la alimentación de todas las clases de las polis junto a los cereales provenientes de Egipto, pero el consumo humano de cereales es otro cantar bien diferente en la historia del sustento del hombre y de las mujeres.

 

Los higos frescos en nuestra dieta

A pesar de su dulce sabor, los higos no son muy calóricos. Dos o tres higos (unos 100 gramos) proporcionan unas 75 calorías. Esta cantidad es suficiente ya que su alto aporte en fibra tiene un efecto saciante. La composición del higo es de aproximadamente un 80% de agua y cerca del 20% carbohidratos.

Son ricos en vitaminas y minerales como la vitamina C, los betacarotenos, el potasio, el magnesio, el calcio y el fósforo, algunos de los cuales tienen ciertos efectos antioxidantes.

  1. Excelente reconstituyente del organismo por sus azúcares naturales: sacarosa, glucosa y fructosa.
  2. Fuente de energía ideal en momentos de desgaste físico o de esfuerzo intelectual.
  3. Gran benefactor del aparato gastrointestinal, ya que suaviza las mucosas del tracto digestivo y, a su vez, ayuda a prevenir el estreñimiento.
  4. Su aporte en fibra ayuda a absorber el colesterol y disminuye el riesgo de sufrir cáncer de colon.
  5. Combate la hipertensión y la retención de líquidos porque su aporte en sodio es bajo y alto en potasio.
  6. Desintoxicante del organismo, gracias a su riqueza en potasio.
  7. Ayuda a mantener los huesos fuertes, por su combinación de calcio y fósforo.
  8. Alimento para el cerebro. Ayuda a mantener ágiles las funciones cerebrales por su aporte en fósforo y vitaminas del grupo B.
  9. Combaten los riesgos de sufrir trastornos cardiovasculares por su alta concentración en polifenoles.
  10. Alcalinizante y diurético por su aporte en potasio.

 

Pon un higo en tu mesa

Aprovecha la temporada de higos frescos. Después, podremos disfrutar de las propiedades y usos culinarios de los higos secos durante el resto del año.

El higo fresco es perfecto como postre, pero por su sabor dulce es ampliamente utilizado en repostería. Puedes incorporarlo a ensaladas de escarolas y quesos, platos de verduras, aperitivos. O bien puedes convertirlo en protagonista gastronómico en deliciosas salsas y mermeladas.

¿Compartes tu receta con nosotras?

Los higos frescos en La Garbancita

Desde esta semana, ofrecemos higos frescos procedentes del valle del Guadalhorce como los de las fotos que acompañan a esta publicación y que hicimos hace unos días cuando fuimos a visitarles.