Mandarinas

Esta jugosa fruta invernal es la favorita de pequeñ@s y grandes por su delicado sabor, más dulce que la naranja, y por su facilidad para pelarla. El aroma de su cáscara al romperla impregna todo, fragancia difícil de olvidar.

Junto a las naranjas, es el cítrico más habitual en nuestros desayunos, meriendas o tentempiés durante el invierno y primavera, si bien su temporada acaba antes que la de las naranjas.

Mandarinas de la China

La Mandarina, fruto del árbol mandarino (Citrus reticulata), pertenece a la familia de las rutáceas que se dan en clima cálido y templado, como las naranjas y limones. Provienen del sudeste asiático y Filipinas, cultivándose en China desde hace cerca de 4000 años. Pese a su antigüedad, a Europa llegó a comienzos del siglo XIX traídas por los británicos a su isla desde China, exportados sus esquejes a Malta y de allí se difundió por Italia. A la Península Ibérica llegan injertos a mediados de ese mismo siglo, comenzando su cultivo en el Levante hasta la actualidad.

 

Contenido alimentario de las mandarinas y propiedades

Su aporte energético es de 44 Kcal. por cien gramos. Un 87% es agua y el resto carbohidratos y fibra. Es rica en potasio y contiene magnesio, hierro, calcio y fósforo. Abundan en ellas las vitaminas A, C y B9 (ácido fólico), también tiene vitamina E. Es un alimento alcalino y sus propiedades son:

  1. Antioxidantes, eliminando los radicales libres de nuestros órganos.
  2. Contribuye a disminuir los niveles altos de colesterol.
  3. Buen aporte para reforzar nuestras defensas frente a catarros, resfriados y gripes.
  4. Aconsejable para prevenir la anemia, pues su consumo aumenta la absorción del hierro.
  5. Su piel tiene propiedades expectorantes. Inhalar el vaho del cocimiento de su cáscara alivia el asma y es un buen expectorante.
  6. Las infusiones de su cáscara reducen los niveles de azúcar en sangre.
  7. Optimizan el tránsito intestinal por su contenido en fibra.
  8. Son un buen preventivo de trastornos cardiovasculares y mejoran la cicatrización de heridas.
  9. Alivian las molestias producidas por la artritis.
  10. Previenen las enfermedades neurodegenerativas.
  11. Poseen propiedades antivirales y antisépticas.

 

Culinaria de las mandarinas

Lo habitual es tomarlas frescas en gajos en cualquier momento del día, pero también pueden echarse a todo tipo de ensaladas. Están especialmente ricas en la de col. La ensalada de zanahoria rallada macerada en zumo de mandarina con menta picada… una delicia. A la macedonia de frutas le da un toque agrio peculiar.

Acompañan a cualquier tipo de crema de verduras, apenas salteados los gajos en la sartén con aceite de oliva. Con la de espinacas saben deliciosas.

El jugo de mandarina es especialmente indicado para reducir la grasa de aves asadas, salsa suave para regar sobre la carne en el plato. Igualmente se puede hacer con los pescados al horno.

En repostería puede usarse fresca en gajos sobre la superficie de bizcochos ya horneados y cubrir con sirope de cáscara de manzana. Igualmente como relleno en todo tipo de bollería casera. Si sabemos hacer mermelada de naranja, podemos también hacer de mandarina.

Nuestras mandarinas

Categoría alimentaria

Es un producto cultivado en la Comarca del Valle del Guadalhorce, especialmente en las huertas de regadío ubicadas en el margen del río que las baña, el río Guadal­horce, y sus afluentes: río Río Grande y río Fahala.

 

Descripción breve

El árbol del mandarino es de porte me­diano, menor que el naranjo y copa redon­deada, hojas más estrechas y alargadas que las del naranjo, su color es igualmente más claro.

Su fruto, la mandarina, llamado hes­peridio, es de tamaño mediano, de 50 a 80 gramos y forma achatada. Corteza de color naranja claro, con tonalidades ama­rillentas, e intenso brillo, fácil de pelar. Pulpa jugosa de muy buena calidad, varie­dad con muchas semillas, éstas tienen un aspecto muy característico, y es que son planas y con hendiduras, presenta gran números de gajos, de 10 a 11, de sabor peculiar distinto al de otras mandarinas, más intenso y dulce.

Variedad muy productiva, con lenta entrada en producción, recolección tardía (aproximadamente febrero). Los frutos se mantienen en el árbol relativamente mal, pasado un tiempo.

 

Área histórica de producción / conexiones con grupos locales

La producción de mandarinas castella­nas se localiza en la provincia de Málaga, en la comarca del Valle del Guadalhorce, en las huertas de regadío de la zona.

 

Referencias históricas fidedignas sobre su presencia en el territorio

Aunque su cultivo en el Valle del Gua­dalhorce es probable que coincida con su introducción en la Península Ibérica por los árabes, su expansión en esta comar­ca se produjo durante el siglo XIX, tras la crisis de la actividad pasera y vitícola, cuando la burguesía malagueña transfor­mó el Valle del Guadalhorce, aumentan­do la superficie regable y extendiendo el cultivo preexistente. A partir de1970, su cultivo se ha reducido notablemente, por eliminación de los árboles y por cambio de variedad, como consecuencia de los bajos precios del mercado y de que han surgido variedades más resistentes a en­fermedades y más comerciales. Remedios Larrubia Vargas. (1994) “Producción y co­mercialización de los cítricos en la provin­cia de Málaga”. Biblioteca Popular Mala­gueña, nº66.