Polen, un concentrado nutritivo

El polen es un polvillo fino procedente de los órganos masculinos de las flores. Las abejas lo recogen con sus patas y lo humedecen con néctar dándole forma de pequeñas bolas que transportan a la colmena para dar de comer a las Abejas obreras. Se obtiene colocando trampillas a la entrada de la colmena que permiten entrar a la abeja pero la hacen tropezar soltando parte de la carga.

Estos gránulos que son envasados y consumidos por los seres humanos, los obtiene la abeja amasando varios ingredientes:

  • Polen.
  • Células germinales masculinas de las flores. Cada gránulo contiene entre 500.000 y 5.000.000 de unidades microscópicas de polen.
  • Néctar de las flores.
  • Secreciones de las glándulas hipofaríngeas de las abejas.

Composición

El polen es un alimento muy concentrado que contiene una gran variedad de nutrientes.  Nuestro organismo lo asimila muy bien por lo que se aprovechan al máximo sus propiedades. La composición, aunque varía según la flora de la zona de recogida, es más o menos la siguiente:

  • Proteínas: entre el 20 y el 35%, de elevado valor biológico y aminoácidos libres.
  • Hidratos de carbono: del 30 al 70%, azúcares simples: fructosa, glucosa y sacarosa y compuestos: callosa, pectina y otros polisacáridos.
  • Fibra: entre el 1,5 y el 5%
  • Grasas: del 1 al 20%, formadas por ácidos grasos insaturados.
  • Vitaminas: del grupo B (incluso una pequeña cantidad de B12), C, E y provitamina A (beta-caroteno).
  • Minerales: En mayor cantidad: potasio, sodio, calcio, magnesio, fósforo y azufre y en menor cantidad: hierro, cinc y silicio.
  • Flavonoides: como la quercitina, de gran poder antioxidante.

Es muy adecuado para…

  • Cansancio, apatía: es un energizante natural debido a su contenido en hidratos de carbono, excelente complemento nutricional para deportistas y personas que realizan un gran esfuerzo físico.
  • Anemia: aumenta la producción de glóbulos rojos y la hemoglobina por el aporte de vitamina B.
  • Alergias: la ingestión de pequeñas cantidades de polen puede actuar como una vacuna desensibilizante en caso de rinitis, fiebre del heno, asma o jaquecas de causa alérgica. Se debe empezar por dosis muy bajas (tres o cuatro gránulos) e ir aumentando según la tolerancia hasta una cucharada (unos 15 gr.) diaria.
  • Acné: de 3 a 5 gramos diarios de polen (de media a una cucharadita de postre) durante dos o tres meses seguidos, contribuyen a eliminar el acné, posiblemente debido a su acción equilibradora sobre el sistema hormonal. El polen posee una débil acción estrogénica.
  • Aparato digestivo: mejora la digestión de los alimentos y normaliza las funciones intestinales, corrigiendo el estreñimiento y evitando infecciones.
  • Prostatitis: las hormonas vegetales contenidas en el polen regulan las secreciones de las glándulas endocrinas sin efectos colaterales. Un estudio conducido por urólogos sueco-germanos efectuado entre 172 varones demostró que el 44 por ciento mejoró notablemente con la administración de constantes dosis de polen, sobre todo en las primeras fases del desarrollo patológico y quienes lo siguieron tomando no mostraron recaídas.
  • Infecciones: el polen, al igual que la miel posee una leve acción antibiótica.

Cuidado en caso de…

Alergia. Aunque se ha demostrado que el polen es muy eficaz en el tratamiento de la mayoría de los procesos alérgicos según se comentaba en el apartado anterior, hay un pequeño número de personas que puede ser alérgica específicamente a los productos apícolas (propóleos, jalea real, miel, polen, veneno de las abejas…). Teniendo esto en consideración se hace necesario realizar una prueba de alergia previa al consumo del polen.

¿Cómo lo tomamos?

Lo mejor es en ayunas acompañado por un gran vaso de agua y la dosis puede variar desde una cucharadita de café al día hasta tres para adultos, mitad de la dosis para niños de seis a doce años, un cuarto de dosis entre tres y cinco años.

En caso de fatiga física o gran actividad se puede aumentar en un cincuenta por ciento. Si no agrada tomarlo sólo, se puede pulverizar y mezclarlo con miel y así añadirlo al yogur o a líquidos templados o calientes. También se puede desleír en zumo.

La regularidad y la continuidad en la toma de polen son factores imprescindibles para obtener buenos resultados.