Ampliando la base social, económica y cultural de la Garbancita ecológica

La Garbancita Ecológica es una cooperativa sin áni­mo de lucro. Un proyecto genuino1 de consumidores responsables, agroecológico, autogestionado y popular, inserto en los movimientos sociales. Nuestra dimensión económica está fundida con nuestra identidad social y esta complejidad preside todas nuestras actividades. Estamos en construcción, lo que nos exige elaborar teo­ría sobre nuestra propia práctica.

Modos de pertenencia a La Garbanci­ta Ecológica.

a) Consumidor/a.- Cualquier per­sona que participa en la realización “on line” de su pedido y en la preparación y recogida del mismo (Equivale a Cola­borador en lenguaje de la Ley de Coo­perativas de la Comunidad de Madrid –LCCM- y de los Estatutos de la coope­rativa).

b) Colaborad@r Activ@.- Es el consumidor/a que aporta más de 5 ho­ras mensuales de trabajo voluntario en tareas previamente acordadas con la cooperativa en lo relativo a actividad, días, horas y lugares, lo que le da dere­cho a un descuento del 5% en su compra mensual de alimentos y a recibir gra­tuitamente la revista Tachai. Algun@s colaborador@s activ@s han suscrito títulos de la aportación económica a la cooperativa por importe de 1.000 € con un vencimiento de 2 años (Enero 2012 a Enero 2014),  sin compensación o retri­bución de ningún tipo.

c) Soci@.- Es el consumidor/a que, independientemente de las tareas an­teriores, aporta 3.000 € al capital social de la cooperativa. Por esta aportación “obligatoria” -igual para tod@s l@s soci@s – tiene derecho a un descuento del 5% en su compra de alimentos. Si, además, realiza trabajo voluntario por 5 o más horas mensuales tiene derecho a un descuento de un 5 % adicional en los alimentos (en total acumula un 10% de descuento) y a recibir gratuitamente la revista Tachai.

Autogestión y participación: proble­mas y alternativas.

Hay distintos grados de participa­ción y compromiso. Gracias a la partici­pación el proyecto, sin ayudas externas, ha alcanzado el actual volumen econó­mico, número de consumidor@s, grado de elaboración de cultura alimentaria y formación del equipo profesional. He­mos conseguido una cuota importante de participación (aproximadamente el 20% de l@s consumidor@s), pero no es suficiente.

Después de dos años de debates, constatamos que la participación de much@s consumidor@s en la construc­ción de la cooperativa está condiciona­da por factores objetivos y subjetivos: limitaciones personales, otras militan­cias y actitudes individualistas, según los casos.

Lo que para la cooperativa es vital, para algun@s consumidor@s resulta relativo e, incluso, indiferente. A menu­do recibimos un cierto reconocimiento a nuestro trabajo práctico y teórico, pero sin consecuencias significativas en tér­minos de implicación.

Algunos colectivos y consumidor@s individuales nos compran sólo porque somos su mejor opción como distribuidora de alimentos ecológicos y se sienten incómodos cuando les trasladamos la presión que soportan el equipo profesional y el Consejo Rector de la cooperativa al gestionar, sin dinero ni apoyos suficientes, un proceso multilateral de esta envergadura.

Un grupo de consumo es un ente plural y soberano. El compromiso con la cooperativa se produce a escala indi­vidual y no colectiva. Por eso, no debe­mos poner en los GAKs todas las expec­tativas de desarrollo de la cooperativa. Pedir a un ente cosas que no te puede o no te quiere dar por mucho que lo ne­cesites, puede conducir a valorarle más por lo que te niega que por lo que te da lo que, además de ser injusto, crea ten­siones innecesarias.

El consumidor/a activ@. Una figura clave.

La figura del colaborador/a activ@ de la cooperativa contiene las distintas na­turalezas del proyecto: 1) la  económica autogestionada, que exige pagar facturas sin “favores” ni hipotecas; 2) la social, que convierte al consumidor/a individual en miembro de una red de consumidor@s que cuenta con logística propia; y 3) la  emancipatoria, representada por la defen­sa de la seguridad alimentaria de tod@s.

En nuestro proyecto autogestiona­do, el modelo debe ser el consumidor/a activ@. Si no lo conseguimos, el modelo será el consumidor/a pasiv@. Desde el pluralismo y el respeto a todas las iden­tidades, debemos dar al consumidor pasiv@ su lugar ya que, con su compra, apoya el proyecto y no hay que valorar­le por lo que no da, sino por lo que da.  Viceversa, el consumidor pasiv@ debe dar su lugar al consumidor activ@ sin el cual, no existiría La Garbancita Eco­lógica ni la red de consumidor@s. Con estos razonamientos, empoderamos al verdadero motor del consumo respon­sable agroecológico, autogestionado y popular: el consumidor/a activ@. Ade­más de este estímulo moral, subraya­mos su papel con incentivos económi­cos mediante descuentos en su compra por su participación en las tareas de La Garbancita Ecológica. Con el volumen de los alimentos, debe crecer  también la participación de l@s consumidor@s mediante una continua acción cultural y un sistema de incentivos morales y materiales.

Debemos ampliar la base social y económica del proyecto incorporan­do nuev@s soci@s y colaborador@s activ@s que nos ayuden a: 1) estabi­lizar económicamente la cooperativa y mejorar las condiciones laborales de l@s trabajador@s; 2) garantizar un crecimiento armónico en variedad, ca­lidad y vitalidad de los alimentos; 3) avanzar en  la responsabilidad compar­tida con l@s mejores agricultor@s; 4) mejorar nuestra investigación, innova­ción y comunicación social; 5) construir los GAK´s y La Garbancita Ecológica como movimiento social en defensa de la seguridad y la soberanía alimentaria para tod@s.

Precios justos para l@s agricultor@s y asequibles para l@s consumidor@s.

Por ser cooperativa sin ánimo de lucro, no realizamos “reparto de bene­ficios” (en el caso de haberlos), ni “re­torno cooperativo” (artículo 21 de los Estatutos). “Las aportaciones obligato­rias al capital social no devengaran in­terés alguno” (art. 20). “En ningún caso los beneficios – si los hubiere – serán re­partidos entre l@s soci@s, sino que se­rán dedicados a la consolidación y me­jora e
n el servicio prestado” (art. 27.3).

No repartimos beneficios en caso de haberlos porque no existe retribu­ción al capital, pero sí repercutimos la contención de costes que se deriva de la autofinanciación, la participación y el trabajo voluntario como descuento a l@s consumidor@s en el precio de los alimentos.

La rebaja del precio de los alimentos debe observar criterios justos y equitativos y estar al servicio de los fines de la cooperativa. Los criterios para la reinversión de los excedentes económicos deben contemplar las necesidades de consumidor@s, trabajador@s y cooperativistas mediante: a) La creación de puestos de trabajo dignos; b) la responsabilidad compartida con l@s agricultor@s en la creación de mercados locales agroecológicos que respeten la seguridad y la soberanía alimentaria, la fertilidad de la tierra y la biodiversidad; c) la estabilidad económica de la cooperativa y la salvaguarda de los ahorros aportados por l@s consumidor@s al capital social; d) la mejora de nuestra investigación, estudio, elaboración, innovación, comunicación social y dirección colectiva; e) el aumento del número de l@s consumidor@s agroecológic@s; y f) la rebaja del precio de los alimentos ecológicos sin merma de la calidad de los mismos y respetando las necesidades de l@s agricultor@s.

Estos objetivos están interrelacio­nados y configuran nuestra identidad colectiva. No los conseguiremos sin crecer hasta llegar a una escala en la que ingresos y gastos se equilibren. Pero, tampoco los conseguiremos si nos dedicamos a aumentar el número de consumidor@s dejándolos “para más adelante”.

Propuesta de nueva relación de derechos y obligaciones de soci@s y colaborador@s de La Garbancita.

1. Priorizar la regularización de con­diciones laborales inadecuadas y aflojar la carga de trabajo del equipo profesional para cuidar a las personas y facilitar un mejor cumplimiento de las tareas.

2. Reducir la aportación obligatoria de l@s soci@s al capital social des­de los 3.000 € actuales hasta 1.000 € (art. 16.1) y transformar los 2.000 € sobrantes en 4 títulos de aportación voluntaria de 500 € cada uno.

3. Pedir a l@s colaborador@s activ@s más comprometid@s que se incor­poren a la cooperativa como soci@s de pleno derecho desembolsando 1.000 € de aportación obligatoria  y, a ser posible, otros 1.000 € de aportación voluntaria.

4. Nueva tabla de descuentos en la compra de alimentos según la aportación al capital social para una compra anual de 1.200 euros.

5. Nueva tabla de descuento según las horas de trabajo voluntario al mes.

6. Tabla de descuento por aportación de capital y horas de trabajo volunta­rio para una compra de 1.200 euros al año.

Con esta escala, aplicable a socios de pleno derecho y colaboradores activos:

  • Damos más valor al trabajo vo­luntario que a la aportación económica porque en nuestro proyecto pesa más el trabajo que el capital.
  • Aplicamos descuentos con me­nos horas de trabajo voluntario mensual (de 5 a 3 horas) reduciendo su cuantía del 5% actual al 3% y mantenemos  este menor descuento hasta 7 horas de tra­bajo voluntario al mes. Establecemos el 5% de descuento para la franja de 8 a 12 horas mensuales de trabajo voluntario. Aumentamos el descuento al 7% a partir de 13 horas mensuales de trabajo volun­tario.
  • Si combinamos las dos moda­lidades de descuento (aportación eco­nómica y horas de trabajo voluntario), una familia que consume 1.200 €/año, ha aportado  3.000 € al capital social y realiza 14 horas de trabajo voluntario mensual, tendrá un descuento de 10 % (120 € anuales). Esto supone un me­canismo de reducción de precios que, al premiar a l@s consumidor@s más comprometid@s, fomenta la participa­ción y la autogestión.
  • Este sistema necesita una asig­nación racional del trabajo voluntario en las tareas, días, horas y lugares en los que se requiera dicho trabajo, mediante una negociación entre cada persona y la cooperativa. También cabe dicha nego­ciación entre La Garbancita y un conjun­to de consumidor@s pertenecientes a un grupo de consumo, o incluso, con el propio grupo.
  • El cómputo de horas de trabajo voluntario de cada consumidor/a para la cooperativa se realizará mediante un cuadrante interactivo en el que figure el día, la hora de comienzo y finalización, la tarea y el lugar de la misma.
  • L@s colaborador@s activ@s y soci@s que aporten más de 3 horas de trabajo voluntario mensual tendrán de­recho a la gratuidad de la revista.

7. Forma de aplicación de los des­cuentos.- Cada final de mes se realizará el computo de horas de trabajo voluntario de cada colaborad@r activ@ o soci@.  En función de las horas de tra­bajo se le aplicará un descuento sobre su compra de alimentos de dicho mes. Este descuento será acumulativo al descuen­to procedente de la cuantía de sus apor­taciones al capital social. La liquidación se realizará mediante un abono en la pri­mera CB del mes siguiente.

En la asamblea de la cooperativa de 27 de enero de 2013 se decidió: a) for­malizar los cambios legales necesarios para la modificación de las aportaciones obligatorias y voluntarias de capital a partir de la asamblea de aprobación de las cuentas del año 2012 (abril de 2013); b) solicitar a cooperativistas y colaborador@s activ@s, la cesión del descuento en su compra de alimentos para financiar un nuevo puesto de traba­jo asalariado a jornada completa sin ne­cesidad de rebajar el salario del equipo profesional. La cantidad cedida hasta el momento se aproxima a los 600 € al mes. Esta medida se aplica a partir de febrero de 2013.