El capital social de las cooperativas: ¿activo o pasivo?

 

Las normas institucionales de contabilidad (NICs) de la Unión Europea están modificando un derecho histórico de las aportaciones de capital de los socios, el derecho de reembolso. Muchas cooperativas cambian estas aportaciones de reembolsables a no reembolsables. L@s legislador@s deberían tener en cuenta las peculiaridades de las cooperativas.

 

El Plan General de Contabilidad (PGC) obliga a las cooperativas a adaptarse a las NICs a pesar de que, cuando estas normas se elaboran en Europa, no han tenido en cuenta a las cooperativas. A pesar de ello, se publican en forma de Reglamento (de aplicación directa en todos los países de la UE) y no de Directiva (que debe ser transpuesta por una ley en cada país). La NIC 32 de 2003 menciona expresamente a las cooperativas, después de desconsiderar las indicaciones de éstas. El Parlamento Europeo decidió que las NICs sean aplicables a todas las empresas.


La NIC 32 establece unos criterios para presentar los instrumentos financieros -entre ellos el capital social- como activo (patrimonio) o como pasivo (deuda). La definición de un instrumento financiero depende de: a) Contenido económico del acuerdo contractual entre soci@ y cooperativa. b) Definición del pasivo financiero (el dinero se presta). c) Definición del activo financiero (el dinero se aporta como instrumento de patrimonio). De aquí se deduce que, si el socio se puede llevar el capital aportado, se trata de un pasivo y no de un activo.


La tradición en España es la de facilitar el reembolso del capital, primando el derecho del socio/a a la baja voluntaria frente a la estabilidad financiera de la cooperativa. El Comité de Interpretaciones (FRIC) afirma que, partiendo de esta norma, no se deduce que el derecho al rescate del capital social aportado deba calificar el instrumento financiero como “pasivo”.


Si una cooperativa otorga a su Consejo Rector la potestad de negar justificadamente el reembolso en caso de baja, se puede considerar el capital social como activo (patrimonio, recursos propios).


Si el capital social se considera como “pasivo” aparecen algunos problemas:

1.- Dificulta conseguir otro tipo de financiación porque los “ratios” financieros empeoran,

2.- En caso de concurso de acreedores (riesgo de insolvencia), al dar pérdidas y no tener fondos propios, se reduce el margen de maniobra.

3.- No se puede recurrir a reducir el capital social en caso de pérdidas. En las cooperativas, el capital social tiene carácter de patrimonio o pasivo a largo plazo, lo que otorga solvencia financiera.

4.- Desincentiva la aportación de capital social por parte de los socios.

5.- Aumenta el riesgo de insolvencia, dificulta la financiación externa y obliga, en caso de problemas y reducción de capital, a incurrir en causa de extinción.


Si se devuelve alegremente el dinero aportado por l@s soci@s, otros pueden pedirlo y desestabilizar la cooperativa.


Se pueden establecer, según el artículo 45.1.1. de la Ley de Cooperativas, dos tipos de aportaciones de capital:

a) con derecho a reembolso (pasivo) y

b) con derecho a reembolso que puede ser rehusado por el Consejo Rector, primando la estabilidad de la cooperativa por encima del derecho de retorno (activo).


La negativa incondicional del Consejo Rector al reembolso del capital social obligatorio a un socio que solicita la baja, debería estar motivada y ratificada por la Asamblea General.


El Artículo 45.1.2. de la ley de
Cooperativas establece que la transformación del capital de “reembolsable” a “no reembolsable” (y viceversa) puede ser rehusada incondicionalmente por el Consejo Rector y requerirá el acuerdo mayoritario de la Asamblea General, tal como exige la modificación de los estatutos.


El socio disconforme podrá darse de baja y si ésta se califica como justificada, se le devolverá el capital.


El Artículo 45.1.3. de la ley de Cooperativas establece que los estatutos de una cooperativa pueden prever ciertos límites al derecho de reembolso:

1.- Cuando el importe de las deudas en un ejercicio económico supere una determinada cuantía o un determinado porcentaje del capital social,

2.- Se puede establecer un tope anual de bajas y, una vez superado, hay que ponerse a la cola,

3.- Medidas incentivadoras para aportaciones no reembolsables: a) Si hay reparto de intereses se paga más a las no reembolsables. b) En caso de liquidación, se pone antes a los no reembolsables.


Es posible modificar los estatutos de una cooperativa distinguiendo entre aportaciones reembolsables y no reembolsables.


En el primer caso se califica el capital social como préstamo del cooperativista a la cooperativa (pasivo) y, en el segundo, como aportación del cooperativista al patrimonio de la cooperativa (activo) si consideramos el capital social como activo.


La mejora de la estabilidad financiera de la cooperativa, es simétrica al debilitamiento de la voluntariedad y la participación, bases constitutivas de la diferencia entre una cooperativa y una empresa cualquiera.


La imposición de esta normativa en el movimiento cooperativo, puede producir una fractura entre las cooperativas grandes, más interesadas en la imagen y la solvencia, y las más pequeñas.


Las cooperativas son empresas en las que las personas se unen con fines económicos y con otros fines (sociales, culturales, ecológicos, éticos, de transformación social, políticos, de lucha contra los abusos de las grandes empresas, etc).


En las cooperativas sin ánimo de lucro, la subordinación de la economía a los fines de la cooperativa es mayor. Pero esta subordinación no significa ignorar la necesidad de una eficacia económica que permita la sostenibilidad del proyecto, la adaptación a las normas legales y la responsabilidad de la cooperativa con sus miembros, sus proveedor@s y con la sociedad, todo ello desde la transparencia, la participación y la democracia interna.


En las cooperativas, el derecho a reembolso incluye un riesgo de inestabilidad financiera. Sin embargo, recomendamos asumir dicho riesgo desde la conciencia del mismo.


Eso nos obliga a debatir este problema y llegar a un compromiso en el que, valorando la colocación de las aportaciones como activo, se salvaguarde el derecho de retorno en caso de baja justificada aceptada por el Consejo Rector o la Asamblea pero con la posibilidad, por parte del Consejo Rector, de poner algunos límites al derecho de retorno atendiendo a las necesidades de la cooperativa (I.7 y II.4).


También podemos modificar los estatutos (cuando sea necesario) incluyendo la diferencia entre aportaciones de capital retornable/no retornable, y algunos límites temporales y cuantitativos para tramitar favorablemente las bajas, teniendo en cuenta el derecho de los socios y las necesidades de la cooperativa.


En todo caso, la relativa indefinición del marco legal aconseja a una cooperativa pequeña y sin ánimo de lucro como La Garbancita, iniciar el debate interno (llevarlo a la próxima Asamblea General) y esperar acontecimientos legales.