La Garbancita Ecológica: Soc. Coop. de Consumo Responsable Autogestionado y Popular. Un proyecto desde la izquierda

 

¿Quiénes somos?

 

El Consumo Responsable Agroecológico es una respuesta de la sociedad a la contaminación, el cambio climático y el aumento de enfermedades alimentarias  (obesidad, diabetes, cáncer, caries, etc.) en la población, especialmente en nuestros niños y niñas. La Garbancita Ecológica, junto a los Grupos Autogestionados de Consumo (GAKs), pioneros en las redes de consumo madrileñas, estamos comprometid@s en la defensa de la salud y la seguridad alimentaria.

 

La Garbancita

 

El garbanzo representa atributos fuertes de nuestro proyecto: proteína vegetal, autóctona, barata, previsora de enfermedades y soporte de la actividad campesina. Su acepción femenina evoca el trabajo de cuidados, realizado de forma invisible y exclusiva por las mujeres.

 

Ecológica

 

Incorpora valores como: cercanía, vegetal, alimento de temporada, ausencia de productos químicos, trabajo digno, reducción del gasto energético, reutilización de envases y reciclaje de residuos.

  

Consumo responsable

 

Se responsabiliza de las dimensiones sociales de la alimentación. Pero también de la elaboración y difusión de cultura alimentaria. Aprende a cuidar de la propia salud y a disfrutar moderando voluntariamente el consumo superfluo.

 

Autogestionado

 

Proyecto social, no lucrativo y autónomo. Demuestra que la cooperación no reside en el dinero sino en nuestra conciencia y nuestra voluntad.

 

Popular

 

No sólo para pequeños grupos o minorías con poder adquisitivo, sino para tod@s, con precios justos para l@s campesin@s y asequibles para l@s consumidor@s. 
 
 
La cooperativa es un colectivo social con dimensión empresarial, no una empresa ideológica.

Vamos a abordar sin complejos el desarrollo del consumo responsable. No desde una empresa con fines lucrativos sino desde un colectivo autogestionado. Los excedentes económicos que genera la actividad de la cooperativa, se someten a los fines sociales del proyecto expresados en la propaganda, los textos internos y los estatutos de la cooperativa.

 

 Los excedentes deberán destinarse a financiar los gastos en un orden político determinado: 1º) Los gastos salariales y de infraestructura nec
esarios para el desarrollo y la consolidación del proyecto. 2º) Con el despegue económico de la cooperativa debe despegar también su dimensión cultural e ideológica. Esto exige organizar, desde el primer momento, los equipos de trabajo que permitan iniciar los procesos de estudio, formación, elaboración y publicación, así como charlas, artículos y cursos que garanticen el equilibrio entre la actividad puramente económica y el desarrollo sociopolítico del proyecto. Igualmente deben desarrollarse las actividades de intervención en el terreno de los movimientos sociales respecto a las políticas gubernamentales. 3º) Los excedentes económicos deberán consolidar la dimensión del proyecto, tanto en términos de volumen de alimentos distribuidos como en términos de cantidad y calidad de las tareas de estudio y comunicación social. 4º) El estudio colectivo debe ser una tarea permanente. Obedecerá a planes colectivos de corto, medio y largo plazo. Estará orientado a las necesidades de elaboración, publicación, edición, comunicación social e intervención en MMSS. 5º) Comunicación Social: Se trata de una actividad primordial para nuestro proyecto. Estamos dando un curso de agroecología y consumo responsable anual. Hemos puesto en marcha un grupo de estudios agroecológicos que, en el último curso, ha realizado una investigación acerca de los paradigmas del conservacionismo y el ecologismo capitalista dominante en las sociedades modernas. Hemos iniciado también un proceso de estudio e investigación en la crítica a la tecnología y el “progreso” que se derivan del modo de producción capitalista. En breve plazo los resultados de estos trabajos aparecerán en forma de libros y folletos. 6º) La cuota de participación económica de l@s cooperativistas no deberá desembolsarse antes de que el proyecto demuestre su capacidad para generar los recursos necesarios y para ser realmente autogestionado. En la primera etapa contamos con abundante trabajo voluntario, así como el apoyo solidario de otros colectivos que nos ceden locales y medios de transporte.

 

Trabajo asalariado y trabajo militante.

 

No es pensable el avance del Consumo Responsable sin un amplio apoyo de trabajo militante. Empeñarse en organizar ese trabajo puede parecer algo opuesto a la eficacia organizativa de una empresa. Sin embargo, forma parte esencial de la calidad social y de la viabilidad del proyecto. Crear estructuras organizativas según las necesidades, conseguir personas que las integren, cuidar de su funcionamiento regular, de la circulación de las informaciones relevantes, fomentar la libertad de expresión y tener en cuenta las opiniones, asegurar la convocatoria, orden del día, materiales, participación en los debates, en la toma de decisiones y en el respeto a las mismas. Las personas colaboradoras deben ser objeto de un gran esfuerzo informativo, participativo y deliberativo. Los estatutos de la cooperativa recogen este modo de pertenencia y participación para las personas asociadas que lo deseen.

 

La fuerza principal es la comunicación bis a bis de unas personas con otras, de unos colectivos con otros. Cuando una persona se adhiere al proyecto de consumo responsable, recibe información sobre los productos, pero también información y formación sobre nutrición y el boletín que informa sobre charlas, cursos, visitas a productores, campañas sociales, etc.

 

Elaboramos un boletín mensual para público no especializado que contiene diversas secciones: información alimentaria, curación y prevención de enfermedades a través de la alimentación, recetas, daños en la salud, el medio ambiente y la naturaleza humana producidos por la mercantilización y la globalización de los alimentos; hablan los productores; crítica al consumismo; nuestra participación en los MMSS, la batalla de los transgénicos, etc.

 

Seguridad alimentaria, consumo responsable y seguridad en el trabajo.

 

La salud, la integridad física y la vida también son amenazadas por la violencia mercantil que crea condiciones laborales homicidas en las empresas. La integración de la seguridad alimentaría y la seguridad laboral constituye un eje estratégico de nuestro proyecto. Los progres no quieren saber nada de explotación capitalista, accidentalidad y enfermedades laborales. Simétricamente, la ideología obrerista ignora la problemática del consumo.

 

La comunicación sobre estos temas no va a ser tan sencilla como comprar una bombilla de bajo consumo o comerse un tomate ecológico. A algunos de nuestros consumidores la sola mención de estos temas les pondrá de los nervios. Por eso se trata de realizar una labor de investigación, ensayo, error y rectificación. Si sostenemos que el consumo actual es parte de la circulación de mercancías y está unido a la producción de las mismas, estamos obligados a mostrar la relación entre el genocidio del hambre y la comida basura con la matanza de los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales. Ambos holocaustos silenciados y “naturales” son producto del mismo modo de producción capitalista. Clarificar la relación entre ambas violencias es una tarea crucial para un movimiento de consumidor@s responsables.

 

Consumo responsable y ecología.

 

El consumo responsable requiere de la sensibilización ecológica y agroecológica. Esta conciencia enriquece la seguridad alimentaria individual o familiar. Necesitamos trabajar codo a codo con los militantes ecologistas de base, colectivo del que formamos parte. La ecología es demasiado importante para dejarla en manos de las grandes ONGs ecologistas enfeudadas por las subvenciones estatales.

 

El consumo responsable de alimentos agroecológicos debe desarrollarse paralelamente a los hábitos ecológicos de consumo en otros órdenes como energía, transporte, ocio, etc. Se puede y se debe abordar la explicación de los problemas políticos que se esconden tras el derroche, la contaminación, la accidentalidad laboral y de tráfico y la globalización de los alimentos. La información ecológica enriquece el consumo responsable y viceversa. La ecología y el consumo responsable se fortalecen mutuamente y apuntan a una misma lógica subyacente, tanto en la comida basura como en la contaminación ambiental.