Agricultor@s y consumidor@s, ¿qué responsabilidad compartimos?

Defendemos la agroecología como modelo alimentario sostenible, capaz de proporcionar alimentos sanos, suficientes y respetuosos con la naturaleza para todas las personas y todos los pueblos. Pero los modelos tradicionales de relación entre agricultor@s y consumidor@s ecológic@s han fracasado en la construcción de los mercados locales. España es una potencia agroecológica con un consumo interno insignificante.

La Garbancita Ecológica surge, en 2007, desde el movimiento de consumo agroecológico autogestionado que, tras una década formando grupos de consumo, decide construir una cooperativa como logística propia que ayude a la formación de nuevos grupos. Esta decisión inicia un nuevo modelo de consumo responsable agroecológico autogestionado, popular, cooperativo y de responsabilidad compartida entre agricultor@s y consumidor@s.

En pocos años hemos crecido en calidad y variedad de alimentos con predominancia de frutas y verduras locales y de temporada, en actividad económica, número de consumidor@s y agricultor@s, en investigación, estudio y difusión de cultura alimentaria, con un centenar de personas en estructuras participativas, medios de comunicación propios e intervención en los movimientos sociales, todo lo cual nos abre nuevas relaciones, problemas y posibilidades.

Luchamos por consolidar un proyecto de economía social sin perder nuestra identidad militante o, dicho de otra manera, una red de colectivos de consumo agroecológico con dimensión económica cooperativa y autogestionada. La Garbancita resalta los atributos ecológicos y sociales de los alimentos mediante la cultura alimentaria, la voz de l@s agricultor@s y la investigación sobre los efectos de la industrialización alimentaria en la salud y el medio ambiente.

Queremos asentar nuestro crecimiento sobre bases firmes. Somos una red de consumidor@s que se han dotado de una estructura profesional para contar con alimentos ecológicos de calidad a precios populares, pero no sólo. Si decidiéramos crecer sólo por esto, resolveríamos nuestros agobios económicos pero nos estaríamos olvidando de algunos problemas fundamentales: a) una plataforma de consumidor@s en la ciudad, si deja en la sombra a l@s agricultor@s, contribuye a la brecha metabólica entre campo y ciudad, lo que es muy poco agroecológico; b) sin envolver los alimentos en cultura alimentaria, los consumidor@s no aprenderán a disfrutar con el “trabajo” colectivo del consumo responsable ni a valorar la biodiversidad y el trabajo digno que distingue un alimento agroecológico de otro sin productos químicos; c) quien disfruta de un alimento verdaderamente ecológico debería saber que la agricultura convencional, sometida a los mercados internacionales, atenta contra la seguridad y la soberanía alimentaria de los pueblos y que la agricultura ecológica, si no aspira a eliminar a la convencional, corre el riesgo de convertirse en un paliativo para las clases medias con cultura alimentaria y poder adquisitivo.

Para cerrar la brecha entre el campo y la ciudad, hace falta algo más que buenas intenciones y diseños grandilocuentes. Agricultor@s y consumidor@s debemos abordar conjuntamente los problemas que nos afectan y tomar las decisiones pertinentes. Hay diversos modelos de consumo responsable agroecológico y, en La Garbancita, necesitamos establecer relaciones preferenciales con l@s agricultor@s que apuesten por el nuestro.

Nuestras relaciones con l@s agricultor@s que comparten estos principios no son homogéneas. Las proporciones de actividad económica, diálogo y terrenos en los que avanzar con cada uno de ellos, no son las mismas. Sin embargo, de este diálogo puede resultar una red que, sin eliminar las actividades locales de cada proyecto -siempre que no entren en contradicción con las comunes-, coopere de forma multilateral generando nuevas sinergias y apoyos mutuos, presentándonos como un proyecto que ha eliminado los escalones intermedios entre quienes producen los alimentos y quienes los consumen.

La Garbancita trabaja con proveedor@s que cumplen ciertas condiciones de calidad ecológica y buenas prácticas comerciales. Para seguir avanzando necesitamos crear, sobre bases claras, una red horizontal de responsabilidad compartida y relaciones preferenciales con algun@s agricultor@s

Consejo Rector de La Garbancita Ecológica

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