Agricultura responsable y ecológica (II)

 

La Agricultura Ecológica es la agricultura del “sentido común”. Es lo que en arte se podría considerar la época del “Renacimiento”. Se basa en la observación conjunta de todos los elementos del “ecosistema agrícola”, conociendo su estructura y función de forma global e integral. Es sencilla, no utiliza complicadas fórmulas ni “recetas a la carta”; tan requeridas por los agricultores y ofrecidas por los técnicos, como ineficaces y contradictorias. Consiste en aunar las ancestrales prácticas agrícolas que se han llevado a cabo desde su inicio (hace 14000 años), con las nuevas tecnologías. No se trata de sustituir los productos químicos convencionales por otros autorizados, sino de volver a equilibrar el agroecosistema, fortaleciendo el sistema inmunitario de las plantas, para que se desarrollen sanas, produciendo en cantidad y calidad de forma sostenible.

 

La base de la Agricultura Ecológica es el manejo del suelo. Hay que tratar el suelo agrícola como lo que es, un ente vivo y dinámico. En una hectárea hay unos 3000 Kg de microorganismos y es a ellos a los que hay que cuidar y alimentar, para que estos a su vez cuiden y alimenten a las plantas cultivadas.

 

Con un adecuado manejo de suelo considerando tres factores: conservación, laboreo y fertilización; conseguimos una óptima fertilidad.

 

*Conservación del suelo fértil tratando de minimizar la erosión, con cubiertas vegetales sembradas o naturales, sobre todo en terrenos con pendiente.

 

*Laboreo mínimo, superficial y con aperos verticales y/o desbrozadora. Aquí conviene hacer especial mención a la nada recomendable “vertedera“, ya que altera la textura y estructura del suelo y mata multitud de microorganismos. “La mejor vertedera es la que está en el vertedero”.

 

La desbrozadora nos hace una selección y control de las plantas adventicias, ya que nos limita el desarrollo las gramíneas, de mayor porte y competidoras por el agua y nutrientes; y fomenta el desarrollo de las leguminosas, que son las que fijan el nitrógeno atmosférico en el suelo y lo pone a disposición de las plantas cultivadas.

 

*Fertilización equilibrada con compost procedente de restos vegetales y/o animales. Es conveniente aprovechar los restos de cultivo: picando la paja en el caso del cereal o los restos de poda en cultivos leñosos. La fertilización con productos químicos sintéticos desequilibra el suelo y la planta. La considero como el “doping” de las plantas. Produce una sobre-estimulación, y como seres vivos sufren las consecuencias. Además, aporta solamente unos pocos nutrientes (de 3 a 10), cuando una planta requiere entre 30 y 40 diferentes. Y por si fuera poco, la mayoría de las veces la planta no los aprovecha; bien sea por bloqueos o porque como son sales, necesitan de agua para disolverse y estar a disposición de la planta. Si llueve en exceso se pierden por percolación contaminando las aguas subterráneas o por escorrentía contaminando las aguas superficiales. Si no llueve, no se disuelven y la planta tampoco los aprovecha. ¿Qué pasa si llueve la cantidad justa para que se disuelvan de forma optima?, que la planta se desarrolla y produce más de forma anómala, con lo que se debilita, siendo más susceptible a adquirir plagas y enfermedades, viéndonos obligados a tener que poner medios y productos fitosanitarios para combatirlas.

 

Otro factor importante en la Agricultura Ecológica es la “sanidad vegetal”. No se trata de cambiar los productos no permitidos por otros que si lo están. En el inicio de la actividad de la Agricultura Ecológica es conviene utilizar, solo cuando fuera preciso, productos biodegradables y específicos para la plaga y/o enfermedad. Se trata de fomentar la biodiversidad para así volver a equilibrar el “agroecosistema”. Hay muchos insectos que son enemigos naturales de las plagas. Concretamente en el caso del olivo, hay unas 200 especies diferentes de insectos y de ellos solamente se consideran plagas 3,4 o 5 dependiendo de la variedad, de la zona y del clima. En zonas donde llevan tiempo practicando la agricultura ecológica, llega un momento en que no hay plagas puesto que se ha conseguido devolver el equilibrio natural del ecosistema.

 

La falta de “LIBERTAD” por parte del agricultor de hoy en día, consiste en el miedo a dejar de utilizar todos estos abonos, fitosanitarios y herbicidas, por la dependencia originada por las casas comerciales de estos productos. En los últimos años, han sido los técnicos de las casas comerciales los que se han ocupado de “enseñar” agricultura, ya que los de la administración están demasiado ocupados tramitando ayudas y subvenciones tan desafortunadamente necesarias, como insostenibles.

 

Por José María Pérez Morales, productor de aceite ecológico de La Labranza Toledana. Los Navalmorales (Toledo)