Biogredos, dulces de Gredos

Esta semana recogemos el relato de los productores y elaboradores de dulces de Biogredos. Para que sepamos quienes están detrás de las deliciosas galletas de arándanos y arroz con nueces o de los suculentos bizcochos veganos.

“Este asunto de hacer pan y bollos empezó en el verano de 1980, en una cuadra de un pueblo del sur de Gredos, El Hornillo, a medio camino, entonces de ninguna parte, pero con huerta, gente serrana, agua y piedras, bosque y piedras. Entonces tuvimos tiempo y unas cocinas prestadas, ingredientes sencillos a nuestro alcance y ganas de mantener los sueños levantados. De aquellos días han quedados otros días y otros sueños. Desde la cuadra a una cocina en una casona de Arenas de San Pedro empleamos dos años y otro más para llegar a cocer en La Parra, un puntito dulce en el mapa. Esos días el pan lo transportaba una caballería, la oficina se disponía en una cabina de teléfonos, la de la entrada a la plazuela, teníamos veinte clientes y el tiempo era enorme. El horno se hizo más grande, aparecieron los registros industriales y sanitarios con sus registradores…. Tardamos cinco años en llegar a un obrador profesional. Se reguló lo ecológico como una denominación de origen, el país fue cambiando y nosotros. Ocho años estuvimos trajinando una nueva mudanza. Ocupamos una antigua vaquería, lo que quedaba de ella, la reconstruímos y la reconvertimos en una panadería grande. El sitio es hermoso, en el término de Mombeltrán, en Ávila, casi en Toledo o en Cáceres. El lugar se llama Navahermosa, con bosque y piedras, con agua y piedras con manzanas y olivas, piornos y vistas, zarzas, higos y flores. Fue en 1993 cuando José y Fabián inauguramos Biogredos como marca para la distribución de nuestros alimentos ecológicos.

Toda nuestra elaboración es artesanal. Los productos que elaboramos, una amplia gama de panes, las pastas y las galletas, los bizcochos, los cereales y las legumbres, los frutos secos y las frutas, los hacemos con la idea de que hay que alimentarse lo mejor que podamos, buscando una intención de equilibrio, comer alimentos honrados. Pero comer sano no quiere decir comer aburrido, hay que disfrutar de los sabores, divertirse oliendo, recuperar los cereales y sus harinas, las frutas y el agua. No se trata de volver a tiempos pasados, no cocinamos nostalgia, en realidad querríamos recuperar la soberanía sobre lo que comemos y tal vez por ahí o por allí recuperar otras soberanías.”

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