Colectivo agroecológico Cefares (Cerezo – Cáceres)

 

 

Índice de artículos

  1. Siembra de higuera
  2. Nochebuena, buena ¿para quién?
  3. “Prado vacío”
  4. Biodiversidad
  5. Agroecología y medio ambiente
  6. La lluvia
  7. Diálogos
  8. Un pueblo es abrir la ventana por la mañana y despertar… 
  9. Lluvia sí, ¡pero no tanta!
  10. Agricultura, ecología y sociedad
  11. “Las huertas”
  12. “El olivar”

 

Siembra de higueras

Tras sufrir heladas de cuatro grados bajo cero, las higueras han perdido la hoja y se han dispuesto a invernar. Es este el momento de plantarlas.

 

Primero escogeremos un terreno que sea fresco en verano, o que mantenga humedad hasta el mes de junio. Seleccionado el terreno, abriremos un hoyo de 50 por 50 cm., con una profundidad de otros 40 cm. Una vez abierto dejaremos que se oree el hoyo y la tierra sacada del mismo.

 

Ahora seleccionaremos una higuera que dé los frutos como uno quiera, es decir, negros, blancos de cuello de dama, de pezón gordo, cirinos, etc. Con un azadón, sacaremos el plantón de la higuera más fuerte y con más raíces.

 

Por último, plantaremos la higuera. Cubriremos las raíces con la tierra de la superficie, más rica en materia orgánica. Tapada la raíz, echaremos un cubo de estiércol envejecido, para terminar tapando el hoyo con la tierra sacada de la profundidad.

El primer verano, durante julio y agosto, es recomendable regar con 10 litros cada 15 días y hacerle un acolchado de paja para que mantenga la humedad. Si en septiembre no llegan las lluvias otoñales, se regarán una vez al mes, ya que las noches son más largas y hay menos evaporación y calor.

 

Con estas atenciones podemos tener en el huerto un árbol que da 3 veces fruto… las brevas en junio, los higos en agosto y los higos secos en septiembre. Si tenemos ganado el higo desechable es un buen alimento.

 

Nochebuena, buena ¿para quién?

 

Esta noche se cenará hasta saciarse el orgullo y la abundancia cubrirá de manjares la mesa.

 

Esta noche se considera sagrada, mientras la de ayer era pagana. Pero lo cierto es que los de abajo, los del sur, no notaran la diferencia. Su menú estará en un contenedor en el primer mundo… también el primer mundo en egoísmo. O en una escombrera en el sur de América del Sur… ¿Donde comerán esta noche los “sin techo”?.

 

Nochebuena, buena ¿para quién? Los que contaminan se da
rán una Nochebuena sin conciencia de culpa, libres con el euro como piedra que forra el camino donde caminan.

 

Nochebuena para olvidarnos de que existe otro parte del planeta inundado de pobreza ¿qué podemos hacer los que aun en estado precario económico pero con solvencia nos bañaremos en el lujo de esta noche? Cambiar el pequeño mundo que nos rodea. Podemos cambiar el menú de nuestra casa y al menos la RESISTENCIA al capitalismo lo tendremos ocupado en la casa de al lado, donde decoran al pobre árbol con adornos que él no pide y que será tirado después de estas noches buenas a una escombrera o alguna cuneta.

 

Llevo sin ver televisión dos meses y me entero de las noticias por la boca del campesino. Rompo las reglas y hoy cenaré unas migas y unos pimientos fritos. Trataré de dar mucha importancia a lo que consumo por ser diferente, por ser coherente, por ser justo lo necesario, por saber consumir, por ahorrar, por saber que con nuestro dinero no se forrará ninguna multinacional…

 

Esta noche será especial. Eso sí, será noche con luna. Ideal para dar un paseo por la dehesa de alcornoques acompañado por los hijos y el perro. Veremos entre las sombras los rebaños de ovejas y los mastines que las protegen. Jugaremos con ellos al escondite como hacíamos cuando tenían 5 años. ¡Cómo pasan los años! Parece ayer cuando iba con mi padre a ver los ciervos y ahora soy yo quien lleva a mis hijos.

Mañana 25 sí será fiesta en casa. Mi hija, “veterinaria” de vocación y ecologista por educación cumplirá 17 añitos. En ella ves reflejados tus defectos y aciertos.

 

El 27 me volveré a atar las botas, cogeré la mochila, los higos pasos y cruzaré la barrera de la sierra… Como en el escenario de un teatro, los animales realizan su papel en la vida al igual que yo. Tengo la suerte de poder disfrutar de la sierra, los ciervos, las águilas imperiales, los búhos reales, los jabalís, y todo un mundo que los rodea. Soy rico…rico en biodiversidad. Espero saber defenderla.

 

Desde un rincón del norte de Extremadura con sencillez y humildad… seguiremos la lucha campesina.

 

“Prado vacío

 

Yerta la hierba de verano, llora el rocío sobre la tupida hierba del pequeño prado, añoroso de aquellas pezuñas que aplastaban su crecimiento desbordado, dientes que mordían la belleza de la primavera, para convertirla en alimento, hierbas…hierbas…hierbas, todas hierbas en un prado pequeño y vacío, cercado por una pared de piedra y en centro como un oasis…un profundo pozo, que da de beber al burrito trabajador…compañero del yuntero, amigo del niño que le monta para ir a la huerta y le da un trozo de su pan, ese pan de su merienda. La merienda que con amor prepara la madre, la esposa, la compañera de faenas, la mujer que amamanta la tierra con el sudor y su belleza morena como marrón casi tan hermosa como la tierra esa tierra fértil, hermosa, de las que dan ganas de abrazar, cada vez que recolectas una cosecha.

 

Con la mirada perdida entre los árboles no consigo ver el horizonte, pero si alcanzo a ver a un grupo de burritos, madres y hijos que pastan entre los árboles…pidiendo a gritos amor, cariño y sensibilidad. somos una familia humilde pero esas tres cosas se las podemos ofrecer un tratante de ganado nos lo vende y nosotros después de romper en mil cachos el romanticismo que nos proporciona, tener un animal para ayudarnos en los trabajos del campo hacemos cuentas y posiblemente después de la cosecha de la patata, compremos otro burrito que alegre el pequeño prado, que se coma las bellas margaritas y monte a su lomo al niño de 14 años y a la niña de 17 años con ternura…tendrá su recompensa con esas partes de la merienda, que hay que comer en la huerta a la sombra del nogal.

 

Quien puede negar un verso a tan noble animal, compañero infatigable del campesino que con su yunta escribe esos versos en la huerta, en la tierra fértil, en la huerta de la que comeremos. ya veo venir al atardecer al burrito con el niño trayéndolo del prado al corral donde darle su ración bien ganada. de nuevo compartiré mis palabras con ese “arre” y “soo”, cuantas palabras tendrá que escucharme sudorosos los dos en el corte, arando para las patatas, para los garbanzos, trabajos que realizara en primavera, en otoño y invierno será el rey de la dehesa donde volverá a la manada y al vientre de madre, al calor del padre y en silencio quizás haya un recuerdo suave, que le diga ¿dónde está? donde esta ese campesino que me da un trozo de pan, me acaricia con cariño el cuello y descansa con mi descanso… se preguntara el animal que animal soy yo… soy un traidor patrón explotador o soy un compañero que comparte el trabajo para sobrevivir…quien se vea libre que lance la primera piedra…eso pensaría o con mi corazón vertido en su pesebre, alimentando con cada latido mío su aliento, su silencio…

 

No puedo ser más feliz, desde la muerte de nuestro querido “ABUELO” nuestro último burrito, encima de la mesa mientras comíamos una y otra vez lleve la conversación de la compra de un burrito y ahora que lo voy a conseguir me cuesta creerlo… han sido tantos los argumentos:

 

No mete ruidos en el campo, lográndose oír todo tipo de cantos de aves, de mamíferos, etc. cuando el suda tu sudas y eso une compañero, cuando el descansa los dos descansa
mos, eso es compañerismo se alimenta de la hierba de nuestros olivares, participando también en el proyecto de olivares con herbáceas no contamina, no consume gasoil ni gasolina. Ni aceite. No paga impuestos de rodaje, no pasa la ITV, Con sus excrementos, es decir sus sobras nos permite mejorar la tierra y hacerla más fértil. El tacto, el aliento, las pulsaciones, sus movimientos, sus carreras, el ser un ser vivo nos permite ser responsables con otro ser común aprovecha los pequeños prados que abandonados, sobran en el pueblo, entre ellos los nuestros aviva la memoria del recuerdo de nuestros mayores que al vernos volver al pasado haciendo las cosas como la realizaron ellos les estimula y alegra la vista y la vida, dándoles esperanzas de que lo suyo todavía vale en el siglo XXI. Podría estar así toda la noche y sería tan feliz como cuando empecé a escribiros estas emocionadas letras en las que vierto mi pasión, mi corazón y mi emoción… solo la melancolía del recuerdo del “ABUELO” me araña por dentro…por eso, de Miguel Hernández:

 

yo quiero ser llorando el hortelano

de la tierra que ocupas y estercolas

compañero del alma, tan temprano…

 

Esta poesía arrastra mucho sentir para quien escribe estas letras.

 

Biodiversidad

 

No cabe duda de que si conseguimos mantener las herbáceas en el olivar bien por el método de la desbrozadora, bien por el método del pastoreo poco intensivo y nunca de compactar la tierra, descubriremos que las cadenas tróficas naturales vivirán en perfecta armonía. Desde las abejas trabajadores y sociales, hasta las hormigas, pasando por ratones, topillos, conejos, y aves insectívoras o las que se alimentan de grano. Desde luego no pensé que una manada de jabalines me levantara parte del suelo de uno de los olivares en mejor estado por ser rico en lombrices y gusanitos. este ultimo hecho me ha permitido ver de una forma global que mientras alimento a mis semejantes con productos biológicos, cuidados con cariño y como un padre a sus hijos dándoles amor, también pasaran por convertirse en un pequeño parque zoológico y desde luego un olivar vivo en sentido metafórico de la palabra.

 

Gracias por las gallinas, gracias por vuestra solidaridad con una familia humilde campesina, a la vez que revolucionaria. Revolucionaria porque hemos apostado por cultivar con la naturaleza en vez de contra la naturaleza. Las gallinas como todo lo que tratamos de hacer tendrán la función de diezmar las herbáceas que existen en los olivares que bordean nuestro hogar, y junto al maíz del que se alimentan, recolectar huevos con los que alimentarnos, nosotros y poder trocar algunos por utensilios de campo. El pueblo entero se ha enamorado de las gallinas y tenemos pedidos a diarios.

 

Desde esta demanda hemos diseñado un proyecto denominado proyecto plumas, que tratara de facilitar a través de la reproducción de estas gallinas, ir implantando en los corrales del pueblo la gallina negra castellana. Tenemos un amigo que tiene una pequeña incubadora de 24 huevos que podría acelerar el proceso o crear dos frentes, el biológico por medio de las gallinas que de manera natural saquen pollitos o la artificial con la incubadora. El caso es ir arrinconando y denunciando a la vez que impidiendo la compra de la gallina roja con el pico mutilado y fácil de recaer en epidemias que barren el corral. Esperamos con este proyecto generar tal cantidad de gallinas que en el pueblo domine la raza de gallinas que nos habéis traído.

 

Por otra parte, hemos empezado a mondar los olivos, estos están este año que se salen del olivar hablando metafóricamente, pero lo cierto es que le sobra el 50% de las ramas que han echado. Están verdes negruzcos y esperamos que con el pastoreo mejoren aun más. Seguramente iremos por la mañana a los olivos y por las tardes a las huertas. Por las mañanas no podemos ir a las huertas porque con las heladas lo único que haríamos  seria barro. Los restos de la poda se los estamos acercando en forma de haces a un obrero de los más humildes del pueblo que tiene una pequeña explotación de caprino de autoconsumo.

 

Carlos el portugués, hemos conseguido abrir un paraguas que lo defienda en el pueblo, son muchas las voces que se levantan en defensa de Carlos y otras voces las que mas en contra del guardia civil. Somos muchos los que hemos dejado de dirigirle la palabra tratando de arrinconarlo y dejarle sin argumentos contra Carlos. El pueblo se ha volcado con Carlos, le dan más trabajo que nunca y de esta manera conseguimos que las acusaciones se disipen como la niebla ante un cálido abrazo del pueblo con este camarada.

 

Los chicos están en casa, como siempre Alba dudo que no consiga ser veterinaria. Se está formando en el instituto un grupo rebelde que actúa contra el mercado y generan de vez en cuando coloquios contra el capital. Carlitos, es más descuidado con los estudios y trato de enseñarle a podar, a cultivar y transmitirle mis conocimientos sobre el campo. No sé… quizás sea campesino.

 

Ana viene conmigo a la poda, mientras yo corto las ramas ella va recogiendo el ramo y después yo hago los haces. Esta haciendo un mantel y leyendo el libro sobre la guerrilla. ella entre semana elabora comidas muy baratas como las sopas de pan, de ajo, tomate, gazpachos de poleos, migas, etc. tratando de no consumir solo los viernes vamos con los chicos a comprar algo de fuera de lo que producimos, de todos modos la reina de la coc
ina es la patata.

 

Agroecología y medio ambiente

 

Desde un rincón del huerto hemos formado un bosquete de frutales, perales, higueras, ciruelos, granados se mezclan para en un futuro den frutos y zona de descanso, hay que destacar que está a 5 metros del arroyo del pueblo con nutrias criando y martín pescadores, cruzando su vuelo con los abejarucos que nidifican en las paredes del arroyo.

 

La tierra que no deja de estar húmeda nos impide trabajar en ella y formar los surcos para que sembremos las patatas, las cebollas, zanahorias y remolachas rojas. Esperamos a ese sol de primavera, pues en el pueblo ya hace calor y la naturaleza empieza a manifestarse primero se fueron las grullas, después empezó el canto de las ranas y ahora tímidamente se están abriendo las flores de la jara. Estos síntomas nos indican que las temperaturas son más suaves y que podemos plantar.

 

Ahora en plena campaña electoral nosotros votamos con las botas puestas repartiendo estiércol y podando olivos. Volvemos la mirada triste al suelo, suelo fértil, que no se permite el lujo de cambiar un voto sobre su cultivo, un campo que no se cansa de darnos tanto, un campo que nos abraza para convencernos que le respetemos y el a cambio nos dará buenas cosechas, no pide a cambio más que RESPETO que es sencillo y gratis. No cuesta dinero respetar el campo, si cultivamos con la naturaleza como compañera de viaje, ella sabe dar a quien le quiere bien y nosotros estamos llenos de amor hacia la naturaleza.

 

Se convierte en un placer comparar un suelo nuestro con el suelo de otro agricultor que hiere el suelo con herbicidas o abonos químicos. Cuando cogemos un puñado de tierra sentimos la libertad de consumo que nos da. Somos en este siglo unos privilegiados, tenemos TIERRA Y LIBERTAD por la que lucharon y murieron nuestros camaradas, anarquistas y comunistas. Además de ese rio de personas que sin tener la mas mínima idea política lucharon por  DIGNIDAD. El campo nos sobrepasara a nosotros, a nuestros hijos y los hijos de ellos. siempre que seamos lo suficiente sensatos de saber querer dar lo que recibimos. no podemos permitirnos el lujo de arrancar de la tierra el alimento sin que a cambio no seamos capaces de devolver a suelo material orgánico que reponga lo recolectado.

 

Nos hiere que la inmensa mayoría de las personas no quiera la tierra más que por el valor económico, sin prestar atención al valor ecológico. Es en el rincón de nuestra huerta donde criaran futuras generaciones de reptiles, mamíferos y aves, todas compañeras del agricultor, que encuentra en estas especies aliados para combatir plagas o equilibrar insectos, etc. será el mirlo negro azabache el que cruce de salto en salto la huerta, o el erizo en busca de caracoles, o el zorro en busca de ciruelas caídas al suelo en mal estado. Es más el ultimo año arrancado las cebollas allá en el verano, cuando un zorrezno se acerco a comer ciruelas a la huerta y disfrutamos de su compañía durante al menos media hora, fue un placer observar una especie salvaje en un huerto libre.

 

Desde un rincón de la Extremadura rural, una familia campesina

 

La lluvia

 

Llueve por fin para el campo, para el arroyo, para el campesino, para los pájaros, para todos nosotros llueve despacio.

 

Pronto se abrirán las flores del campo y su olor y color se proyectara cual película de ficción. En esta película los actores conocen muy bien su papel y con el cumplen. Unos darán de comer al ganado otros darán de comer a las personas.

 

Esta noche la lechuza nos ha mostrado su vuelo blanco y nos ha maravillado con su silencio. Ese silencio que dice tanto, que permite el oír las letras de los libros, que permite que quien escribe estas letras se levante por la madrugada a ordenar el día. A planificar si no se puede ir a la huerta se puede ir a por leña para el fuego del invierno.

 

En la huerta las patatas van saliendo con furia y con hambre de sol. Las cebollas se estiran queriendo llegar a las nubes, impacientes por la lluvia. Son notas de valor, son notas de lucha por la vida.

 

Los manzanos brotan con fuerzas desproporcionadas, queriéndose agarrar a la tierra como si se les fuera a arrancar.

 

Esta noche me he puesto en el porche a ver llover, tenía tantas ganas de oler la lluvia, de sentir su agua en mi rostro y mis manos… me quede varias horas pensando en la naturaleza, como sentirá algo que es vital para ella. Si yo disfruto jugando con el perro en el bosque y la lluvia, que sentirán mis compañeros los alcornoques que forman un bosque denso donde la vida recorre cada rincón…

 

Decidme aceituneros, quién, quién levantó estos olivos. Disfruto entre los olivos levantados por el padre y el tío de mi compañera, esos olivos que permiten la vida a la perdiz y la liebre, al lagarto ocelado, a la culebra. Me siento bien viendo que los trabajos en el campo los hacemos con amor. Ese amor que ciega, ese amor ciego que al abrir la mirada contempla la primavera.

 

Los prados pequeños pero ricos en hierbas, parecen esperar a nuestro burrito…es en estos prados donde los ancianos alimentaban sus ganados, hoy como muebles arrinconados, cubiertos de polvo se abandonan. Solo nosotros les miramos de reojo con las intenciones claras…hay que recuperarlos.

 

Ahora toca en estos días, tiempos para la lucha social, para despertar al dormido jornalero, despertar al cansado campesino, a despertar al pequeño ganadero. Hablarles de sus derechos, de sus sueños, de sus posibilidades, de su papel en el campo y en el pueblo. Les hablo de colectivizar lo material y la mano de obra, de colectivizar los sueños de libertad, los sueños de dignidad. Sueños donde no entra la explotación, por estar prohibida en nuestras utopías.

 

Despacio siempre, despacio, al ritmo de los ancianos que soportan el paso del tiempo y el peso de la sabiduría campesina, caminamos hacia ellos, hoy es día de tertulias también, en la puerta de algún corral, en la consulta del médico, o en el único bar que tenemos y quizás el ultimo. Donde los ancianos entretienen el tiempo entre la conversación y las cartas.

 

Hoy me siento frágil, rompible, de cristal y sensible…mi mirada es triste y melancólica, quiero tanto a la vida que no puedo olvidar al resto del mundo, a ese resto que le falta de tanto, como nos sobra a nosotros. Es tiempo de saborear el café caliente y despertar con algún acto de rebeldía…algo que implique resistencia campesina, que me convierta en combatiente en este mundo de consumo, no estoy por la labor de entregar mis armas, mi azada y mi gorra republicana, mi tristeza es preámbulo de una inquietud de movimientos y su inercia me atrapa. Voy camino al bosque. el olor a hojas de alcornoques húmedas me anima y el perro corriendo libre y contento me hace sonreír por un momento.

 

Sueño con un mundo mejor, pero no quiero quedarme esperándolo, quiero construirlo, por ello cultivo con amor y resistencia. Ahora, las rosas rojas me obligan a acercarme a verlas y admirarlas, pronto serán las patatas, las judías verdes, los calabacines, las cebollas, las lechugas o las remolachas, rojas también, las que me atraigan a mí y al amor por la vida.

 

Desde un rincón de la Extremadura rural, una familia campesina.

 

Diálogos

 

Tras el riego a las plantas del huerto, me refresco la cara con un cubo de agua limpia del pozo…estoy cansado, hay más de 6.000 plantas y hay que regarlas con mimo y cariño, casi amamantarlas, para que tiren hacia delante. Recojo hierba de los bordes del cultivo para echar hierba fresca a las gallinas… las cuales ponen muy bien.

 

Tras el trabajo en la huerta voy a darle las buenas noticias a la abuela de mis hijos, ella disfruta por lo que cultivamos y a la vez ahorramos. en la calle está un obrero de la construcción sentado en el suelo…su mujer en una silla al igual que la madre de mi compañera Ana… es un momento de descanso, yo también me siento en el suelo, y comento las actividades de la huerta con el albañil…este me habla de historias… se abre un dialogo entre nuestras familias… se hace memoria de cuando los terratenientes del pueblo le contrataban para trabajar de sol a sol, solo por cuatro reales, de cuando tuvo que irse a suiza a trabajar pues en el pueblo a jornal era pura y dura explotación.

 

Comenta Luis, el albañil que en el pueblo le había tocado de todo, arar con mulos, cavar los pies de los olivos, estar de pastor, segar en castilla, un sinfín de oficios que sirvieron para alimentar a su familia…habla también de los abusos sexuales de los patrones con las mujeres de los jornaleros, el derecho a pernada hasta los año 1950 y 1960. Para mis oídos era una tormenta todo lo que me contaba Luis el albañil…cuantas palabras en un dialogo abierto y sincero el intercambio de opiniones esta rebosante, Luis sabe de qué pie cojeo y no para de contar… yo le hablo de colectivizar los recursos materiales, naturales y humanos y se asusta… no daría para nada a nadie lo que tiene por lo mucho que le ha costado…su casa, su huerto, su corral y sus olivos…ni pensarlo.

 

Yo le sonrío y amablemente sigo dialogando con el de las injusticias del pasado siglo y de las que existen en este que padecemos…

 

Cuenta Luis que antes se alimentaba la gente con menos dinero, que aprovechaban mas el terreno, por ejemplo, se hacia un cocido sin carne y en primer plato era una sopa de pan duro, del día anterior, que solo se comía carne el domingo… que se sembraba garbanzos y alubias entre los olivos…esto me dio la idea de que ya que tengo que laborar las claras de los olivos puedo cultivar productos de secano, como hicieron en el pasado, todo en el olivar… garbanzos, cebollas, lechugas, ajos, acelgas, repollos, etc. de esta manera aprovechamos mas
la tierra y podemos hacer rotaciones dejando olivares descansar en ciclos de 4 años, también se pueden sembrar patatas de secano o tempranas. Desde luego nuestros antepasados sin Carrefour ni multinacionales sacaron a familias numerosas adelante haciendo un autoconsumo austero y lógico.

 

Desde hoy empiezo a desarrollar un proyecto de cultivar entre los olivos…. adelante.

Hoy ha sido un día rico en contenido de recetas, de campo, de huertas, de olivares… de diálogos sobre la historia de los desfavorecidos… hoy se abre mi mente para resistir contra esos que esperan que caiga. Lucharemos desde la tierra. Con el sombrero de paja, los pantalones cortos y zapatillas. Una camiseta sucia de tierra y húmeda de mi sudor… es una inercia del movimiento campesino.

 

Sangran los olivos pero con su sangre regaremos a los garbanzos, ajos, repollos, etc. el caso es aumentar la biodiversidad agrícola, animal y humana.

 

Cuando salga la luna por mi porche, veré los luceros alumbrar la noche y estaré mas fuerte… hoy puedo dialogar con todos los campesinos… porque ellos saben que yo trabajo la tierra que no le doy la espalda, que educo a mis hijos en el cuidado y amor a la tierra, que cuando hablo de los campesinos como algo digno ellos callan… son responsables de esa carga… la dignidad que le ofrece la tierra para cuidarla con amor y ella nos lo devolverá multiplicado.

 

Diálogos con los ancianos, diálogos con los animales, dialogo con la huerta, dialogo con los olivares verdes, dialogo con esa maravilla que se llama naturaleza.

 

Un pueblo es abrir la ventana por la mañana y despertar…

 

Pero, en nuestro pueblo, no despiertan. Con tristeza e impotencia vemos como los vecinos del pueblo se alegran de ver que el más rico de Cerezo y quien más subvenciones recibe de la PAC, se presenta para alcalde. Los vecinos lo consideran un buen alcalde porque es muy “listo” y así va a hacer mucho por el pueblo. Olvidan que es el patrón que peor empleo ofrece con los jornales más precarios. Un pueblo sin cultura es como un pueblo ciego, cuanta más cultura, más se ve. Pero nuestro pueblo en lo referente a la política ve muy poco. En nuestra familia consideramos que si el pueblo lo vota y lo eligen alcalde, lo sentimos por el pueblo, pero es su voluntad. De nada vale que señalemos los millones que recibe de la PAC mientras los jornaleros cobran una miseria del AEPSA (Acuerdo para el Empleo y la Protección Social Agraria) y del subsidio agrario.

 

Tenemos que luchar contra esta situación, pero no sabemos cómo despertar al pueblo.

 

Con respecto a nuestra resistencia campesina, seguimos atendiendo nuestras labores agrícolas, arando los huertos y estercolándolos. Ya hemos sembrado las patatas tempranas, las habas y unas escarolas. Ahora vamos a sembrar acelgas y lechugas. La anciana que más sabía sobre patatas ha dejado de sembrar a los 74 años. Dice que los hijos no quieren que siembre. Pero los hijos están en Barcelona. Estamos realizando un estudio sobre el futuro del pueblo a partir del censo municipal. Queremos saber cuántos quedaremos en el 2012, y qué actividades campesinas habrán desaparecido entonces si nadie lo remedia. Calcularemos también la distribución de las 1.800 hectáreas de que dispone el término municipal.

 

Trataremos de crear un banco de semillas locales y que no se abandonen más huertas. Este verano hemos montado el sistema de riego por goteo a varios agricultores, con lo que se ahorran agua.

 

Una asociación cultural me ha propuesto que escriba un artículo sobre el pueblo. Ellos se iban a ocupar de las fotos. Pero iban a poner una foto de la iglesia como monumento antiguo y otra de la ermita del pueblo, de reciente construcción. Yo les he seleccionado, como alternativa, varias fotos de un campesino arando con sus tomates y un corro de ancianas cosiendo. El artículo que voy a escribir tratará sobre la extinción de los campesinos.

 

En el arroyo, las ranas cantan por miles. Es un bioindicador (dicen ahora), antaño se decía una señal, de que se acerca la primavera. Las grullas se concentran dispuestas a emigrar, ya sienten cerca un tiempo más templado. Este es un tiempo dulce, cuando el frío se cruza con el calor que camina hacia la primavera. Es de campesinos sensatos ir preparando las azadas, los zachos, la tierra fértil, las patatas de primavera, y de poner a disposición del tiempo los productos que se pueden cultivar. En el criadero ya tenemos, preparándose para ser plantadas, remolachas rojas, más lechugas y cebollas.

 

Suena el viento en la ventana, es viento del sur oeste, viento de aguas. La lluvia prometida y comprometida viene a nuestro socorro, a nuestro cultivo, a nuestra vida. Es agua bendita la de la lluvia que empapa al campo, a los huertos, al prado, a los arroyos, a los regatos y a los campesinos que disfrutamos con un paseo entre el bosque. Es buen momento para reflexionar… para pensar en el motor de la familia. Mientras algunos dicen que el hombre es la cabeza de familia, las mujeres son el cuerpo y alma.

 

Son las mujeres campesinas, las que cuidan al hijo que ha tenido 9 meses en su interior, cuidan al marido jornalero, cuidan del ganado…y desde luego cuidan con mucho cariño al huerto que les alimenta y da de comer a la familia.

 

Es la mujer la que mejor traspasa el conocimiento campesino, la abuela enseña a cavar patatas a la hija, y a la nieta, enseña la abuela lo que le trasmitió su madre de su abuela, así en un largo proceso histórico hemos recibido como la mejor herencia el conocimiento campesino…la sabiduría campesina.

 

Mientras el hombre aprende el oficio en el trabajo a jornal en el campo la mujer en silencio discreto como son ellas, esperan al marido que arropa con cariño y traslada su experiencia al conjunto del saber de la familia. Goza la mujer en el seno de la familia y la familia goza sin lugar a dudas de la mujer.

 

Cuando a este humilde campesino le surge una nueva idea sobre agroecología lo debate con la abuela y consulta su parecer, ella elegante con el luto del marido muerto, con el vacio de la soledad, da el visto bueno o discrepa con mi actuación y yo he de medir mis fuerzas con argumentos de peso para llevarme al huerto a la abuela,  demostrarla que mi teoría entra en la práctica de su experiencia y conseguimos un avance en la agricultura tradicional, ecológica, orgánica, o como queramos poner el apellido al cuidar la producción de alimentos de manera sana y respetuosa, con la sabiduría campesina y el medio ambiente.

 

Mi compañera, hija de la abuela campesina, transmite el concomimiento campesino a nuestros hijos y Alba pone todo su amor en cuidar las pequeñas plantas, mi hija quiere seguir viviendo en el pueblo, quiere seguir paseando con su perro libre por la dehesa, quiere echar raíces con los suyos, por ello ha elegido estudiar en la universidad ‘veterinaria’.

 

En los huertos… todo marcha bien las patatas, están protegidas de las heladas arropadas por la tierra, y las cebollas están dispuestas a crecer y alimentar a seres sensibles, a hombres libres del mercado capitalista, libres de poder elegir entre un consumo solidario, justo y sano, donde el campesino a través de los grupos de consumo, ve fortalecer sus ingresos y poder crecer.

 

En silencio me manifiesto contra el capitalismo brutal que pisa a la mujer y al hombre, a los padres y los hijos… a los ancianos sabios. pronto llegara el 25 de abril y le regalare a Carlos el portugués un libro sobre la REVOLUCION DE LOS CLAVELES, es mi manera de darle las gracias por resistir, por soportar la explotación salvaje de uno de esos ricos del pueblo que saben de números pero desconocen la humanidad y sus necesidades, es uno de estos ricos el que explota de manera salvaje a un menor de edad por un miserable jornal y le pone a conducir tractores y maquinaria agrícola sin carnet de conducir, esto es explotación pura y dura. Es contra esta explotación contra la que nos enfrentamos en la tierra que nos  amamanta… si la tierra pudiera ser juez que justicia aplicaría.

 

Amanece y yo me debo a mis quehaceres campesinos, eso sí primero el paseo con el perro por el bosque, que me empape la naturaleza, que me preñe de sensibilidad, que me enamore sus colores y olores, que me ame y yo la ame hasta que saciemos nuestras necesarias fuerzas de resistencias. Paseare con agua… pero pensare como un hombre libre gracias a vosotros.

 

Desde un rincón de la Extremadura rural, una familia campesina.

 

Lluvia sí, ¡pero no tanta!

 

Después de un mes con copiosas lluvias y elevadas temperaturas, hemos perdido el 60% de la producción de las patatas y el 40% lo hemos recogido con pequeñas manchitas en la piel de la patata que la convierte en un producto para consumirse pronto. Además nos está suponiendo un 75% más de trabajo, hay que sacarlas con la tierra embarrada, a la azada se le pega la tierra hecha barro, la patata sale cubierta de tierra y tenemos que lavarlas una a una en el arroyo del pueblo, teniéndonos que ayudar alba, que tiene que estudiar selectividad.

 

Este golpe a la economía familiar es muy duro pues la patata es el recurso alimenticio más importante de los cultivos. Nos sentimos doloridos después de dos meses de mucho trabajo, con un suelo fértil abonado con estiércol de cabras y mimado con todo lo que vertemos sobre la tierra. La fatalidad nos ha vencido…el clima es algo que no podemos dominar. Os mandamos patatas con todo nuestro amor quizás no las veáis con brillo y gordas, pero si las encontrareis con amor de campesinos. En algunos espacios donde hemos sacado las patatas, al retirarlas tan pronto, podemos cultivar verduras más tardías como judía verde y calabacín. Con esta siembra tratamos de compensar el golpe económico para nuestra familia.

 

En esta campaña deberíamos sacar fondos para comprar un burro y apoyar la economía de cuando nuestra hija mayor se vaya a estudiar veterinaria, pues le encantan los animales y ha decidido esta carrera para poder vivir en el pueblo. Ella ama desde niña los animales, de hecho el padre que es el que escribe estas letras, le
ha llevado multitud de animales heridos para curarlos. Alba se ha enganchado a salvar la vida de animales indefensos y en ocasiones perseguidos por el ser humano.

 

Conejos, liebres, perdices, lechuzas, cárabos, zorritos, cervatillos, águilas, etc. Han pasado por sus manos. Cuando coméis un kilo de patatas estáis contribuyendo a que alba se abra camino en la universidad para ser veterinaria.

 

Nosotros haremos un año más austero y consumiremos más de los alimentos producidos por nosotros. Lechugas, acelgas, remolacha, huevos, carne de cerdo, carne de cordero o de pollo de corral, calabacines, judías verdes, pimientos, tomates berenjenas, etc. Esta dieta variada nos supone una austera economía que nos permite no depender del mercado. Por otra parte vestimos con la ropa reciclada que nos traéis de Madrid y que nos viene muy bien para no gastar dinero en este capítulo. La ropa aun no siendo nuestra nos da su servicio.

 

Bueno, empiezan a cantar los pájaros en la madrugada y yo empiezo a estirarme…otro día más de campo, de contacto con la naturaleza, con el aire limpio y por fin con el sol. Mi perro me acompaña al paseo por la dehesa y juntos, uno al lado del otro, disfrutamos del olor del bosque y nos relajamos para más tarde tomar un café calentito y a ponerse en forma.

 

La huerta enferma por las abundantes lluvias nos espera y nosotros, armados con la azada, caminamos hacia ella. Los buitres negros queriendo animarnos con su presencia, ya tienen el pollo nacido y ahora necesitan más que nunca comida.

 

Dos de las gallinas se han puesto a incubar huevos para sacar pollitos. Esperamos verlos en el corral picotear la hierba y la tierra. Las gallinas ponen bien y nos permiten hacer dulces típicos del pueblo.

 

Gracias por vuestro apoyo siempre a nuestro lado.

 

Desde un rincón de la Extremadura rural, una familia campesina.

 

Agricultura, ecología y sociedad

 

En Cerezo, como en otros pueblos, el envejecimiento de la población junto a la emigración de los jóvenes, hace que progresivamente vaya el pueblo hacia la extinción, además del abandono de los cultivos, de olivar y huertos de consumo propio.

 

Nuestra decisión de ir en contra de la corriente migratoria que rechaza la vida campesina nos ha permitido comunicarnos con los mayores para que con un dialogo constante, nos cedieran las huertas que ellos ya no podían cultivar e impedir que se vieran abandonadas, utilizando para su cultivo los conocimientos campesinos tradicionales. Estos son la mayor riqueza del pueblo “la memoria campesina” que ha pasado de padres a hijos durante toda la historia del pueblo. Ahora con la emigración de los jóvenes se rompe la transmisión de padres a hijos y somos nosotros los que unimos los eslabones de la cadena del conocimiento.

 

“Las huertas”

 

En la actualidad hemos recuperado para el cultivo de patatas, judías verdes, cebollas tomates, berenjenas, pimientos, calabacín, melones, zanahorias, unas 6 huertas productivas y tres en fase de descanso, para cultivarlas alternándolas y dejando descansar la tierra.

 

Entre los vecinos que no pueden mantener las huertas, se vienen utilizando herbicidas de empresas multinacionales de Estados Unidos, así las mantienen sin zarzales y árboles de rivera como el fresno o el sauce. Los productos químicos fueron introducidos por las cooperativas, primero los abonos químicos, y segundo los herbicidas, ahora además los fitosanitarios contra insectos, ácaros, hongos, etc. La química elimina el manejo tradicional de estos problemas y los empeora.

 

El cultivo de las huertas nos convierte en campesinos y cultivando con la naturaleza y no contra la naturaleza, nos hace tener un trabajo digno y agradable por estar situado en un medio ambiente en el cual nos proporciona una compensación emocional que nos hace gozar de buena salud y buenas actuaciones.

 

Desde nuestra familia hemos promocionado en el pueblo la recolección de semillas autóctonas, y el trueque de plantones de especies agrícolas generando una rica biodiversidad agrícola y reducción de gastos en semillas o plantas. En la actualidad hemos comprado una huerta para cultivar frutales y patatas, esta huerta llevaba abandonada varios años.

 

“El olivar”

Empezamos trabajando el cultivo del olivo, con 7 parcelas menores de una hectárea 5 en el llano del pueblo junto a dos dehesas y otras dos en la sierra del pueblo. Posteriormente compramos otras tres parcelas.

 

En nuestro pueblo el cultivo del olivo, está entre el bosque natural maduro y los campos de cultivos. Puede considerarse un ecosistema derivado del bosque mediterráneo, la dehesa de acebuches, aunque en este caso plantado. Pero aquí predomina el arbolado, al contrario de lo que ocurre en dehesas de encinas o alcornoques, en la que se da la prioridad al sustrato arbóreo (para que sea utilizado por el ganado) y el arbolado acaba por desaparecer.

 

Un olivar no puede ni debe ser un cultivo al que sacarle el mayor número de kilos de aceitunas cada año, incluso muchos años. Es un agroecosistema, del que tienen que alimentarse y vivir distintas especies de fauna y flora autóctonas. En nuestras parcelas de olivar cuidamos que permanezcan los elementos imprescindibles de ese agosistema.

 

En primer lugar, los retazos de vegetación natural arbustivo o arbórea, que ocupan los linderos, barrancos, escarpes y en general cualquiera de las abundantes irregularidades topográficas. En segundo lugar, el sustrato herbáceo, es decir las distintas hierbas y matas que cubre el terreno, lo sujetan y recogen el agua de lluvia, reteniéndola en el suelo y reduciendo su velocidad con lo evita la erosión del cultivo. Como necesitan agua, “COMPITEN” con el cultivo del olivo por la humedad que exista en el suelo. Pero lo que hay que ver es el balance entre lo que dan y lo que quitan, no sólo en la protección del suelo y la captación del agua, sino en la biodiversidad que aportan, necesarias también para la salud del cultivo del olivar (enfermedades del árbol, plagas que atacan al fruto, etc.)

 

La conservación de los retazos de vegetación natural es imprescindible para el mantenimiento de la biodiversidad existente. Su alteración, degradación y eliminación repercute en la ordenación de los recursos tróficos, es decir las distintas especies que se alimentan del agrosistema del olivar. También cambiaría el microclima que con la vegetación natural, atenúa las condiciones extremas de temperaturas, viento y humedad.

 

Por otro lado, el miedo a la competencia por la humedad del suelo ha llevado a mantener el olivar limpio de hierbas, primero mediante laboreo con tracción animal, sustituido desde hace décadas por la tracción mecánica de los tractores. Y en la actualidad por los agresivos herbicidas químicos, esta situación en auge está generando graves problemas medioambientales, como la erosión, lavado, escorrentía contaminación, pérdida de biodiversidad, etc. Además de los añadidos peligros para la salud, por la aplicación de los herbicidas.

 

En nuestras parcelas, una parte fundamental de nuestras labores va dirigidas a la conservación del suelo, la flora y la fauna, y prioritariamente las herbáceas. Si la agricultura convencional lucha contra las plantas con el laboreo y el uso de herbicidas ¿porqué nosotros contrariamente las conservamos? Pues sencillamente, porque la naturaleza es sabia y debemos cultivar con la naturaleza nunca contra la naturaleza, pues en ese caso luchamos contra nuestra propia salud y el medio ambiente.

 

Nosotros segamos el olivar bajo la copa, y en este año aramos las claras de los olivos después de 10 años sin laborear por considerar más seguro para los olivos… Al segar bajo la copa con desbrozadora dejamos en el suelo la materia orgánica, en forma de acolchado que protege la tierra y el agua. Las épocas de siega son en febrero y finales de mayo. También usamos el pastoreo de ovejas para aprovechar la hierba y mejorar el suelo con los excrementos del ganado ovino. De este modo el aporte de biomasa que proporciona la hierba segada, evita la perdida de tierra fértil por escorrentía, evita la erosión por el viento, disminuye la evaporación y hace innecesario el uso de herbicidas.

 

Este tipo de manejo del suelo y las herbáceas contribuye a la conservación en la naturaleza y en el cultivo del olivar a la existencia de una rica diversidad de flora y fauna como, el pequeño petirrojo, el jilguero, el zorzal, el mirlo, la abubilla, la perdiz el ratón, el conejo, la liebre, el erizo, el lagarto ocelado culebras y entre los depredadores el mochuelo, el cárabo, el milano real y negro, el águila calzada, la comadreja, la gineta, el zorro, el tejón y el meloncillo. Además estamos ensayando la forma de aumentar la biodiversidad agrícola. Mediante tres estrategias diferentes:

 

la primera, introduciendo la vid , el manzano, la higuera, el almendro, etc. Generando diversidad productiva. La segunda, con la conservación y mantenimiento de la flora silvestre, como el tomillo, el orégano, el romero, el madroño, mezclado entre los olivos. la tercera, con la disminución de la altura del olivo favoreciendo la recolección manual de la aceituna, la poda y el desvaretado y haciendo innecesario el uso de maquinaria además de favorecer el empleo campesino o de jornaleros. También se evita el riesgo de accidentes provocado con la recolección de la aceituna con escaleras.

 

La repercusión social de nuestras actividades campesinas tanto del cultivo de las huertas y del olivar general genera un interés especial en nuestra localidad donde promocionamos la vida en el pueblo como un modelo de vivir dignamente y gozar de la naturaleza realizando las actividades que nuestros antepasados nos han dejado como herencia…una tierra fértil y un tiempo para el trabajo y el ocio.

 

Además generamos alimentos sanos y una calidad de vida donde las prisas no son buenas compañeras y nos dedicamos en exclusivo a la temporalización de los trabajos en cada temporada.

 

Nuestra labor invita a que los campesinos no abandonen el campo y consuman productos cultivados por ellos mismos, generando un importante ahorro del consumo.

 

Finalizando…. lo que hacemos es una resistencia campesina pacífica que enriquece la vida digna del campesino, invitando a ser imitados por las nuevas generaciones, manteniendo siempre el conocimiento campesino recogido de nuestros mayores como una riqueza sin límites y convirtiendo a los ancianos en ricos libros andantes que han sostenido durante décadas, una forma de vida autónoma y libre.

 

Es pues necesario decir que el éxito que buscamos desde nuestra familia es por los que murieron en la guerra civil, por la tierra y la libertad.

 

Una familia campesina.