Control de calidad: ciruelas rojas, muy ácidas.

El Guadalhorce Ecológico nos suministra ciruelas rojas desde hace un mes. Hasta ahora, las ciruelas estaban muy dulces y jugosas, sin embargo, la semana pasada detectamos problemas.

En la ronda de calidad que realizamos cada miércoles a primera hora comprobamos que se trataban de una variedad diferente. No eran totalmente rojas y su piel presentaba tonalidades amarillas. Pensamos que era una característica de la variedad: todas las ciruelas rojas no son iguales. En el procesado detectamos que estaban duras, pero no más de lo habitual, por lo que no lo consideramos un dato negativo. El viernes por la mañana recibíamos un aviso de una consumidora: sus ciruelas estaban muy duras y ácidas.

Tras esta primera alerta, supervisamos las ciruelas que aún quedaban en el local, comprobando que algunas estaban muy duras, como si las hubiesen recolectado antes de tiempo. Entonces realizamos un sondeo telefónico con algun@s colaborador@s activ@s que habían pedido ciruelas en su pedido de la semana. Las valoraciones no eran unánimes: un@s nos trasladaron una buena valoración de las ciruelas mientras que otr@s habían detectado que sus ciruelas estaban excesivamente duras optando por mantenerlas fuera de la nevera para que madurasen.

Tras este primer sondeo contactamos con Paco, el gerente de El Guadalhorce Ecológico. Las ciruelas son de Dorado, un pequeño agricultor de la parte alta de Antequera, persona de confianza y con una producción muy pequeña. No es socio de la cooperativa, pero encuentra en ella apoyo para dar salida a su producción cuando saca más cantidad de lo que puede distribuir entre sus contactos habituales.

El comienzo del verano está siendo duro. El calor durante el día -habitual en estas épocas- se combina con humedad por las noches, provocando la proliferación de plagas que atacan los árboles. La plaga más temida en los frutales es la mosca. Dorado había comunicado a Paco que estaba asustado por que las plagas acabasen con su pequeña producción y único ingreso familiar. Este podía ser el motivo para recolectar las ciruelas sin que estuviesen en el punto óptimo de maduración. Paco hablaría con él.

El gerente de El Guadalhorce Ecológico nos propuso dar una oportunidad a las ciruelas que habíamos recibido dejándolas en un frutero, a temperatura ambiente, durante cuatro ó cinco días. Si habían sido recolectadas con un grado suficiente de maduración, las ciruelas madurarían. Si no, seguirían igual de duras y no alcanzarían el punto de dulzor adecuado para consumirlas.

Acordamos dar un plazo hasta ayer 7 de Julio para que l@s consumidor@s de esta fruta puedan valorar si sus ciruelas maduraron o no. Informaremos al Guadalhorce Ecológico del resultado del proceso y, en caso de aparecer ciruelas que no hayan madurado, el agricultor se responsabilizará del abono correspondiente.

Este proceso nos muestra que la participación de los consumidores y su alerta temprana es fundamental en el control de calidad participativo que aplicamos en La Garbancita. A su vez, el diálogo con l@s agricultor@s haciéndonos cargo de su situación y la presión que deben soportar ante riesgos elevados de perder la cosecha por plagas es una diferencia específica del consumo responsable agroecológico que construimos. Por úlitmo, el equipo de La Garbancita incorpora, tras este suceso, una mayor exigencia (probar el sabor de las frutas) en la ronda de principios de la mañana de cada miércoles.

CAMPAÑA DE VERANO 2014

“Cuando la huerta avanza, l@s consumidor@s responsables reaccionamos”

3ª Entrega