Control de calidad de productos, productor@s y consumidor@s

 

En nuestro correo de 25 de marzo de 2011, dábamos cuenta de algunas quejas respecto a una parte de las naranjas (secas), recibidas en la Cesta Básica del 23 de marzo de 2011, y pedíamos al conjunto de consumidor@s nos hicieran llegar su valoración sobre dichas naranjas.

 

Pocos días después habíamos recibido 65 correos. Podemos deducir de esos testimonios varios aspectos:

a) valoramos como muy positiva la respuesta de l@s consumidor@s,

b) aunque es difícil de cuantificar, el problema afecta, por lo menos, a la mitad de las naranjas recibidas,

c) las referencias de trazabilidad aluden a B/192 y, en un caso, a B/152,

d) se señala el carácter excepcional de este problema frente a la excelente calidad habitual de las naranjas,

e)varios consumidores expresan su preocupación porque la forma de asumir los costes de las naranjas defectuosas sea justa.

 

El día 29 recibimos una carta de Aiguaclara explicando que las heladas de principios de año, inusitadas en ese territorio y producidas por el cambio climático, han perjudicado, no sólo a parte de la cosecha de naranjas, mandarinas y pomelos, sino también a un número indeterminado de frutales que habrá que arrancar. Como siempre, Aiguaclara se ofrece a reponer las naranjas en mal estado para que nadie pierda. Ante este generoso ofrecimiento, práctica habitual de nuestros suministrador@s, es de destacar que el cambio climático no es responsabilidad de ningún agricultor, sino de todos nosotros. Aiguaclara termina reconociendo una pérdida de calidad en sus últimos cítricos respecto a lo habitual, renovando su intención de seguir mejorando su producción cada año como lo vienen haciendo desde hace 25 años y rogando que no nos quedemos sólo con los problemas ni perdamos de vista cómo actúa la naturaleza.

 

Llegados a este punto queremos expresar la opinión del Consejo Rector de la cooperativa La Garbancita Ecológica:

 

Primero, ante las primeras quejas aisladas de algun@s consumidor@s, hemos impulsado la investigación sobre la envergadura y los detalles del problema de forma participativa y transparente.

 

Segundo, tras la amplia respuesta de l@s consumidor@s y las razones de Aiguaclara, proponemos mantener nuestro pedido de naranjas para la cesta básica del 6 de abril, haciendo pública esta correspondencia y una última comunicación de Aiguaclara acerca de las características de la nueva variedad valencia-late.

 

Tercero, respecto al coste de reposición de las naranjas secas, creemos que se dan las condiciones para asumir la cuota de responsabilidad que, como consumidores, tenemos frente a un fenómeno achacable al modelo económico causante del cambio climático. Debemos compartir con Aiguaclara los costes de reponer las naranjas defectuosas. La fórmula podría ser: a) Aiguaclara factura a La Garbancita los kilos de naranjas para la reposición al 50% de su precio. b) los consumidores que reciben la reposición de naranjas y quieran participar en su coste, pagan a La Garbancita la parte que consideren conveniente de ese 50%. C) queda por determinar el número de kg de reposición, habida cuenta que, una parte de los consumidores de naranjas no han contestado y, los que lo han hecho no son muy precisos en el número de kg defectuosos.

 

Por último, queremos extraer de un hecho negativo -una parte de las naranjas estaban secas- varios hechos positivos:

1) El diálogo nos permite llegar a una solución que incorpora las razones de las partes (agricultor@s y consumidor@s, campo y ciudad, compradores y vendedores), haciendo efectivas la solidaridad y el apoyo mutuo que proclamamos.

2) Abrimos un nuevo camino en el tratamiento de una injusticia: los buenos agricultores, a pesar de sus desvelos por producir alimentos saludables superando todas las dificultades, se encuentran solos a la hora de las desgracias climáticas.

3) Demostramos en la práctica que, más importante que el control de calidad sobre las cosas, es el control de calidad sobre nosotros (productores y consumidores) y las formas con las que resolvemos nuestras contradicciones.

4) Tras 25 años de producir alimentos ecológicos organizando y formando a agricultores y consumidores, la trayectoria de Aiguaclara es tan transparente como su nombre. Sobre la nuestra, aunque llevamos muchos años impulsando grupos autogestionados de consumo, sólo hace 3 que hemos iniciado un camino de crecimiento real y tenemos todo por demostrar.

Para crecer sano, un movimiento de consumo responsable complementario con la producción agroecológica debe acreditar su responsabilidad, tanto hacia l@s consumidor@s como hacia l@s agricultor@s. Abriremos en nuestra web una sección dedicada a las experiencias en el control de calidad. Cuando hablamos de control de calidad, no nos referimos sólo a los alimentos, sino también a las relaciones que establecemos entre l@s consumidor@s y l@s agricultor@s, así como los métodos que empleamos para dirimir las diferencias que, de manera natural, surgen en el desarrollo de nuestra actividad. La fuerza de un movimiento de consumo responsable agroecológico no depende tanto de la cantidad de consumidores que lo integran, como de la calidad de los alimentos y de las relaciones económicas y sociales en las que estos alimentos se producen, distribuyen y consumen.

 

Consejo Rector de La Garbancita Ecológica, 1 de abril de 2011

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