De la tierra a la mesa

(Notas sobre el cultivo, la manipulación y la conservación de las patatas en una cadena humana de apoyo mutuo entre productores y consumidores)

Este año el cultivo de la patata se ha complicado por el cambio climático en el norte de Cáceres. La lluvia tardía y en exceso ha provocado que las patatas, literalmente ahogadas, buscasen zonas más aireadas del terreno, asomando fuera de la tierra. Al recibir los rayos solares, el tubérculo se verdea. Estas partes verdes no deben consumirse.

 

El exceso prolongado de agua comenzaba a pudrir las plantas y ponía en riesgo los tubérculos, lo que ha obligado a nuestr@s amig@s campesin@s a recolectarlas antes de tiempo. A su vez, la tierra embarrada y pegada a las patatas ha obligado a lavarlas una a una, incrementando considerablemente el trabajo de los agricultores que, por vivir del campo, sufren como nadie el desmadre climático producto del desmadre industrial y consumista.

 

Una vez transportadas de madrugada en cajas de 25 kilos hasta Madrid, mientras once miembros de nuestra cooperativa las pesamos para meter en bolsas de 5 kilos, revisamos los 700 kg de patatas, una a una, retirando todas aquellas que presentan zonas verdes o tocadas y por tanto, no aptas para el consumo. También cambiamos las bolsas de plástico recicladas por bolsas de papel.

 

A pesar de la atención puesta por los agricultores y por nosotros, es posible que se haya colado alguna patata no apta para el consumo. Además, el exceso de humedad durante el cultivo, junto con el calor, hace que este año las patatas sean más vulnerables y se estropeen antes. Por eso aconsejamos a tod@s l@s consumidor@s esmerar el cuidado y, al recibir las patatas, colocarlas en sitio fresco y oscuro.