Debate sobre los precios por kilo o por paquete

 

Mariano escribe a La Garbancita Ecoló­gica el 23 de Enero de 2013.

Queridos amigos:

Tras casi una temporada con voso­tros, he detectado que, al menos en mi caso, suelen producirse problemas en la recomposición de los importes cuando hay que practicar modifica­ciones por razón del peso de los pro­ductos. Dichas modificaciones ad­quieren algo de complejidad por los diferentes tipos de IVA y suponen un engorro cuando las cosas han de ha­cerse deprisa.

En los productos que hablamos, el cálculo del precio ha de hacerse en todo caso, una vez conocido su peso, pero creo que ayudaría a evitar esos problemillas distinguir dos grupos de productos: a) Los que tienen un precio asignado por unidad, en cuyo grupo se indicaría el precio de cada producto en función de las unidades solicitadas (es decir, igual que hasta ahora se viene haciendo). b) Los que tienen precio asignado por peso, res­pecto de los cuales no se ofrecería una estimación del precio, sino que habría que dejarlo al cálculo del pre­cio en función del peso real, como de todas formas hay que hacer, pero sin que de esta forma haya necesidad de corregir una operación previa que no se habría ofrecido.

Así, dentro de cada pedido habría un apartado a) con predeterminación de un precio total cierto; y un aparta­do b) sin fijación de precio (o con una mera indicación del precio/kg), sin determinación de ningún total, que quedaría pendiente de la operación de pesado y suma de resultados.
Entiendo que eso facilitaría las co­sas a todo el mundo.
Gracias por adelantado por vuestra atención.

Un abrazo, y feliz año.

 

La Garbancita Ecológica responde el 31 de enero de 2013.

 

Hola Mariano.

Hemos estudiado el asunto que nos planteas al incorporar productos cuyo precio se refiere a cantidades diferen­tes a un kilo. Por ejemplo, un paquete de filetes de babilla de ternera cuyo precio es 19,30€/kg se presenta en pa­quetes de alrededor de 500 gr. Como lo normal es que no pese exactamente 500 gr, debemos tomar como unidad de re­ferencia 500 gr y no 1 kg para evitar que la diferencia entre el precio por unidad de peso y el precio real sea muy gran­de. Por ejemplo, un paquete de filetes de babilla de ternera de 450 gr, costa­rá 8,69€ que, referido al precio de 500 gr (9,65€), habrá que corregir en -0,96 € del precio unitario (9,65€-8,69€). Si el peso unitario fuese de 1 kg, la diferen­cia de precio de nuestro paquete de 450 gr sería diez veces más grande(10,61 €= 19,30 € – 8,69 €).
Por esta razón, debemos buscar soluciones que aborden dos objetivos simultáneos: a) que los cambios en los pedidos sean los menores posibles porque alargan las operaciones y b) que el peso que figura por defecto sea lo más cercano posible al peso defini­tivo para conseguir que los importes
del pedido se acerquen, también lo más posible, a lo que se va a pagar al final.

Es más difícil asociar 490 gr (de un paquete de 500 gr) con 0,98 ó 550 gr (de un paquete de 500) con 1,10 y más difí­cil aún nos resulta asociar 380 gr (de un paquete de 400 gr) con 0,95. Como en la hoja de pedido no pondrá los gramos o la fracción de un kilo sino el porcentaje que se desvía de dicha cantidad unitaria (400, 500 o 1000 gr, según los casos), ne­cesitaremos una calculadora, tanto para averiguar la proporción (en caja) como para comprobar que coinciden con los gramos que pone en nuestro paquete (cada uno en su casa). Lo mismo nos pa­sará cuando nos llevemos 5500 kg de na­ranjas ya que en nuestra hoja de pedido pondrá realmente 1,10 unidades de una bolsa de 5 kg de naranjas. O cuando nos llevemos 1500 gr de cebollas ya que en nuestra hoja de pedido pondrá 0,75 uni­dades de una bolsa de 2 kg de cebollas.

La propuesta que nos haces para faci­litar el trabajo, consiste en clasificar, por un lado los productos que van por unida­des y por otro, los que van por peso y en el caso de estos últimos, que dejemos en blanco la casilla de la cantidad, para re­llenarla cuando conozcamos el peso real. Eso no es posible. Te explicaré porqué.
El programa de la tienda online (tan­to este último como el anterior) funciona sobre la base de registrar en cada pro­ducto seleccionado por el consumidor, el nº de unidades que ha comprado. La hoja de pedido, por tanto, va a reflejar las unidades de cada producto en el orden en el que lo ha hecho. Cuando alguien se­lecciona un producto tiene que seleccio­nar una cantidad del mismo. No existe la posibilidad de manipular dichas hojas de pedido para dejar en blanco la casilla de unidades, tal y como nos propones. Necesitamos conocer el nº de unidades, tanto para hacer el pedido al suministra­dor como para preparar el pedido.
En los pedidos individuales, realiza­mos las modificaciones en caja sobre la hoja de cada pedido. La hoja de pedido reproduce lo que hay en la base de da­tos y permite eliminar productos, aña­dirlos o cambiar las cantidades. Una vez efectuados los cambios, el programa nos indica el importe total a pagar. Una vez cerrado el proceso de facturación (si podemos, lo hacemos en el momento para quienes pagan al recibir el pedido o, todo lo más, al día siguiente) la fac­tura (en formato pdf) aparecerá en el espacio interno de dicho consumidor/a y lo podrá comprobar. Cuando alguien no ha hecho pedido previo y viene a por excedentes, no se volcará en su espacio interno (al no haber un pedido inicial), pero puede pedirnos que se lo enviemos por correo electrónico y lo hacemos en el momento. Cada consumidor puede comprobar su pedido y, si nos hemos equivocado, reclamar lo que correspon­da, cuanto antes mejor.

Con respecto al trabajo con los pe­didos de un GAK, además de las hojas individuales de pedido se facilita un listado por consumidor@s y otro por productos. La utilidad del primer listado es contener, en una sola mirada, las per­sonas que han pedido, los pedidos que han hecho con su importe correspon­diente y el importe total que deberá pa­gar el grupo. En este listado se anotarán a mano las modificaciones que corres­ponda para proceder al ingreso (nor­malmente por transferencia). Pero esos apuntes se realizan al final, una vez se ha trabajado con el listado de produc­tos. La utilidad del listado de productos es ahorrar trabajo en la preparación del pedido, tachar lo que no ha venido y anotar (al margen) los pesos reales en cada pedido individual. No tiene senti­do modificar en ese listado los precios porque no se van a calcular hasta la pre­paración del pedido individual.

Tanto el listado de consumidor@s como el listado de productos de un grupo son el resultado de sendos informes y no podemos modificarlos a voluntad. Son las aplicaciones que hemos tenido que encargar (fuera de programa) a la em­presa que nos hace el mantenimiento del mismo para poder extraer la información que precisamos de la base de datos: en­cargar pedidos a proveedor@s, preparar los pedidos de l@s consumidor@s, sacar estadísticas, etc.

En el informe de productos, éstos salen ordenados alfabéticamente e incluyen los contenidos de cada uno de los campos que hemos considerado pertinente incluir (descripción del producto, cantidad, precio PVP y Total (que es el producto de cantidad por precio unitario). Podemos añadir o quitar campos (previo pago de una modificación a la empresa de mantenimiento), pero no podemos dejar casillas en blanco. Lo que propones exigiría transformar el informe de cada grupo en una hoja excell, reordenar después los productos separando los que son unidades de los que no lo son y eliminar los contenidos de los campos que queremos estén vacíos. Es un trabajo que, por el momento, excede nuestras fuerzas y, sinceramente, le veo poca utilidad. Lo que sí hace falta es que, en los listados actuales, quede espacio en los márgenes para hacer anotaciones a mano, a la vez que se va confeccionando el pedido del grupo.

Además, los cambios hay que ha­cerlos sobre la hoja de pedido de cada persona. Esas modificaciones se realizan bien en caja o bien en la oficina, poste­riormente. Hay que procurar no cometer errores en la transcripción de los pesos y en los cálculos de los porcentajes. En al­gunos grupos grandes se llevan los pedi­dos sin modificar, nos hacen sus cálculos y nos los envían. Una vez que cotejamos sus cuentas y las nuestras, tenemos que modificar los pedidos individuales uno a uno, como en los demás casos. Hasta ahora nadie nos ha planteado problemas con el método empleado. Eso sí, hemos tenido que explicar cómo se procede con productos cuya unidad es distinta del kg y seguiremos haciéndolo. Esta corres­pondencia la utilizaremos como guía para este tipo de problemas.

Si os resulta más claro para facilitar la identificación de los pesos y las perso­nas, en el listado -al lado del peso- o en la etiqueta del paquete, podéis anotar el nombre de la persona. Pero lo más im­portante es tener en cuenta que los gra­mos son el numerador de una fracción de denominador 400, 500 ó 1000 que ha sido transformado a porcentaje para poder calcular el precio final. También podéis poner los gramos (a mano) en la hoja de pedido para cuando tengáis que informar a la persona en cuestión.

Espero haber sido de utilidad. Si algo no ha quedado claro o no he entendido bien tus observaciones, podemos seguir hablando.

Un saludo, Pilar.

 

Mariano responde el 31 de Enero de 2013.

Querida Pilar:

Me parece que te he hecho traba­jar de lo lindo; mucho más de lo que mi pequeña sugerencia (que veo que no era acertada) merecía. Sobre todo partiendo de que lo que te planteaba eran problemas “de complejidad cier­tamente pequeña”, como te decía. En todo caso, impresionante explicación la tuya. Me consuela que vaya a tener ulterior utilidad, como dices, para que no se desperdicie tanto trabajo.

Un abrazo. Mariano.

 

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