El cuidado campesino de la humilde cebolla

Con la transición nutricional en nuestro país hemos pasado de la dieta tradicional, rica en cereales sin refinar y frutas y verduras de temporada, a una dieta plagada de azúcares, grasas y predominancia de alimentos de origen animal.

En este camino nos hemos olvidado, y a la industria del agronegocio le interesa que nos olvidemos, de la necesidad y el derecho de conocer cómo han sido cultivados los vegetales que nos comemos y por quiénes. En paralelo a la industrialización del campo, la figura de l@s campesin@s ha venido también modificándose. De ser consider@s rudos, pobres, analfabetos, gentes sin cultura, “atrasados” en el programa civilizatorio del Desarrollo, poco a poco no sabemos distinguir bien a l@s agricultor@s de los industriales.

Los habitantes de las ciudades hemos sido educados de espaldas a la naturaleza, si acaso reivindicamos jardines y parques en nuestros barrios con un sentido más conservacionista de la vida no humana que con un sentido ecológico de la vida misma.
El diálogo entre el campo y la ciudad está ausente de la vida cotidiana urbanita. Nos preocupa el cambio climático, la deforestación de la Amazonía, la desaparición de las abejas, la privatización del derecho al agua… y está muy bien que nos ocupemos de estos problemas, pero no olvides que tú y las generaciones futuras necesitamos de agricultor@s para disponer del sustento diario.

En la Garbancita nos ocupamos de restablecer un diálogo solidario entre consumidor@s y agricultor@s respetando los diferentes trabajos que cada cual tiene en el terreno que pisa, pero compartiendo aciertos, errores y problemas en la lucha por la consecución de la soberanía alimentaria, por disponer de una alimentación no enfermante todos los días y empeñados en la tarea común de la Educación alimentaria.

¿Cómo lo hacemos? Un ejemplo. Nuestr@s consumidor@s han realizado pedidos de cebollas. El día que nos llegan de los campos de Segovia, haciendo el control de calidad, observamos que algunas están húmedas y esto dificulta su conservación. Nos ponemos al habla con l@s agricultor@s y…

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LA CEBOLLA: SU SECADO EN EL CULTIVO