¿Por qué huevos ecológicos?


Ahora que se acercan las fiestas navideñas en las que acostumbramos a abusar de carnes, pescados, huevos y, en general, proteína animal, vamos a explicar por qué, además de reducir la cantidad de carnes, recomendamos optar por alimentos ecológicos. Y lo vamos a hacer cada domingo mostrando las condiciones en las que, los proyectos a los que apoyamos con nuestra compra, cuidan de gallinas, pollos, terneras, cerdo, etc. Las diferencias con la producción industrial saltan a la vista.

Empezamos por la granja Pedaque. Se trata de una granja de producción ecológica de gallinas ponedoras que lleva desde 2008 en funcionamiento y que ha ido creciendo poco a poco. Se encuentra en Fuentemillano, una pequeña población a 15 km de Segovia. Las instalaciones (en la foto se ve una panorámica de la finca) se localizan en un terreno de alrededor de 6 hectáreas que comparten el uso de cultivo de cereal para pienso y la granja propiamente dicha que actualmente cuenta con 4 gallineros, dos depósitos para almacenamiento de pienso y un pequeño edificio que sirve para soportar las placas solares y el aerogenerador de que dispone la granja para calentar el agua y suministrar la energía eléctrica imprescindible para el funcionamiento de la instalación.

Gallineros: tienen una superficie de 92 m2 y capacidad para 540 gallinas en producción ecológica. Son móviles para facilitar su limpieza. Han sido instalados sobre una superficie de cemento que permite una limpieza total entre partida y partida de gallinas y evita la infiltración al terreno de los excrementos. Los ponederos, a lo largo de todo el gallinero ocupan 12 m2 aproximadamente. Tienen un sistema de cerrado automático, por la noche, para evitar que las gallinas duerman en ellos y manchen los huevos. Por la mañana, se abren de nuevo. Hay dispensadores de pienso y de agua a lo largo de todo el gallinero. Guillermo nos cuenta que vigilan mucho que los dispensadores de agua no se estropeen para evitar que se produzca una fuga y mojen el suelo y por tanto, los excrementos. Si eso se produce, las gallinas pueden enfermar. El suelo metálico y agujereado está elevado un metro para facilitar que los excrementos caigan a un foso y no estén nunca en contacto con los animales, sino debajo de ellos. El gallinero tiene dos puertas horizontales a cada lado que cada mañana abren –todos los días del año sea invierno o verano- para que las gallinas campeen durante el día. Cada gallinero cuenta con dos patios, con una superficie aprox. de 4.000 m2 cada uno. El vallado de los patios también es móvil para que, cuando la hierba se agota en uno de ellos, se pueda trasladar a las gallinas al otro y permitir que el primero recupere su vegetación. En conjunto los 8 patios suman una superficie cercana a los 35.000 m2. Por la noche, las gallinas vuelven al gallinero y los cierran. De lo contrario, tendrían bajas al convertirse en alimento de zorros.

Alimentación: a base de pienso ecológico elaborado con trigo, maíz y soja, pero también de la hierba que picotean en los patios. El pienso se elabora en Teruel, aunque parte de la materia prima es propia, fundamentalmente el trigo. Se trata de un pienso que no se estropea con las altas temperaturas que se producen en verano, porque ha sido triturado, granulado y pasteurizado.

Estancia al aire libre: La normativa exige un 30 por 100% fuera. Las gallinas de Pedaque están cada día al aire libre. Ni siquiera los días de nieve están encerradas. Durante todo el año tienen 9 horas de oscuridad ininterrupida dentro del gallinero –se supone que entonces duermen- y 15 de luz, la mayor parte del año natural. Cuando en invierno se reducen las horas de luz natural, encienden bombillas en el gallinero para alcanzar las 15 horas de luz. Esto es necesario para estabilizar la puesta de huevos. En la producción industrial las gallinas están encerradas en todo su ciclo de vida (que es más corto porque acaban extenuadas), en jaulas y tienen constantemente encendida la luz. Eso afecta a su salud pero también a los nutrientes que nos aportan los huevos industriales.

Puesta: las gallinas normalmente ponen 2 huevos cada 3 días, es decir, un 66%. En la producción industrial llegan hasta un 80% debido a los piensos de alto rendimiento y a las horas de luz, que se encienden incluso durante la noche, interrumpiéndoles el sueño.

Ciclo de vida de las gallinas de Pedaque: Están en la granja durante 50 semanas. Al final de dicho periodo, se sacrifican para caldo o carne. Entonces, se levanta el gallinero con un tractor, se retiran los excrementos acumulados que se compostan para fertilizar los campos, se limpia todo y ya están en condiciones de recibir otra partida de gallinas para empezar un nuevo ciclo. Este proceso de puesta a punto dura un mes, aproximadamente. Cuando un nuevo lote de gallinas entra en el gallinero, están unos días sin salir, para aclimatarse y no tienen acceso a los ponederos. Aún no ponen apenas. Cuando en conjunto ponen un 50%, es decir una media de 2 huevos cada 6 días -normalmente al cabo de una semana aunque depende de la época del año-, les abren la zona de ponederos para que se acostumbren a hacer allí la puesta. Cada gallina suele poner sus huebos siempre en el mismo ponedero, o en el de al lado. Después de este aprendizaje, ya pueden salir al patio. Si no lo hicieran así, no cogerían el hábito de usar los ponederos y los huevos aparecerían, sucios y rotos, en el patio o en cualquier parte del gallinero.

La granja de Pedaque va renovando los lotes de gallinas a lo largo del año. Normalmente, cuando llega el verano, que se reduce el consumo y las gallinas ponen menos por el calor, retiran los lotes de un par de gallineros. A finales de julio o principios de agosto, entran un lote y a mediados de agosto el otro.

Las gallinas que nos proporciona Sanchonar proceden de Pedaque y ambos compran el pienso conjuntamente para alcanzar volúmenes que les reduzcan los costes. El pienso es uno de los gastos más importantes en la economía de la granja.

Huevos
: no están clasificados por su tamaño como nos acostumbra el mercado, aunque dada la rotación de los gallineros, tampoco habrá una diferencia grande entre unos y otros. El color de la yema depende de la hierba que hay en los patios, más clarita en agosto y más oscura en primavera. La clara es más consistente que en un huevo industrial. Todo el proceso de recogida del huevo es manual: su recogida en el gallinero, numeración y colocación en bandejas de 30 huevos y embalado en cajas, traslado a la nave autorizada –el garaje de su casa-, para el envasado en estuche, preparación y embalaje de los pedidos. Esta nave cuenta con techos altos y acondicionamiento para garantizar temperaturas inferiores a 18º. En pleno verano tienen que poner refrigeración en las horas centrales del día.

Los huevos que recibimos han sido puestos en los 2 ó 3 días anteriores. Cada día se marcan y llevan al almacén. No guardan huevos de una semana para la siguiente. Los del viernes, sábado y domingo viajan a Madrid, los de lunes y martes van a Valladolid y los de miércoles y jueves van a Segovia.

En la granja trabaja, con contrato a tiempo completo, un marroquí que lleva 20 años viviendo en el pueblo y es el sostén de todas las labores cotidianas de la granja y una perra mastín que, al menos cuando les visitamos, no estaba muy acostumbrada a defender la finca de extraños. De hecho, en seguida se hizo amiga nuestra.

Acabamos con un video que ilustra lo que os hemos contado. http://www.youtube.com/watch?v=p1y0dYKdwp4

Y ahora, reflexiona, ¿a qué intereses obedecen los «expertos» que salen de vez en cuando a defender que la producción ecológica no sólo no proporciona mayores garantías nutricionales, de salud y de bienestar animal afirmando incluso que es más insegura para l@s consumidor@s?

El contenido de este artículo fue redactado en agosto de 2012, tras la visita que realizamos 2 personas del Consejo Rector de La Garbancita, al iniciar nuestra relación con Guillermo y Guadalupe. Puedes encontrarlo en la revista Tachai 35, septiembre 2012, páginas 6-7

GuardarGuardar

GuardarGuardar