dialogo productores agricultores consumidores

¿Por qué las acelgas ecológicas vienen cortadas?

 

(Este artículo es la respuesta a la pregunta de una familia consumidora. Es resultado de una investigación que, entre otras fuentes, ha contado con el testimonio de Ecomediterrànea, productor de las acelgas que motivaron la pregunta)

 

“¿Por qué las acelgas ecológicas vienen cortadas?”

 

La acelga es una planta de rebrote, es decir, que cuando se corta una hoja, la planta desarrolla otra nueva. Si se cosecha hoja a hoja se aprovecha mejor la planta hasta que se agota su vida útil. Si se corta de golpe, se acabó la planta. En el cultivo convencional (cultivo industrial con abonos y herbicidas químicos) que suele tener extensiones grandes y en monocultivo, lo habitual es que se corte la planta entera porque la recolección es más rápida y barata. Por el contrario, el cosechado de hoja es más artesanal y requiere más trabajo. El cosechado de hoja es habitual en una huerta de policultivo tradicional (diversos cultivos en la misma huerta) y también en la huerta ecológica.

 

Al plantear la siembra hay que haber decidido cómo cosechar. Si se va a cosechar por hoja el terreno puede prepararse en caballón (montículo) o en era (meseta plana) pero si se cosecha en planta el caballón no va bien. Un agricultor grande o de monocultivo preferirá cortar la planta entera porque se ahorra costes de mano de obra. A uno pequeño o de policultivo le interesa más recolectar por hoja porque escalona la producción, recolecta en el punto óptimo y prolonga la vida de la planta. Los agricultores ecológicos que nos suministran prefieren la recolección por hoja.

 

Para la gran distribución, prima la conservación en cámara para poder jugar con más días entre su recolección y la compra por parte del consumidor. Por eso prefiere acelgas en planta que pueden aguantar más tiempo sin deteriorarse ya que se hace un solo corte a la raíz y no un corte a cada hoja. En los mercados de zonas tradicionales de huerta (Valencia, Navarra, Murcia, Galicia) acostumbran aún a vender por hojas y en manojos. Esto es síntoma de que la huerta es cercana y de policultivo, velando más por la vida de las plantas que por el ahorro en trabajo.

 

Para el consumidor es deseable la frescura del producto, el menor tiempo posible entre la cosecha y el consumo, porque recién cosechado es cuando más nutrientes tiene. Paradógicamente, nuestro desconocimiento de los procesos agrícolas nos hace asumir las razones de la gran distribución como si fueran nuestras. Entre dos plantas cultivadas y conservadas en las mismas condiciones, sin duda se pudrirá antes una hoja que la planta entera debido a que la superficie de corte, que no es otra que una herida en el tejido de la planta, es mayor. Pero cuando comienza el proceso de pudrición de un alimento, hace tiempo que perdió sus condiciones óptimas desde el punto de vista nutricional. Lo óptimo sería cortar del huerto del patio trasero y cocinar inmediatamente.

 

En nuestra larga experiencia comprando acelga ecológica directamente a productores, muy pocas veces nos la han suministrado por planta. Todo lo contrario de lo que ocurre en el mercado convencional. En la agricultura industrial y la gran distribución, se corta toda la planta, se embala, se lleva a una cámara y, desde allí, se transporta al lugar de destino. La compra de las grandes superficies suele ser “directa” a los agricultores. Pero centralizan su distribución al comprar para todas sus superficies en el país, por lo que el recorrido y el tiempo acaban siendo largos. La distribución convencional a fruterías y verdulerías se realiza a través de los asentadores de los Mercas que, a su vez, almacenan en sus cámaras para ir vendiendo a las tiendas o comercios al detalle. Además, las frutas y verduras pueden viajar de unos países a otros durante varios días. En la Garbancita ecológica estamos ofreciendo acelgas que han sido cortadas la misma mañana que nos las envían (con el rocío y bien temprano si hace calor o un par de horas antes de salir si hace fresco y nublado).

 

Desgraciadamente, todo parece indicar que, el desarrollo del mercado ecológico va adoptando las pautas del mercado convencional. Bien porque prefieran adaptarse a los hábitos de la gente de ciudad, bien porque, según crezca el consumo ecológico, las explotaciones más grandes prefieran ahorrarse costes de recolección.

 

Esto será así si el consumidor ecológico se deja adoctrinar por la gran distribución. Los Grupos Autogestionados de Konsumo no estamos por esta labor. Cuando se prima la distancia corta entre consumidor y productor y el menor tiempo entre cosecha y consumo, el hecho de que el corte por hoja tenga una vida más corta no es importante para el consumidor. A su vez, beneficia al ciclo de vida de la planta y es más acorde con el productor de pequeña escala que hace policultivo, lo cual es más ecológico que un monocultivo de acelga aunque tenga certificado ecológico. Sin embargo, la cuestión es distinta si lo que se pretende es la larga duración, que es lo que interesa a la gran distribución que se infiltra cada vez más entre nosotros. Con el fo
mento de mercados globales cuya base es la gran producción en monocultivo y el ahorro de costes, se ha tendido a cortar la planta y a embalarla en bandeja de poliespan y en plástico (más coste de embalaje, más residuos y menor frescura del producto). Esta estrategia comercial busca mejorar el aspecto del producto y no su calidad nutricional. A la gran distribución le interesa que el producto dure y no se le pudra (mejor dicho, se le pudra lo menos posible). A nosotros, que llegue en las mejores condiciones de frescura.