La primavera seca dejó sin fruto al olivo

“Desde que empezamos con el olivar y luego con el aceite allá por el 1998, no hemos tenido una campaña tan corta. Para recordar una mala cosecha como la de este año mi padre tiene que hacer memoria.

El año anterior por estas fechas teníamos recién concluida la recolección y molienda, es decir, casi dos meses de campaña. Este año han bastado 8 días. Un 10% de aceitunas con respecto al año pasado.

El año pasado fue bueno, muy bueno, y eso el árbol lo sufre. Pero además la primavera vino muy seca, lo cual debilita aún más el olivo. Pero ya el remate fue el excesivo calor durante la floración. La flor es el órgano más delicado de una planta. Necesita temperaturas muy suaves para poder completar su ciclo, germinar y convertirse en fruto.

A finales del mayo pasado con temperaturas superiores a los 25ºC, la mayor parte de la flor del olivo se marchito sin llegar a fructificar. Ante esa situación el agricultor no puede hacer nada. Solo ver como la pequeña y blanca flor del olivo se quema, se vuelve marrón y se cae al suelo irremediablemente.

Afortunadamente no hemos sufrido el ataque de plagas que han tenido la mayor parte de los olivareros. Gracias a ello no se ha visto afectada la calidad de nuestro aceite.

En definitiva, este año por muchas cuentas que hagamos no salen. Hemos tenido que hacer un juicio salomónico con los precios, conscientes de que somos productores, pero también consumidores. Desafortunadamente y a muy pesar nuestro tenemos que subir algo los precios. No para que salgan las cuentas, si no para paliar algo las pérdidas.

Al igual que el año pasado celebrábamos la generosa cosecha con una bajada de precios, este año os pedimos un esfuerzo de comprensión, fidelidad y generosidad, para seguir trabajando juntos.

Volverán mejores cosechas, y nosotros volveremos a contribuir en que tengáis un buen aceite, al mejor precio.”

Chema de Labranza Toledana

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