Nota sobre la responsabilidad compartida

En varias reuniones-charlas con al­gunos miembros de la Garbancita suelo poner algunos peros al concepto de res­ponsabilidad compartida, hecho que no intenta, de ninguna de las maneras, con­tradecir ni rechazar el buen fin que se pre­tende con este término.

Intentaré aclarar lo que suelo decir y que por mi dificultad de expresión no al­canzo a explicároslo suficientemente.

Creo que por mi condición de agri­cultor visualizo  la responsabilidad com­partida desde cierto escepticismo quizás porque hemos vivido siempre las rela­ciones comerciales con nuestros clientes de una manera bipolar, nunca integrada. Aunque  a ambas partes les interesa que funcione la relación comercial, en la ma­yoría de los casos he visualizado unos in­tereses que solo se saldan con una liqui­dación económica que rara vez contenta a ambos.

Hasta ahora, en La Garbancita, al amparo del concepto de responsabili­dad compartida sobre todo he visto una preocupación, creo que excesiva, del es­tudio y análisis de los productos que lle­gan a La Lavandería, buscando que sean perfectos tanto  los productos  como la relación-comunicación con los producto­res. Indudablemente este hecho debe de existir en cualquier relación comercial, sea o no de responsabilidad compartida, de ello depende que tenga éxito o no a largo plazo una relación comercial. Creo que esa labor le corresponde a cualquier profesional de La Garbancita y que es una mera función, entre otras, de su trabajo y me consta que se hace muy bien por va­rias personas de La Garbancita. Pero creo que esta labor, aunque importante, no es la responsabilidad compartida.

Para mí es un término mucho más teó­rico que práctico y que desgraciadamente desde organizaciones como La Garbanci­ta, aunque se pueda poner nuestro grani­to de arena, poco podremos resolver para que este término avance en lo que sería un camino hacia unas relaciones campo ciudad en esa hipotética responsabilidad compartida. Me parece interesante tener comunicaciones entre la Garbancita y los productores  en un foro abierto y continuo para ver que se nos va ocurriendo con el fin de encontrar vías para afianzar y defi­nir el concepto de responsabilidad com­partida.

No obstante, la sola aportación del término “responsabilidad compartida” en los objetivos  de La Garbancita me parece un avance tan importante y po­sitivo que demuestra una vez más el ele­vado nivel intelectual de la dirección de la Garbancita y que la afianza aún más como el foco de los movimientos-orga­nizaciones alternativos a nuestra enfer­ma sociedad.

GuardarGuardar

GuardarGuardar