Problemas con los plátanos y otros problemas menores

Plátanos.

 

Al no tener el volumen de consumo necesario para una compra directa, recibimos el plátano de Canarias a través de un agricultor ecológico de Valencia con el que llevamos trabajando muchos años a plena satisfacción. Él, a su vez, lo recibe de Coplaca, cooperativa de segundo grado que aglutina a 4600 productores de plátano y concentra el 34% de la producción. Hay otras 5 distribuidoras de plátano en Canarias, pero sólo dos tienen plátano ecológico.

 

Para evitar que se degraden los plátanos deben venir verdes en su mayoría con una pequeña porción que ya amarillea. Al trasvasar los plátanos de las grandes cajas del cartón a los pedidos individuales, procuramos mezclar distintas maduraciones y distintos tamaños para facilitar su consumo.

 

En la Cesta Básica del 19 de mayo de 2009, todos los plátanos vinieron muy verdes. Una semana después del reparto empezamos a observar que no maduraban. Hicimos una pequeña encuesta y comprobamos que no era un hecho aislado. Enviamos un correo a la lista de consumidor@s pidiendo información y recibimos un aluvión de confirmaciones: los plátanos no maduraban. Estaban como de madera y si alguno maduraba lo hacía con un aspecto y un sabor diferentes al normal.

 

Trasladamos la información a nuestro suministrador pidiéndole una explicación para transmitirla a l@s consumidor@s . Él nos informó de alguna otra queja, aunque no de la magnitud de la nuestra y de las dificultades para tratar con los distribuidores que son empresas grandes.

 

Por nuestra parte, esperamos que en el mercado agroecológico no se reproduzcan los problemas del mercado convencional: empresas de gran dimensión, imposición de condiciones a los pequeños, dificultades para el diálogo, etc. Estamos dispuestos a compartir los problemas de los agricultores ecológicos para contribuir, conjuntamente, a la seguridad alimentaria. Pero la solidaridad está basada en el diálogo. Quedamos a la espera de una explicación por parte de los comercializadores canarios. Mientras tanto, suspendemos nuestras modestas compras.

 

Sabemos que en una vida cotidiana presidida por las prisas, escribir un correo o hacer una llamada puede costar más que renunciar a un kilo de plátanos que hay que tirar porque no maduran. Por eso insistimos en solicitar ese esfuerzo, hoy por los plátanos y mañana por cualquier otro problema que surja. En este esfuerzo se sustenta el diálogo, la justicia en las relaciones mutuas y la construcción de un nuevo modelo alimentario, saludable, económico y participativo.

 

Pedimos a l@s consumidor@s que han tenido dificultades con los plátanos nos lo hagan saber para descontarles el importe en el próximo pedido. Hemos devuelto el dinero a tod@s l@s consumidor@s que nos han comunicado el problema. Es más solidario pedir la devolución del dinero que no hacerlo. Necesitamos que el problema aflore en toda su dimensión para aplicar los principios que predicamos: alimentos sanos y nutritivos con precio justo para los agricultores y asequible para los consumidores, resolución dialogada de los problemas entre campo-ciudad.

 

Otros productos.

 

En la última Cesta Básica (2 de junio) se han producido otros problemas, aunque de menor cuantía que también hemos transmitido a los agricultores.

 

Nísperos: una parte de
los nísperos procedentes de uno de nuestros suministradores presentaban un tamaño escaso y algunas manchas oscuras. El agricultor nos informó de que lo primero se debe al comienzo de la temporada y lo segundo a no depositar los frutos con cuidado en el recipiente durante la recolección. Cualquier golpe se transforma en un hematoma. Promete cuidar esta tarea y abonar la parte que esté deteriorada.

 

Cebollas: algunos kilos de uno de nuestros suministradores, estaban en malas condiciones o tenían tallos. Tras un cuidadoso trabajo de selección, separamos las deterioradas y no las distribuimos. El agricultor nos abonará esa cantidad. Si se nos ha pasado alguna cebolla mala, rogamos se nos comunique.

 

Acelgas: las últimas de la temporada. No se recogieron con cuidado y algunas tenían mala presentación. Las retiramos en el reparto. El agricultor nos abonará esta cantidad.

 

Patatas: algunos kilos estaban un poco blandas, aunque sanas. El agricultor lo achaca a las altas temperaturas durante su transporte. Nos abonará los kilos retirados.

 

Tomates, rabanitos y pimientos: primeros de la temporada. Magnífica calidad, textura y sabor. Pero hemos recibido poca cantidad y no hemos podido suministrar todos los pedidos. En la siguiente quincena esperamos que haya suficientes.

 

Hemos comunicado a nuestros agricultores lo que significan estos problemas en el contexto del esfuerzo para desarrollar el consumo responsable agroecológico más allá de los pequeños círculos en los que nos hemos desenvuelto en los últimos años. La solución de comprar comida biológica en las grandes superficies, la falta de educación alimentaria en la mayoría de la población y las dificultades para la participación social, supone un desafío para un proyecto como el nuestro. Para superar estas dificultades necesitamos funcionar bien y demostrar nuestra superioridad respecto a la comida industrial globalizada.

 

Cuando se producen los problemas tenemos que mantener la compostura. Se lo debemos a los agricultores que se arriesgan a producir ecológico a pesar del subdesarrollo de las redes de consumidores responsables. Estamos por el diálogo y el apoyo mutuo. Comprendemos los problemas y los asumimos. Pero necesitamos que se reconozcan, que se responda ante l@s consumidor@s y que no se repitan.