Remolacha de mesa cocida Ecoeduco y conservación en Segovia

En este año 2012 nuestro cultivo de remolacha ha sido muy agradecido con nosotros. Al planificar la cam­paña decidimos sembrar una superficie mayor a los años anteriores, debido a que es un cultivo tradicional de nuestra zona y una planta que es ideal para nuestros suelos arenosos.

A primeros de año decidimos retomar el tema de la agricultura biodinámica, recordando nuestros primeros pasos allá por el 2003. Desde marzo hasta diciembre hemos asistido a un curso de agricultura biodinámica, 8 fines de semana compar­tiendo experiencias con otros agricultores, realizando preparados y visitando otros colegas agricultores que tienen unas mis­mas inquietudes del tema de los astros, el comportamiento de las personas con las plantas, el gran respeto a la tierra, y otros temas muy interesantes.

Desde pequeños y ahora, día a día, va­mos reforzando estos temas, vividos fami­liarmente desde generaciones; queremos que los cultivos que viven el día a día con nosotros, con nuestro proyecto y nues­tra energía, se carguen de vida y no sean meros objetos, sino que tengan su propia energía vital, todo ésto conseguido desde el respeto al campo y los cultivos, hacién­doles participes siempre en cada momento de nuestras vidas.

Os cuento todo esto para poderos ex­plicar que uno de los cultivos en los que hemos aplicado los conocimientos bio­dinámicos y familiares; aplicando prepa­rados, realizando labores en sus fechas adecuadas, etc., ha sido la remolacha. Con esto queremos transmitiros algu­na de nuestras conclusiones, como que gracias a estas prácticas estamos consi­guiendo una vitalidad que está plasmada en el sabor, medido repetidas veces con nuestro refractómetro, que nos saca un valor en º Brix (Azúcares) de hasta 14º medida, muy sorprendente en relación a otras muestras de remolachas testadas de otros campos. Otra conclusión muy clara es la conservación que tienen estas remolachas, aguantan sin ningún proble­ma meses en el campo conservando to­das sus propiedades.

Este último hecho lo hemos compro­bado año tras año en nuestra experiencia agrícola. Cada año desde Ecoeduco y por tradición familiar nos gusta hacer distin­tos ensayos y pruebas con variedades, formas de conservar, épocas de siem­bra, formas de plantación, etc., todo esto para mejorar y también recuperar recur­sos más sostenibles en la producción de nuestras hortalizas. Llevamos unos años probando diferentes formas de conservar nuestros productos, sin ningún tipo de gasto energético y con materiales proce­dentes del suelo. Hemos visto que, con un buen trato del cultivo, haciendo prácticas biodinámicas y utilizando paja de cen­teno, estamos consiguiendo resultados mucho mejores que con cualquier tipo de cámara de conservación. Nosotros he­mos llegado a la teoría que la remolacha en su suelo y la paja de centeno forman un  organismo que aguanta las diferentes temperaturas de los meses gélidos del in­vierno segoviano.

En esta foto se puede ver cómo la helada de las 8:00 de la mañana del 15/02/2012 que llegó hasta -4º C, visible en la escarcha en montón de remolacha en su zona oeste, afectó solo a la capa de paja de centeno y en ningún caso llegó a sobrepasar esta capa ni alcanzó a la remolacha.

Debido a un seguimiento exhaustivo, la calidad de la planta, vitalidad, etc y una producción mayor del consumo en fresco que pudiéramos abordar, decidimos hacer remolacha cocida, remolacha que mucha gente conoce, incluso nos atreveríamos a decir que es más conocida que el formato de fresco, debido a que a la hora de prepa­rar para ensalada, gazpachos o zumos ya está lista para ello. Hemos realizado una partida en formatos de 2 ó 4 remolachas ambos en un peso de 500 gr.

El proceso de cocción es sencillo. El gran problema es que la maquinaria es cara, por ello lo realizamos en una fábri­ca situada a 1,5 km. de nuestra finca “una gran suerte”.

Los pasos seguidos para preparar la remolacha cocida han sido:

  1. Separamos la remolacha en 2 cali­bres, 80 a 250 gr y de 250 a 400 gr
  2. Pelado y lavado de las piezas de re­molacha.
  3. Envasado en barquetas y sellado.
  4. Una vez que la remolacha está enva­sada se la introduce en una olla gigan­te llamada autoclave. El proceso es idéntico al de nuestra casa, contando con que al ya estar envasada todo el jugo que saca en la cocción queda dentro del envase.
  5. Al ser un producto preparado, es ne­cesario etiquetarlo para que conste en él su trazabilidad.

Esta remolacha es una novedad dentro del proyecto de Ecoeduco que esperamos os guste. Nos gustaría mucho que nos die­rais vuestra opinión sobre la remolacha y todos nuestros productos para así poder compartir, aprender y disfrutar juntos del día a día en el campo y la ciudad.

 

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