Ecofeminismo y cuaresma

La Cuaresma, tiempo de preparación para la Pascua católica, se inicia el miércoles de ceniza después de los carnavales y finaliza el domingo de ramos.

Para la Iglesia Católica, la cuaresma es tiempo de recogimiento, meditación y preparación. Pero también es tiempo de ayuno, abstinencia para estigmatización del cuerpo de las mujeres.

“Evitar los placeres de la carne” tiene una doble acepción: no comer carne y evitar el contacto sexual. En la mirada del placer como pecado se equiparan los cuerpos de animales y mujeres.

En el siglo XVI, tras su visita a la ciudad de Salamanca en 1543, Felipe II promulgó un edicto para que, durante los días de Cuaresma y Pasión, además de la prohibición de comer carne, las prostitutas fueran expulsadas de la ciudad al “Arrabal del Puente” en la orilla izquierda del Tormes. La expresión “como putas en Cuaresma” expresa las dificultades de estas mujeres para sobrevivir durante 40 días sin clientes. Los estudiantes, el lunes siguiente al domingo de Pascua, “Lunes de Aguas”, iban a buscar a las prostitutas, las cruzaban en barca, las recibían con vino y disfrutaban con ellas en pública orgía para compensar los días de abstinencia.

Desde una mirada ecofeminista podemos recoger lo bueno de la cuaresma en tanto que meditación y revisión de nuestros malos hábitos.

Ayuno sí, pero no de espaldas al cuerpo, sino cuidando nuestro cuerpo, el de los otros y la naturaleza. El ayuno es saludable después del invierno: ayuda a limpiar los órganos encargados de la desintoxicación cotidiana de nuestro organismo: hígado, riñón, colon,  linfa y piel. Podemos apoyar la limpieza con hidroterapias de colon y limpiezas de riñones, hígado y vesícula. Cada cual puede adentrarse hasta donde quiera autogestionando su salud y comprobando que desconectar del consumismo programado nos proporciona mucho bien.

Preparación para un cambio de hábitos que erradique la estigmatización del cuerpo de las mujeres. El pecado de la carne (del erotismo y la sexualidad) requiere represión sexual, culpa y mentes calenturientas masculinas. Los inquisidores de ayer y los de hoy, como teóricos sexuales sin práctica, son los que necesitan “que alguien les vigile”. Desde su propia represión, niegan la sexualidad para reducirla exclusivamente a la procreación. La película de Imanol Uribe “El Rey Pasmado” describe la perversión del consejero espiritual del Rey proponiendo al Conde Duque de Olivares yacer con su mujer rodeado de un coro de monjas para reprimir el gozo de los esposos.

La obsesión con “los pecados de la carne” tiene por objeto la represión del cuerpo de la mujer, reduce el cuerpo de la mujer a un mero receptáculo para la descendencia de la estirpe del varón. Nada de placer, sólo coito con fines reproductivos. El “Anteproyecto de Ley orgánica para la protección de la vida del concebido y de los derechos de la mujer embarazada” aprobado el 20 de diciembre de 2013 por el gobierno del PP, no admite el derecho de la mujer para decidir sobre su propio cuerpo, su sexualidad y su maternidad sino “derechos de la mujer embarazada”.

La educación sexual y los métodos anticonceptivos reducen los embarazos no deseados y, por tanto, los abortos. Pero la obsesión por negar que las mujeres decidan sobre su maternidad lleva a estos “santos varones” a negar la interrupción del embarazo en caso de un feto con malformaciones si la interesada no consigue que un especialista certifique que continuar con el embarazo le supondría “un daño irreparable y permanente para su salud”.


El ecofeminismo puede dar al ayuno y la alimentación “sin carne” de la cuaresma un nuevo valor. Cuidar el cuerpo maltratado por la comida basura y los hábitos enfermantes. Reducir la ingesta de carne para mejorar la salud evitando el maltrato animal y luchar contra el hambre derivando millones de hectáreas a cereales dedicadas a alimentar el ganado para dedicarlas a la alimentación humana. Apostar por una alimentación ecológica en base a frutas y verduras de temporada, cereales integrales y legumbres es el mejor don que podemos dar a nuestro cuerpo, al de otras personas y a la naturaleza.

Vemos con alarma que, mientras 10 mujeres son asesinadas por violencia machista durante la cuaresma, el gobierno se dedica a recortar fondos para proteger a las mujeres de sus maltratadores. Este escándalo nos convoca para aprovechar el tiempo de recogimiento revisando hábitos de convivencia malsanos y erradicando el abuso de poder de los hombres sobre las mujeres. Ya basta de “quien bien te quiere, te hará llorar” e, incluso, te matará. En la Cuaresma y la Pascua de 2014, meditemos sobre la Ley de Gallardón y las formas de oponernos a ella.

Pilar Galindo, Colectivo Feminista Las Garbancitas

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