#HaciaLaHuelgaFeminista – Una conversación sobre las reivindicaciones de las mujeres el 8 de marzo

Pilar Galindo y Cruz Torrijos responden en los micrófonos de Radio Vallekas a preguntas que nos hacen reflexionar sobre los porqués de la Huelga Feminista y su absoluta necesidad. 

 

–¿Después de la experiencia del año pasado como esperáis que sea este día 8 de mazo?

Cruz: Esperamos seguir avanzando, que este año tenga más éxito la convocatoria de huelga porque el año pasado la gente hacia paros de dos horas o no paraba. La manifestación sí fue masiva y seguro que lo volverá a ser. Vamos a celebrar lo logrado en ese tiempo pero tenemos también presente la más reivindicativa por todo lo que queda por hacer y de los pasos atrás que se han dado. El patriarcado se revuelve cuando el feminismo avanza y nos intentan hacer retroceder. 

Pilar: Es una celebración que estemos hablando de toda una semana de movilizaciones y un día de huelga. En los últimos 3 años cada vez han ido a más las movilizaciones, se han ido sumado más mujeres y más jóvenes. Desde la ola que surgió en Argentina con “Ni una menos” todas estamos involucradas, apareció revulsivo. Últimamente estamos viendo como la derecha esta cada vez más nerviosa haciendo campaña contra las mujeres y la ley de igualdad de género. Luego desde el punto de vista del ecofeminismo también es un momento para poder profundizar en un discurso que cada vez esta calando en la sociedad con más matices. Hay que parar el consumismo, pero también avanzar en el consumo responsable. Hay que parar en que los cuidados sean ejercidos solamente por las mujeres, pero eso significa su reparto. No olvidamos que junto a la celebración hay lucha. Tenemos que reconoceros en la calles y apoyarnos juntas.

–Huelga laboral. Huelga de cuidados. Huelga de consumo. Huelga de educación. ¿Por qué es necesario vertebrar la huelga en estos 4 ejes?

Cruz: Porque somos mujeres, entonces no solo tenemos trabajo, sino además la responsabilidad de cuidados en nuestras espaldas y corazones. Los cuidados son una parte muy importante del PIB de cualquier país y por eso hace falta visibilizarla, debe ser central en la organización de la sociedad, tanto quienes cuidan a familiares gratuitamente como quienes cuidan desde su profesión. Este es un trabajo muy duro fisicamente porque no se puede cumplir la ley de riesgos laborales. Cualquier persona pesa más de 25 kilos, y hay que moverlas. Al hablar de trabajos duros pensamos en minería, albañilería… pero realmente duro es el cuidado. La ayuda a domicilio es un trabajo durísimo. A los estudiantes hay que llamarlos porque son el futuro y la huelga de consumo es porque el movimiento feminista es una corriente filosófica también muy consciente y que funciona como estrategia de análisis de la sociedad en conjunto. No podemos seguir consumiendo a este ritmo porque estamos arrasando el planeta en donde vamos a vivir.

Pilar: La sociedad no se puede parcelar y las mujeres representamos la mirada transversal. Mientras que la economía habla solo de lo que es rentable, desde el ecofeminismo se habla de la producción y reproducción de la vida. Es decir, todo está dentro del mismo contexto pero el ecofeminismo resignifica las dimensiones no productivas que tienen que ver con la productividad cotidiana de las personas. Sobretodo atraviesa nuestro lugar en la naturaleza y la forma en que la cuidamos para que ella nos cuide. En una vida segura y saludable para todas las personas y pueblos tenemos que poner en el centro en la producción y reproducción de la vida, mientras que la actividad económica, en el capitalismo solo se ocupa de producción y reproducción del capital.

Por lo tanto hay que darle la vuelta al posicionamiento de los cuidados, actividad productiva-reproductiva que encima nos está dando la vida. 

Además, la productividad y la competitividad de nuestra actividad economía están llevando no solo a la explotación de las personas sino también a la explotación de la naturaleza de una forma tan salvaje que nos está rebotando como una goma en la cara. Resulta que nos estamos comiendo toda la contaminación, estamos respirando los aires de la incineradora, estamos produciendo residuos cada vez más contaminantes que vuelven a nosotros en las micropartículas de plástico que ingerimos en la sal todos los días. La forma de producir y alimentarnos tiene mucho que ver con el cuidado de la personas. A las mujeres que estamos muy involucradas porque nuestros compañeros no nos echan una mano cuando deberían responsabilizarse, como nos toca la parte de naturaleza y cuidado de las personas que nos rodean somos mucho más sensibles. Y por eso la dimension de la huelga atraviesa muchos más ejes. 

Huelga laboral por la brecha salarial y las mayores dificultades de las mujeres en el mundo del trabajo. 

Huelga de consumo responsable, que ahí hacemos un matiz porque es una huelga a favor del consumo responsable, la alimentación agroecológica y el comercio justo. Es decir, los proyectos que impulsan la vida digna en el campo, el que haya mujeres que produzcan alimentos saludables y la reutilización, reciclaje y agroecología. No queremos comprar en las grandes superficies ni productos contaminados, pero sí frescos ecológicos de temporada y cercanía. Por lo tanto, se trata de parar toda la actividad que debería de parar en cualquier caso porque de lo contrario no va a haber futuro en el planeta. Ni para nosotras ni para nadie. 

Huelga de cuidados, pero como decía antes, los varones tienen que asumir su responsabilidad de los cuidados, porque la huelga no puede ir contra de las personas que necesitan cuidados. Se debe visibilizar el compromiso de los varones. 

Huelga de educación para impartir una educación no sexista, alimentaria y ambiental. Queremos diferenciar entre huelga de educación y de estudiantes porque los y las estudiantes está muy bien que estén en la calle, pero hay que marcar la diferencia entre avanzar en un tipo de educación y salir a la calle. 

Y por ultimo, huelga ecofeminista a favor del reparto de cuidados y el consumo responsable agroecológico y el respeto entre hombres y mujeres. En La Garbancita Ecológica vamos a hacer un trabajo de piquete informativo para llamar a la movilización, diferenciando entre lo que tiene que parar y lo que debe fomentarse. En todo periodo de decrecimiento de la actividad perniciosa hay también un crecimiento de la actividad positiva que ayuda a superar el caos en el que estamos viviendo. En ese sentido, el día de la huelga feminista se tiene que notar también en la dimensión de la comida ecológica y los cuidados colectivos. No podemos frenar el que haya cuidados y alimentación responsable. 

–Estamos en una gran cuidad y nuestra vivencia es como mujeres urbanitas. A veces tengo la impresión de que la huelga feminista se centra solo en las ciudades. ¿Que tendría que decir el ecofeminismo en el mundo rural? Porque las mujeres del campo también tienen sus dificultades especificas.

Pilar: Efectivamente, porque aquí nos podemos encontrar que aunque hay mujeres que no vayan a la huelga, el año pasado había una consigna que decía “aunque no puedas acudir, saca tu delantal al balcón”. Hay mujeres que no se pueden permitir la huelga porque no tienen forma de dejar esos cuidados atendidos. En el caso de la producción agroecológica, son granjas en las que tienen animales, huerto y de todo, y a los animales no les puedes dejar de alimentar o atender como a las persona dependientes. Ademas como el mundo rural tiene mucha menos protección social, esta más masculinizado, están mucho mas claras y divididas las funciones mujer–hombre y hay mucha más discriminación, o al menos eso nos cuentan nuestras compañeras, todo es más difícil. Es verdad que poco a poco se van viendo respuestas tímidas pero no es tan fácil como meterse en la invisibilidad de una gran ciudad. Hay que romper una lanza por nuestras compañeras rurales y apoyarlas en la medida en que se pueda porque en esos casos es más difícil dejar de hacer lo que hay que hacer cuando no hay servicios.  Pero sí pueden movilizarse y señalar lo que está pasando para que las cosas cambien. 

 

Se nos acumulan las razones para sumarnos a las movilizaciones y hacer ver que no es cosa de un día ni que ha empezado ahora, sino que es una lucha continua y que debe continuar.

Animamos a todas las mujeres a que hagan lo posible dentro de sus circunstancias para sumarse a la huelga. Y a los hombres que tienen al lado para que echen una mano y se pongan al frente de sus actividades de forma que las mujeres puedan involucrarse en las reivindicaciones. Y por supuesto ¡que esta responsabilidad se comparta todos los días!