La copa menstrual: una alternativa ecológica

 

La copa de luna o copa menstrual po­dría considerarse la revolución de los deno­minados “artículos de higiene femenina”. Aunque aquí no está demasiado extendida, en otros países hace años que las mujeres la utilizan como sustitutivo de tampones y compresas. Según el Museo de la Menstrua­ción y de la Salud de la Mujer (Estados Uni­dos), la copa menstrual se viene producien­do de forma industrial desde la década de 1930, aunque se sabe que había circulando copas rudimentarias desde 1870 aproxima­damente. A lo largo del siglo XX hubo varias patentes de este producto, todas de látex. Durante los últimos años se ha ido abando­nando el látex para la fabricación de las co­pas debido a posibles reacciones alérgicas, y actualmente se utiliza la silicona médica.

La silicona médica es un material flexible, inodoro, incoloro, estable a altas tempera­turas (de ahí que pueda ser esterilizado en agua hirviendo sin alterar sus propiedades) y totalmente hipoalergénico. Estas cualidades hacen que tenga numerosas aplicaciones in­dustriales, médicas y quirúrgicas como por ejemplo los implantes de mamas. Otras son de polietileno, suaves y flexibles pero menos comunes, similares al diafragma pero sin fi­nes anticonceptivos. Los colorantes de las copas son colorantes alimenticios por lo que no llevan ningún producto químico que pue­da resultar perjudicial.

La copa menstrual, como puede apre­ciarse en la imagen, es un recipiente en forma de embudo terminado en un pe­queño apéndice muy flexible. No es po­rosa ni absorbente por lo que no daña ni seca las paredes de la vagina. Sencilla­mente recoge el flujo menstrual que se va depositando en su interior por gravedad y un ligero efecto de succión. Puede aguan­tar hasta doce horas sin llenarse puesto que su capacidad es de 30 ml, la tercera parte del volumen de sangre que se pier­de durante una menstruación por término medio. Puede utilizarse tanto de día como de noche durante el sueño.

 

 

Colocación y funcionamiento

Para introducirla en la vagina debe do­blarse previamente de una de estas dos formas:

Una vez introducida, la copa se desdo­bla quedando sus bordes perfectamente adheridos a la pared vaginal, formándose un pequeño vacío. Si una vez introducida y desdoblada se percibe aún la copa o se nota alguna molestia basta con empujar­la con un dedo hacia el interior. La copa estará bien colocada cuando no se note su presencia en absoluto. Como todo es cuestión de práctica, la primera vez que se utiliza resulta un poco aparatosa pero pronto se le coge el tranquillo y resulta tan fácil como los tampones o las com­presas. Se puede practicar la colocación antes de que aparezca la menstruación ya que su uso resulta inocuo.

 

 

Si la copa está correctamente colo­cada no permite la salida de la mens­truación por lo tanto no hace falta utili­zar ningún otro producto de contención del sangrado. Las primeras veces se puede combinar con el “salvaslip” para estar más cómodas. En cualquier caso, cuando el flujo menstrual se sale de la copa (debido a posiciones forzadas o movimientos bruscos, por ejemplo al hacer ejercicio o practicar algún depor­te) se percibe fácilmente y siempre es una pequeña cantidad.

La copa queda colocada en la parte baja de la vagina, de hecho con introducir un poco un dedo puede tocarse el apéndi­ce que tiene en la base para tirar de ella. A lo largo del día puede introducirse un poco más debido al natural movimiento del cuerpo, en este caso se comprobará que haciendo un leve movimiento con los músculos vaginales puede introducirse o sacarse la copa a voluntad una pequeña distancia, suficiente para que sea más có­modo colocarla correctamente o sacarla cuando se desee vaciarla.

Para extraer la copa nos colocamos en la misma posición en la que se introdujo y basta con introducir índice y pulgar de la misma mano en forma de pinza has­ta tocar el saliente que hay en la base de la copa. Se tira de él un poco hacia fuera hasta que podemos alcanzar la base de la copa y presionarla ligeramente hacien­do pinza para romper el vacío que se ha formado. Una vez roto el vacío se extrae muy fácilmente, sin salpicaduras o man­chas y sin derramar el contenido de la copa. Una vez fuera se vacía en el váter y se aclara con agua. Y ya está lista para volver a ser introducida.

Ventajas

Como se ha comentado, la copa menstrual es 100% hipoalergénica pero, además, no está relacionada con el SST (Síndrome de shock tóxico), ni con las in­fecciones fúngicas o bacterianas, proble­mas todos ellos asociados al uso de tam­pones y compresas respectivamente, ya que no crean un medio adecuado (cálido y húmedo) para que estos organismos se desarrollen. Su superficie completamen­te lisa impide la adherencia de bacterias y otros organismos. Por otra parte, no altera la lubricación natural de la vagina y carece de productos químicos para el blanqueado como los tampones.

El hecho de poder reutilizar la copa cada menstruación hace de este un producto muy ecológico, no por su forma de fabricación o por el material del que está hecha, sino porque evita la enorme cantidad de residuos producidos por el uso de tampones y compresas.

Mucho más económica que tam­pones y compresas debido de nuevo a la posibilidad de reutilización de la copa has­ta un máximo de 15 años si se cuida correc­tamente (no hervir durante largos perío­dos de tiempo y no limpiar con productos químicos ni jabones).

La sensación de limpieza y como­didad es mayor ya que no sale nada de la vagina como en el caso de los tampones. Permite no llevar ropa interior o llevarla de cualquier tipo durante la menstrua­ción, así como utilizarla para cualquier situación (practicar deporte, bañarse en la piscina o la playa, etc). Tampoco se produce el olor desagradable que tene­mos asociado a la menstruación, que no es más que la combinación de la misma con los productos químicos que contienen compresas y tampones.

Por último destacar una sensa­ción personal: la consciencia del proce­so de la menstruación es mucho mayor pero de una forma muy natural y cerca­na. Supongo que para entenderlo hay que probarlo.

Desventajas

La primera vez puede parecer di­fícil de poner y quitar, pero como ya se ha comentado, no es más que al principio.

Si se tiene mucha aprensión a la sangre puede resultar complicado el uso de la copa menstrual, aunque puede ser una buena oportunidad para superarlo, al fin y al cabo forma parte de nosotras.

Si tenemos que vaciarla en unos baños públicos puede ser complicado el aclararla con agua estando el lavabo
fuera, por eso conviene llevar una botella de agua para estos casos.

¿Dónde puedo comprarla?

En La Garbancita Ecológica, ya la tenemos. Se ofrece en dos tamaños. El más gran­de está pensado para mujeres que han pasado por uno o más partos o que, por edad o alguna otra razón, tengan la vagi­na más dilatada. Si no es este el caso, la copa más pequeña es suficiente. También puedes encontrar compresas y salvaslips de tela.

http://www.lagarbancitaecologi­ca.org/tienda/120-higiene-intima-

Apenas hay publicidad de este produc­to, es fácil pensar que a las grandes empre­sas que producen tampones y compresas no les interese en absoluto que se promo­cione la copa menstrual, que arruinaría la venta continua y garantizada de todos sus productos. El uso de la copa es por tanto, otra forma de ser más coherente, de seguir prácticas y costumbres más éticas, una pe­queña revolución a nivel personal que pue­de suponer un cambio mucho mayor.

Sin pretender hacer publicidad de ningún producto pero con la voluntad de divulgar prácticas más coherentes, sanas, ecológicas y anticapitalistas, pongo a vuestra disposición toda la información que he podido recopilar acerca de este objeto que me ha conquistado absolutamente. A esto le sumo aquella información, especialmente valiosa, que solo puede aportar la experiencia, tanto la propia como la que me han facilitado compañeras y amigas.

GuardarGuardarGuardarGuardar