Biodesinfección de suelos, Cambio Climático y Crisis Económica en Agricultura

El manejo de la diversidad, tanto biológica como ambiental a través de las técnicas de cultivos (diversidad cultural), constituye la base de la gestión de los sistemas agrarios, siendo uno de los fundamentos de la Cultura Agraria Ibérica, con su máximo exponente en los sistemas adehesados, con la armonización de agricultura y ganadería  (Labrador 2004, Bello y col. 2010). El análisis de la Política Científica en España relacionada con la actividad agraria, nos permite plantear a las Organizaciones Profesionales Agrarias (OPAs) la necesidad de un Plan de Acción conjunto para desarrollar modelos participativos en investigación agraria, que tengan en cuenta no sólo  aspectos productivos sino también la repercusión de la actividad agraria en el ambiente, la salud y su valor social para lograr una alta calidad de vida. Por ello, se deberían priorizar y potenciar modelos de producción con criterios ecológicos, en los que tanto técnicos como agricultores participen con científicos en el seguimiento de los proyectos de investigación y desarrollo agrario (Bello 2010). Pueden servir de referencia los proyectos sobre alternativas a los fumigantes químicos del suelo, especialmente del  bromuro de metilo (methyl bromide, MB) cuyas emisiones contribuyen a la destrucción de la capa de ozono estratosférico que nos protege de los rayos ultravioleta de la luz
solar (Bello y col. 2001).

Biodesinfección de suelos

En la década de los 30, los problemas ocasionados por plagas y enfermedades del suelo se comenzaron a resolver con agroquímicos como el bisulfuro de carbono y  posteriormente el MB, fumigante del suelo del que se ha venido consumiendo en el mundo más de 60.000 t (Barres y col. 2006). Además muchos de los fumigantes utilizados en agricultura están regulados o se han prohibido por causar problemas graves. España estimó en 4.191 t, el consumo de MB para usos agrícolas en 1995, siendo el cuarto país del mundo en consumo, afectando a una superficie de 8.988 ha, sin incluir Canarias (Bello y col. 2001). En la UE desde enero del 2010 no se utiliza MB (MBTOC 2009).

Se comenzó en 1996 la búsqueda de alternativas al MB, entre ellas su sustitución por otros agroquímicos con una eficacia similar. Por otro lado, entre las alternativas no químicas, se comenzó a trabajar en biodesinfección de suelos que utiliza la materia orgánica como desinfectante, fundamentándose en el efecto biocida o biostáticode las sustancias que se generan en el suelo durante su descomposición. Esta técnica difiere de las enmiendas orgánicas en el material utilizado, que debe de ser “fresco” con una relación C/N entre 8-20, y en el método de aplicación que debe facilitar su descomposición y la retención de gases. Su eficacia se incrementa al favorecer la actividad  microbiana con el aumento de la temperatura. Es necesaria la presencia de humedad en el suelo, para que se desarrollen los organismos que descomponen la materia  orgánica. Entre los cientos de procesos y sustancias que se generan y tienen acción en la regulación de los patógenos, se destacan las condiciones de anaerobiosis y las sustancias volátiles como amoniaco, ácidos grasos (acético, propiónico, etc…) u ácido nítrico. En función de la materia orgánica utilizada se pueden producir otra serie de sustancias, así por ejemplo la incorporación de brasicas como abono verde origina isotiocianatos con acción biocida. Sin embargo, a pesar de que el efecto letal sobre los patógenos del suelo es fundamentalmente de naturaleza química, aunque su origen sea biológico, se ha observado una acción selectiva sobre las poblaciones microbianas no afectando a los organismos saprófagos o antagonistas (Díez Rojo 2010).

La reiteración de la biodesinfección da lugar a una mejora gradual de la calidad del suelo, tanto biológica, fertilidad, en macronutrientes y micronutrientes, como en la densidad aparente, permeabilidad e infiltración del agua con respecto a suelos que no incorporan enmiendas orgánicas, observándose una disminución en el agua drenada, optimizando con ello su aprovechamiento. La fertilidad del suelo se incrementa en macroelementos como el N total, P, K o en microelementos, sobre todo en Fe  biodisponible lo cual mejora la productividad. La lixiviación de NO3 es muy similar a la que se obtiene en suelos en los que no se han incorporado enmiendas orgánicas, incluso a dosis de 100 t/ha. Sobre la acumulación de metales pesados en suelos sometidos a la biodesinfección se concluye que después de seis años de repetición no se observó acumulación (García Ruíz y col. 2009, Martínez y col. 2009, Díez Rojo 2010).

Cambio climático

Se resalta con frecuencia el impacto negativo de la gestión agraria en el ambiente. Por ello, basándose en los trabajos sobre biodesinfección del suelo como alternativa a los fumigantes químicos, se destaca la función armonizadora de los sistemas agrarios en la gestión de los recursos, siempre que se actúe bajo criterios ecológicos, puesto que nos ha permitido eliminar más de 60.000 t por año de MB como fumigante del suelo (4.191 t en España, Bello y col. 2001), de las cuáles el 87% se emite a la atmósfera en tan sólo siete días, siendo un destructor de la capa de ozono estratosférico (Ohr y col. 1996) con lo que supone para la salud de los seres vivos y el cambio climático, además se debe señalar el valor de ésta práctica agraria en la fijación de CO2 y en el incremento de la biodiversidad del suelo. Estos aspectos suelen olvidarse al tratar de establecer criterios sobre la gestión agraria en el “cambio climático” y en el desarrollo de modelos sobre “cambio global”, que deben tener como referencia las investigaciones en Agroecología.

Crisis económica

En estos momentos el tema fundamental es la crisis económica, especialmente en el mundo agrario, por ello es necesario que en la eliminación del MB como fumigante de suelos, se haga una valoración económica de lo que supone la biodesinfección de suelos como alternativa. Para ello, se toma como modelo el caso de España, donde según la información aportada por los expertos, ha supuesto la retirada de dosis de MB entre 200-400 kg/ha, con un coste de 8 €/kg y una dosis media de 300 kg/ha tiene un valor de 2.400 €/ha, debiéndose añadir unos 650 kg/ha de plástico VIF a 6 €/kg supondrían 3.900 €/ha, junto al coste del MB puede alcanzar 6.300 €/ha, que si se toman como referencias unas 9.000 ha donde se aplicó MB en 1995, puesto que se puede redondear si se tiene en cuenta Canarias, podrían ser 56.700.000 € anuales, dando lugar en los últimos 20 años a un coste de 1.134 millones de €; permaneciendo en el suelo sólo el 13% y el resto se pierde, recordar que las dosis medias de MB pueden ser superiores a 300 kg/ha (Bello y col. 2001). Estiércol y su aplicación en biodesinfección de suelos (Díez Rojo 2010).

Biodesinfección de suelos en producción ecológica

Se deben cumplir los Reglamentos de la UE: Reg. 834/2007 y 889/08, este último en el artículo 3 apartado 2, contempla para el caso de estiércol ganadero referido  únicamente al estiércol de granja, estiércol de granja desecado y gallinaza deshidratada, mantillo de excrementos sólidos de animales incluida la gallinaza, estiércol  compostado y excrementos líquidos de animales, que la cantidad total aplicada en el cultivo no podrá exceder de 170 kg/ha de nitrógeno anuales, según la Directiva 91/676/CEE del Consejo (8) relativa a la protección de las aguas contra la contaminación por uso de nitratos en agricultura. Dicho límite máximo se calculará a partir de todas las parcelas de la unidad de producción (finca), debiéndose planificar su aplicación tratando de establecer las dosis y el momento óptimo.

La repercusión de la biodesinfección de suelos como alternativa al MB en fumigación de suelos para la gestión de plagas y enfermedades de plantas, está siendo analizada por la SEAE y será publicada en formato de Cuaderno Técnico donde se recoge las aportaciones de los equipos españoles de investigación (Castro Lizazo y col. 2010),  aspectos que además se presentan en un documental gráfico (video) para difundir entre agricultores, técnicos e investigadores, así como al resto de los ciudadanos para lograr un modelo alimentario responsable, que base la sostenibilidad en la agricultura familiar, bajo un soporte del cooperativismo agrario.

Barres MT y col. 2006. La eliminación del MB en protección de cultivos como modelo mundial para la conservación del medio ambiente. MAPA, Madrid, 515 pp. Bello A. 2010. Investigación en ciencias agrarias y plan de acción por un modelo participativo. Agropalca 10, 2 pp. Bello A y col. 2001. Alternatives to MB for soil fumigation in Spain. In: R Labrada, L Fornasari (Eds). Global Report on Validates Alternatives to the Use of MB for Soil Fumigation. FAO 166, 33-46. Bello A y col. 2010.  Agroecología y producción ecológica. Ed. La Catarata, CSIC, 52 pp. Castro Lizazo I y col. 2010. Biodesinfección de suelos en producción ecológica. CT SEAE, 64 pp. Díez Rojo MA. 2010. Bases agronómicas para la utilización de restos agrarios en  biodesinfección de suelos. Tesis Doctoral, ETSIA, UPM, 409 pp. García Ruíz A y col. 2009. Fusariosis del clavel. Fusarium oxysporum f.sp. dianthi. Últimos avances en su control. Edit. Agrotécnicas, 275 pp. Labrador J. 2004. Conocimientos, técnicas y productos para la agricultura y ganadería ecológica. SEAE, MAPA, 423 pp. Martínez y col. 2009. Ecología de la microbiota fúngica de los suelos de los invernaderos de pimiento y su interés agronómico, MARM, 374 pp. MBTOC. 2009. Report of the 21st Meeting of the Parties to the Montreal Protocol on Substances that Deplete the Ozone Layer, UNEP, 4-8 nov., Egypt, 66 pp. Ohr HD y col. 1996. Methyl iodide, an ozone-safe alternative to MB as a soil fumigant. Plant Dis. 80, 731-735.