Escuela, sociedad y mercado

La escuela no existe ni se puede explicar al margen de la familia, la cultura, la economía y la política. Conocer la escuela nos obliga a conocer su contexto, que es la sociedad. La sociedad determina lo que es la escuela, pero también la escuela determina lo que es la sociedad.

Para la escuela no es lo mismo que las políticas educativas impulsen la escuela privada en defensa de la libertad de elección de las familias o la escuela pública como garante de la igualdad social. Tampoco es lo mismo considerar el conocimiento como un hecho pasivo consistente en coleccionar datos para su aplicación en el mercado de trabajo o como la convergencia entre una persona en desarrollo y la sociedad y la naturaleza en la que crece.

El contexto actual de la escuela es una sociedad que le encarga disciplinar a l@s niñ@s para que se adapten a las leyes del mercado. En el mercado, las personas se tratan entre sí como cosas y las cosas, a través del dinero, adquieren la dignidad de las personas. Las instituciones creadas por la sociedad acaban siendo una cárcel para las personas que las han creado.

La escuela de mercado presenta como naturales, espontáneos y democráticos, hechos basados en la desigualdad y el dominio: el trabajo debe comportarse como una mercancía, sin serlo y expresarse en forma de dinero (a través del salario) en el mercado de trabajo. La economía de mercado no movilizará el proceso laboral –no habrá trabajo- si no tiene garantizado el beneficio privado. De esta manera, el trabajo que es la fuente del dinero, aparece como creado por el capital y la función empresarial, dependiente de l@s trabajador@s, se constituye en protagonista del proceso laboral. Pero, realmente, no son l@s empresari@s los que crean puestos de trabajo, sino l@s trabajador@s quienes crean puestos de empresari@.

La crisis del capitalismo global arroja a simas sociales y ecológicas a miles de millones de personas. Sin embargo, los valores, los principios, las políticas y los individuos causantes de la crisis se postulan como imprescindibles para superar las catástrofes que nos amenazan.

Este mundo encantado en el que las cosas se presentan como lo que no son, se explica por la perfecta articulación entre la economía de mercado y la política de mercado, lo que requiere la construcción de un individuo de mercado que garantice que la sociedad se comporte como una sociedad de mercado.

El papel de la escuela de mercado para aplastar las dimensiones sociales y naturales de las personas y exaltar de sus rasgos más individualistas y competitivos, es crucial.

El punto débil de este cierre sistémico es la posibilidad de que los sujetos dañados tomen conciencia del mecanismo que les domina y se vuelvan contra él. Es necesario transformar la sumisión en rebelión y la exclusión en negación, no en integración. Pasar de pobres buenos a la espera de ser cooptados por el poder, a una multitud organizada de pobres desobedientes.

La escuela educadora puede y debe contribuir a fundamentar y organizar el conflicto social oculto. Hacer de la pedagogía una ciencia de la experiencia de la conciencia de l@ niñ@s, pero también de l@s propi@s maestr@s para que, al contribuir a la educación liberadora, nos liberemos a nosotros mismos de la condición de sujetos sujetados. Enseñar a aprender para servir a la sociedad y no para servirse de ella. Participar activamente en la defensa de una escuela pública de tod@s y para tod@s. Impedir que la escuela se convierta en un lugar de adiestramiento para formar antropoides expertos en producir y consumir mercancías.

El pasado 20 de enero de 2012, en el Ateneo de Madrid, la Asociación Cultural Candela presentó el número 25 de la revista Rescoldos cuyo contenido coral “cartas a una escuela para la transformación social” fue completado con el espectáculo poético musical “Rojo” protagonizado por Salvador Amor y Gabriel Ortega.

Ciento cincuenta personas, entre ellas algun@s pertenecientes a La Garbancita Ecológica, participamos de una experiencia inolvidable: escuela, comunidad, canciones, emociones y lucha social.

 

Para más información

http://www.nodo50.org/candela/