Garoña: El complot nuclear

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha incumplido las disposiciones legales para que su funcionamiento se lleve a cabo en condiciones de transparencia. Renovar la autorización de una Central Nuclear, se inicia con una solicitud del titular de la central en la que queda obligado a demostrar que ha tomado o tomará las medidas necesarias para cumplir con los requisitos fijados por el CSN durante el periodo de validez de la licencia que solicita. El CSN no ha publicado la solicitud de Nuclenor, propiedad de Endesa e Iberdrola al 50%, ni sus sucesivas actualizaciones y modificaciones, ni el contenido de los informes de las evaluaciones técnicas realizadas por los técnicos del organismo.

El informe preceptivo del CSN sobre la renovación de la autorización de la explotación de la Central Nuclear de Garoña más allá de los 40 años de vida para la que fue diseñada, no ha cumplido con las obligaciones de transparencia, al no informar de todos los acuerdos de su pleno con clara exposición de los motivos del acuerdo alcanzado.

El dictamen técnico que acompaña al preceptivo informe que avala la prorroga de la Central de Garoña, por 10 años más hasta 2019, dice que un documento titulado “Condiciones para la Operación a largo plazo” fue aprobado en la reunión de 7 de septiembre de 2005, sin que en el acta de dicha reunión ni en ninguna otra posterior conste tal aprobación. Según el propio informe el consejo aprobó dicho documento donde se definen los criterios para garantizar la operación segura de las centrales españolas, así como los estudios y análisis que se debían realizar para cumplir esos criterios. Este documento no es público y es imposible localizarlo en la página web del organismo.

Las conclusiones que el CSN extrae de los análisis y evaluaciones técnicas realizadas por sus propios técnicos no son motivadas en la resolución y tampoco públicos. El CSN vulnera el derecho del público a la información y participación al no crear el “Consejo asesor para la información y participación pública”. A través de la Comisión Nacional de la Energía (CNE), el CSN, una parte mayoritaria del gobierno, la oposición y un ministro abiertamente pro-nuclear que proclama el carácter imprescindible de la energía nuclear, se expresa la falta de voluntad para impulsar una transición energética hacia las energías renovables. Todo ello hace pensar que el futuro de la Central de Garoña a partir de 2013 no será su cierre y desmantelación definitiva, sino más bien una sucesión de nuevas prorrogas.

Hasta 2021 no finaliza la vida útil de la siguiente central Almaraz I (Cáceres), las seis restantes de modo progresivo en 2028 y la última será la de Trillo (Guadalajara).