¿Nucleares? No, Gracias. (II)

La energía nuclear es muy cara

La industria nuclear, apoyada por determinados políticos y sindicalistas aparentemente de izquierdas, omite intencionalmente tanto su contaminante y peligroso ciclo de vida como sus costes ocultos. Los gases de efecto invernadero provenientes de la extracción del Uranio, su enriquecimiento, la construcción de los reactores, el cementerio nuclear, el transporte y gestión de residuos, el desmantelamiento de la central y los gastos en seguridad civil y militar en el entorno de las centrales nucleares, siguen sin comparecer como costes ya que el precio Kw sería impagable.

La energía nuclear no es fiable

La dirección de la Central Nuclear de Ascó ocultó información sobre una reciente avería al Consejo de Seguridad Nuclear y manipuló los detectores de radioactividad en los circuitos de refrigeración. Por eso, seguían realizándose visitas de colegios a sus instalaciones sin saber que el líquido del reactor penetró en el sistema de ventilación. La ocultación de la gravedad de los numerosos incidentes en Trillo y Almaraz, y el espectáculo de los guardas de seguridad de Vandellós II impidiendo el acceso a los bomberos que acudían a extinguir un fuego en la sala de turbinas, son claros ejemplos de la nula fiabilidad. La inquietud de ANAV (consorcio creado entre Endesa e Iberdrola para gestionar las plantas nucleares de Ascó y Valdellos) se limita a la repercusión mediática de la fuga. “Nuestro objetivo es no aparecer en los titulares. Ahora nos conformamos con no salir mucho en portada. Otro año así sería desastroso”, ilustra un directivo.