La energía más irresponsable y peligrosa

A causa de la liberalización del mercado eléctrico, culminada en 1999 con la privatización de Endesa, se aplicaron políticas de reducción de costes en las centrales que condujeron a la disminución de los recursos económicos para el mantenimiento y supervisión de las instalaciones, aumentando las cadenas de subcontratación en sus plantillas, suprimiendo la formación de sus trabajadores, reduciendo las plantillas fijas a la vez que se incorporaba a trabajadores eventuales más baratos.

El envejecimiento y agotamiento de la vida útil de las centrales nucleares produce un incremento de accidentes de mayor o menor gravedad. Los altos niveles de radiación a los que están expuestos de forma continua, debilitan o deterioran de forma gradual los materiales y componentes utilizados en su construcción. El fallo de algunos componentes críticos, como la vasija del reactor, es hoy más probable que ayer. Tras el cúmulo de accidentes y la alarma social creada durante el año 2008, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) convocó a los propietarios de todas las centrales para exigirles mayores inversiones en seguridad imponiendo una multa, entre 9 y 22,5 millones de euros por ocultar datos sobre el escape de Ascó I. Esta cantidad es recuperable por las compañías en dos semanas de actividad.

Las licencias de las nucleares españolas irán caducando durante los próximos seis años, aunque sólo Garoña (Burgos) cumple los 40 años para los que fue inicialmente diseñada. En este contexto el lobby patronal español ha optado por evitar a toda costa la clausura de alguno de los ocho reactores y no jugársela en una tanda de revisiones. Su inquietud se mide por la repercusión social de la fuga radioactiva de Ascó I ocurrida en noviembre de 2007 y ocultada hasta abril de 2008. “Nuestro objetivo es no aparecer en los titulares. Ahora nos conformamos con no salir mucho en portada. Otro año así sería desastroso”, ilustra un directivo.

El interés estratégico de las compañías eléctricas es contrario a cualquier modelo energético descentralizado, basado en las energías renovables, la eficiencia energética y la autonomía de personas, pueblos y comarcas. Potenciar el derroche eléctrico y la necesidad de energía nuclear es garantía de su propia subsistencia. A través del marketing, la energía nuclear es presentada como una opción ecológica, limpia y barata. El lobby nuclear siempre ha intentado convencernos de que la energía nuclear representa el futuro, el progreso y, actualmente, la sostenibilidad. Hace más de tres décadas su eslogan era “Nuclear hoy, mañana solar”.

El objetivo actual del Gobierno no pasa por financiar la construcción de nuevas centrales, sino prorrogar las viejas instalaciones y que las decisiones administrativas favorables a los intereses de las eléctricas tengan un bajo coste político. Los mismos dirigentes que en Extremadura llegaron al poder luchando contra la construcción de Valdecaballeros, piden hoy la prórroga para Almaraz, ocultando que los argumentos con que defendieron su tierra de la radioactividad son hoy tan válidos como ayer.

El PSOE ya incumplió en la pasada legislatura su compromiso de un calendario de cierre y va camino de repetirlo. Su discurso actual es ambiguo y se mueve entre cumplir parcialmente su compromiso electoral de cierre de los ocho reactores nucleares existentes o ceder definitivamente ante los intereses de Endesa e Iberdrola y de algunos lideres políticos y sindicales que hoy forman parte del lobby nuclear.

Hoy, la energía nuclear es menos necesaria, más contaminante, peligrosa y costosa. No hay compañía de seguros, ni político en la tierra que pueda asegurar los daños medioambientales y humanos de un posible accidente nuclear. El peligro que implica su utilización y los grandes costes ambientales y económicos deben hacer cumplir al Gobierno su compromiso electoral de calendario de cierre de los ocho reactores nucleares existentes, algo que está muy lejos de los intereses de las compañías energéticas y de algunos líderes políticos y sindicales que hoy forman parte del lobby nuclear y de la izquierda.