Proteger a nuestr@s niñ@s del amianto y del cáncer

El amianto o asbesto conocido como fibrocemento o Uralita -conjunto de minerales de estructura fibrosa con propiedades aislantes, mecánicas, químicas, resistencia al calor y al fuego- es un peligroso contaminante industrial usado en materiales de construcción (tejados, depósitos, tuberías), resistentes a la fricción (embragues y frenos) y aislantes térmicos. En España, la mayoría de los edificios construidos entre 1965 y 1984 contienen amianto.

En 1935 aparecen las primeras investigaciones que relacionan asbesto y cáncer de pulmón. En 1947 se añaden los mesoteliomas de pleura y peritoneo. El riesgo de cáncer se multiplica por 10 en personas que respiran su polvo blanco. La enfermedad del amianto puede aparecer entre 20 y 40 años después de sufrir la contaminación. Hasta 1977 la Organización Mundial de la Salud no lo califica como cancerígeno del nivel más peligroso. En Europa se prohíbe en 2005. España lo prohibió en 2001, por lo que el número de casos de mesotelioma y cáncer de pulmón por amianto no han llegado a su cenit. La OMS pronostica para las próximas décadas 150.000 muertes al año en el mundo por amianto.

No basta con prohibirlo. Hay que retirarlo de las instalaciones que lo contengan. Se vuelve más peligroso cuando se deteriora liberando al aire partículas que permanecen y contaminan el agua, llegando a nuestros pulmones y a los alimentos que comemos. La vida útil del amianto son 40 años, por tanto los edificios que lo contienen deben ser descontaminados, hacerlo de forma segura (Decreto 396/2006) y llevar el residuo a vertederos controlados (Orden AAA/661/2013, de 18 de abril). En 2013 el Parlamento Europeo instaba a la Comisión y los países de la UE a inventariar las instalaciones con amianto y planificar su desmantelamiento antes de 2028.

Los primeros edificios a inventariar y descontaminar son las escuelas. Sus techos, canalizaciones de agua, bajantes, aislantes de suelos, cortinas y pizarras, pueden contener amianto. Los niños y niñas permanecen 5 horas al día en los colegios, 40 semanas al año durante al menos 12 años (2400 horas). El profesorado y resto del personal están más tiempo que el alumnado aunque los trabajos médicos y epidemiológicos confirman que l@s niñ@s son 5 veces más vulnerables porque tienen más tiempo para desarrollarlas y no acaban de completar su estructura pulmonar hasta la adolescencia. (Manifiesto por la liberación del amianto en las aulas, Málaga Amianto Cero, abril 2016).

Madrid tiene una población escolarizada de 1.140.000 personas, y 1634 centros públicos (entre Escuelas Infantiles, Colegios de Primaria e Institutos) y 1656 centros privados y concertados. Los ayuntamientos, responsables en materia educativa y de residuos, deben velar por la salud y promover un inventario de instalaciones con amianto visible u oculto y elaborar un plan de descontaminación, empezando por las instalaciones con más de 30 años.