Soberanía alimentaria y derechos de los animales

Carta recibida por Denis de Barcelona

Hola,

Os he descubierto gracias a Radio Bronka de Barcelo­na. Me parece muy interesante el tema de la soberanía alimen­taria. Yo consumo ecológico y de productor local. Me gustaría hablar de un tema que siempre se olvida, por­que el debate se suele centrar en salud y en evitar tóxicos y grandes empresas. Rara vez se habla de evitar la explotación animal, que mata 60 mil millones de animales terrestres para consumo, millones de toneladas de peces, miles de animales en laboratorios, zoos, circos… Éticamente lo encuentro graví­simo, injusto, innecesario y urgente. Además es la causa prin­cipal de la contaminación atmosférica, de la destrucción de bosques y selvas…

El veganismo es una postura ético-política que rechaza la explotación animal (lxs humanxs también somos animales), por tanto no consume productos de origen animal ni que ha­yan sido experimentados en ellos. ¿Porqué los demás anima­les tienen que ser menos que nosotros? No hay ningún motivo, ningún argumento y ninguna necesidad para considerarlos inferiores. Por tanto yo no los puedo considerar comida de la misma manera que un humano tampoco lo considero comida. Son seres sintientes, tienen intereses y tienen la capacidad de sufrir, gozar, amar, tener frío o calor, etc, por tanto 3 derechos básicos:

– Derecho a la vida.
– Derecho a la libertad.
– Derecho a no ser torturados.

Otro asunto que solemos abordar a medias es el feminis­mo. El feminismo para mí nunca será completo si es especista (discriminar según la especie), porque no rechaza la explota­ción de las hembras no-humanas: gallinas “ponedoras” explo­tadas como máquinas de fabricar huevos, vacas violadas a las que les roban sus hijxs recién nacidxs, cerdas explotadas en jaulas sin poder moverse…

También me gustaría aclarar que el vegetarianismo sólo es un tipo de dieta. La única cosa que comparte con el veganismo es que excluye los cadáveres en el plato y nada más. Pero no rechaza la explotación per se, porque no excluye productos de origen animal. Todos los productos de origen animal incluidos los huevos, lácteos y miel significan cosificación, explotación animal y muerte: las vacas explotadas para leche son succionadas día y noche para exprimir hasta la úl­tima gota de leche que tendría que alimentar a sus hijxs. Son matadas a los 5 años cuando no son “productivas”. Sus hijas tendrán el mismo destino que la madre y los hijos macho son enviados directamente al matadero por no ser “útiles” para la industria. Las gallinas también han sido modificadas para producir 30 veces más huevos de lo normal y muchas mueren descalcificadas. Les cortan el pico nada más nacer y sin anes­tesia. Cuando baja su producción de huevos, con menos de 2 años son enviadas al matadero.

Estas injusticias inaceptables pasan en todo tipo de explotaciones: intensivas, extensivas y ecológicas, ya que para los animales no hay diferencia entre unos y otros métodos. Por tanto, vegetarianismo y derechos animales no son compatibles, los productos de origen animal siempre conllevan explotación y muerte.

Gracias por leer estas líneas! Os he escrito porque vuestra propuesta me parece interesante y necesaria. El problema que tenemos los humanos como sociedad es que nos creemos más importantes que el resto de animales y por eso los explotamos en todos los ámbitos de la vida. Por suerte la ética evoluciona aunque sea poco a poco y aunque queda mucho por hacer, te­mas como la esclavitud, el machismo, el racismo, la LGTBfo­bia, etc, ya se ven como un problema y se trabaja cada día para educar y erradicarlos. La gran asignatura pendiente es visibilizar el ESPECISMO como el GRAN problema que es y así poder luchar contra él en favor de los derechos de todos los animales, humanos y no-humanos.
GRACIAS, UN ABRAZO DESDE BARCELONA.
SALUD Y LIBERACIÓN ANIMAL.

DENIS.