veldemingomez como afectan las sustancias de la incineracion en la salud y el medioambiente

Valdemingómez: situación y medidas de prevención.

¿Qué es lo que está pasando en Valdemingómez y por qué es potencialmente peligrosa para la salud de la población? Esta semana en nuestra sección sobre la incineradora abordamos la situación actual de la planta de tratamiento de residuos y las medidas de urgencia que deberían tomarse. 


 

En Valdemingomez se están incinerando residuos sólidos municipales y también gas de vertedero y de biometanización para producir en los tres casos energía eléctrica. Hay tres vertederos: Las Dehesas, La Galiana y el antiguo vertedero de Valdemingómez; y además unas antorchas que están incinerando gas. Todo esto genera una cantidad de emisiones peligrosas que no están siendo controladas por el complejo porque no se han tomado las medidas oportunas. Aunque no haya datos sobre el mal que causan las mismas, los ciudadanos podemos ampararnos legalmente en el principio de precaución.

El principio de precaución forma parte del derecho administrativo medioambiental y de las leyes. Es decir, la constitución no solo manda a las instituciones y a los poderes públicos que tutelen la salud sino que la prevengan. Establece con toda claridad que cuando una actividad supone un riesgo para la salud humana o el medioambiente hay que tomar medidas de precaución incluso cuando la relación causa–efecto no haya podido demostrarse científicamente. Por tanto a los políticos les corresponde la persecución penal mediante denuncias o querellas de los delitos ambientales de los que tengan conocimiento por razón de su cargo.

Es evidente que el principio de precaución debería tomarse en cuenta porque hay una gran incertidumbre sobre los efectos que pueden tener las sustancias nocivas que emite la incineradora. Por eso la primera medida que debería ser puesta en marcha es una investigación para despejar las incertidumbres en su totalidad. Todavía no se ha realizado ningún tipo de investigación científica sobre Valdemingómez y es absolutamente necesario para establecer medidas preventivas con el fin de reducir las afecciones que estas sustancias contaminantes causan a las personas. Esto facilitaría despejar las fuentes de confusión e identificar las sustancias que actúan en el suelo y el aire derivadas de la incineración y emisiones de los vertederos, determinar su rango de afección y se podría completar la investigación con un estudio sobre las patologías que se están produciendo una vez se descubra donde inciden las sustancias. Mientras tanto se está exponiendo a la población al no tomar las medidas preventivas necesarias.

Una vez dicho esto, queda claro que el informe epidemiológico que ha realizado en ayuntamiento no es fiable porque no se sustenta en información científica. En el mismo se reconoce que no existen los datos necesarios para sacar conclusiones, además de que hay fuentes de confusión que se lo impide.  No olvidemos que también contradice la documentación científica independiente sobre las afecciones de las incineradoras de residuos en la población circundante. Por eso no tiene credibilidad y sería necesario hacer investigación científica aunque se necesite de más tiempo. Ateniéndonos al principio de precaución, aun así se deberían de tomar meditas preventivas antes de tener datos concluyentes. 

Recordamos que el informe del ayuntamiento concluye que no hay peligro en Valdemingómez pese a que numerosos estudios afirman que las incineradoras suponen un riesgo para la salud. Puede que tenga que ver con los planes urbanísticos en el sureste de Madrid. Se van a construir más de 20.000 viviendas –el 50% de las mismas de protección pública– dentro del rango de afección típico y publicado de las incineradoras de residuos, que suele ser entre 0 y 12-15km de distancia con un máximo de afección en un radio de 5km alrededor de la instalación. En algunas poblaciones del entorno existe un excesivo riesgo de algunas patologías que no se explican por la contaminación de Madrid, como en Rivas Vaciamadrid, Villa de Vallecas y Getafe. Con lo cual, los habitantes de estas nuevas urbanizaciones también serían víctimas de los problemas de salud derivados de la incineradora.

Cuando muchos periodistas utilizan la declaración de Paco Pérez (Junta de Vallecas) e Inés Sabanés (Concejal de Medioambiente) inmediatamente hay una declaración del PP alabando lo positivo del estudio epidemiológico, presumiendo de que la gestión de la innovación del PP al frente del ayuntamiento fue para que estas instalaciones fueran eficaces y no tuvieran efectos nocivos para la salud. Sin embargo la realidad es que la innovación fue la incineración en sí misma. No podemos presuponer la inocencia de Paco Pérez e Inés Sabanés cuando permiten que lo que dicen sea un instrumento no solo de Jesús Candela (PP) sino de la promoción de Los Berrocales –la urbanización que se construirá en las proximidades de Valdemingómez– que liquida la biodiversidad y recursos naturales del sureste de Madrid.

Por todo esto nuestra misión es explicarle bien al ayuntamiento el principio de precaución. No podemos dejar que la ventana que se abre con el plan de residuos, cuyo horizonte es el cierre de Valdemingómez en 2025, se nos escape. Hay muchas fuerzas de tipo político, mediático y especulativo que están aprovechándose de todo. Hay que sospechar de la relación y para evitar que la profecía se haga realidad hay que decir que cosas se deben hacer en concreto y aprovechar las buenas tendencias del ayuntamiento actual.

Para acabar, tratamos tres puntos clave que están por realizar y por los cuales lucharemos para garantizar la salud pública y el medioambiente por encima de cualquier negocio:

1– La instalación de incineración tiene autorización ambiental integrada y se la concedieron irregularmente sin hacer un estudio de impacto ambiental. Cuando la Comunidad de Madrid concedió la autorización a Las Lomas lo hizo de manera provisional, pero eso no la exime de cumplir con la normativa de impacto ambiental. Al faltar esto no se establecen los impactos ni se determinan y aplican las medidas correctivas que son básicas para la protección de la salud y el medioambiente. Por tanto la autorización vigente es irregular.

2– Se deben establecer valores límite de emisiones para sustancias como el cianuro de hidrógeno, el dióxido de titanio y sustancias cancerígenas mutágenas que se producen a través de las emisiones de la quema de plásticos. Pero estas sustancias todavía no se han identificado. Aunque se debería haber revisado la emisión de sustancias peligrosas antes del 2014 para incluirlas en la autorización ambiental integrada, esto no se ha llegado a hacer nunca.

3– Si tenemos en cuenta la definición legal de instalación, todo Valdemingómez es una sola instalación: la planta de La Galiana, la planta de La Paloma, el vertedero de Las Dehesas, el de Las Lomas y el antiguo vertedero; porque sus procesos están interrelacionados. En estos casos, según la normativa, los valores límite de las sustancias se deben analizar en conjunto, mientras que en Valdemingómez se están concediendo autorizaciones por separado, permitiendo así emitir por separado sustancias que en su conjunto superarían ampliamente los valores límite de emisiones que se tuvieran que establecer para el conjunto. 

 

Agustín Morán, miembro del CAES y la Incineradora Valdemingómez NO y Fernando Palacios, científico del CSIC y experto sobre los efectos para la salud de las emisiones contaminantes.

Escucha el podcast completo (min 25)