Chocolate si, chocolate no … depende

El origen del chocolate es vegetal y, en principio, se trata de un alimento saludable. Su ingrediente básico son las habas de cacao que además de fibra tienen un altísimo contenido de antioxidantes y polifenoles (casi igual que el té verde y el doble que un vaso de vino tinto).

Estas moléculas frenan el crecimiento de las células cancerosas y limitan la angiogénesis (red de vasos que nutren de sangre al tumor).

 Ahora bien, a fuerza de añadirle azúcar, suavizarlo con leche y rebajarlo con manteca de cacao, se convierte en poco más que una golosina llena de calorías huecas. El mínimo aceptable en composición de cacao sería el 70% porque cuanto más baje el cacao, más sube el azúcar y más se reducen los beneficios para la salud aunque el chocolate siga siendo negro y si lleva leche o es blanco, ya no aporta ninguno. Como siempre, se trata simplemente de ir educando el paladar hacia lo saludable.

El consumo de 20 grs. de chocolate negro al día puede reducir en un 21% el riesgo de infarto y algunos estudios sugieren que podría ayudar a reducir la tensión arterial. Hay que tener en cuenta que esos 20 grs. representan una cantidad aceptable de calorías, de modo que si se toma con regularidad, conviene reducir calorías de otro alimento. Sería un buen sustituto de cualquier otro postre, acompañando un té verde ó, como merienda, fundirlo al baño María y verterlo sobre fruta troceada y si encima le rallas jengibre o piel de naranja ecológica, se convierte en una “delicatessen”.

Atención.- Mezclar chocolate con productos lácteos es inadecuado; la leche anula los efectos beneficiosos de las moléculas del cacao y el cacao disminuye la absorción del calcio de la leche.

Fuente: “Anticáncer, una nueva forma de vida” del Dr. David Servan-Schreiber y “La ciencia de la salud” del Dr. Valentín Fuster.

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