Valor nutricional de los alimentos

El valor nutricional que un alimento tiene se determina por su composición química. Esta cualidad del alimento es a su vez función de los siguientes factores:

 

Potencial genético del vegetal

Estación de producción

Climatología

Características de la tierra de cultivo

Tratamientos fitosanitarios y de fertilización

Estado de madurez del fruto

Almacenamiento

Transformación

 

Los nutrientes esenciales son aquellos que nuestro organismo no puede sintetizar o que si lo hace es en cantidades muy pequeñas. Por tanto lo que principalmente nos debe de aportar un alimento son nutrientes esenciales. Cuando compramos alimentos no nos fijamos en este concepto y mucho menos en si el alimento es o no vital. Nos limitamos a pagar por kilos o volumen de producto. Así pues es importante tener en cuenta unas pocas cuestiones que nos ayudan a discriminar:

 

1. El azúcar y las harinas refinadas así como los productos que los contengan carecen de las vitaminas y minerales que tienen los productos integrales. El proceso de refino de la harina nos da un producto que sólo es gluten y almidón. Alternativa al pan blanco es el pan integral ecológico.

 

2. El azúcar refinada produce descalcificación en nuestro organismo. Buenas opciones para aportar a nuestra dieta azúcar es consumir frutas, miel y azucar panela. Todos de producción ecológica.

 

3. Los ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados de los aceites vegetales no refinados son muy beneficiosos (aceite de oliva y girasol), a excepción de los aceites de palma y coco que tienen ácidos grasos saturados. El refino del aceite es una práctica industrial para aumentar el rendimiento en la extracción y consiste en mezclar la torta de semillas con disolvente. Posteriormente la mezcla de aceite y disolvente se someten a elevada temperatura para separar el disolvente. Nuestra salud nos agradecerá evitar la grasa saturada y la grasa vegetal refinada (aceite de girasol refinado y aceite de orujo). Un buen hábito es el consumo de aceite de oliva virgen extra y aceite de girasol de primera prensada ecológicos.

 

4. Las grasas hidrogenadas de la bollería industrial o “grasas trans” se comportan en nuestro organismo peor que las grasas saturadas. La hidrogenación de las grasas vegetales es un proceso industrial que las convierte en grasa sólida a temperatura ambiente. Evitar el consumo de bollería industrial, sobre todo de los niños nos evitará muchos problemas en el futuro.

 

5. El marchitamiento de ciertos alimentos por mala conservación produce pérdida de ác. ascórbico y ác. fólico.

 

6. La congelación y deshidratación de hortalizas supone pérdida de parte de las vitaminas.

 

7. La lista de aditivos autorizados en productos transf
ormados es amplísima y no todos son inocuos. Es muy importante conocerlos bien y rechazar productos con los aditivos más peligrosos.

 

8. Los alimentos probióticos son una necesidad creada en el consumidor por empresas de transformación de alimentos, empleando para ello campañas millonarias de marketing. Los aportes extras en ciertos productos (minerales, vitaminas, microorganismos y ác. grasos en lácteos y derivados lácteos) los podemos ingerir en su forma natural en otros alimentos frescos con la garantía de que se absorberán mejor.

 

9. Es muy importante saber que los productos modificados genéticamente (OGM) están presentes en los productos que podemos adquirir habitualmente en el comercio. Algunos están etiquetados como tal y otros aún no lo están, pese a ser obligatorio para los alimentos de origen vegetal o que los contengan. Es muy útil la Guía Verde y Roja de Green Peace. Este tipo de organismos modificados son un sin sentido, una verdadera amenaza en la naturaleza y para la salud.

 

10. Los falsos bio invaden el mercado en un claro ejemplo de la práctica inmoral de ciertas empresas, aprovechándose del trabajo de las personas que se han dedicado a la defensa de la Agricultura Ecológica durante décadas.

 

Es importante consultar las etiquetas de los alimentos transformados, ya que con los actos diarios de comprarlos y comerlos podemos influir de forma directa e indirecta en la mayor parte de los problemas de salud, contaminación ambiental y desigualdades económicas y sociales.