Acción directa por el derecho a la alimentación agroecológica

La alimentación es un derecho recogido en el Pacto Internacional de Derechos Económicos sociales y Culturales DESC (art. 11 parr.1 y párr. 2) que debe ser protegido como un derecho fundamental. Sin embargo, al igual que pasa con otros derechos como la vivienda, el gobierno dicta políticas a favor de las empresas que obtienen grandes beneficios vendiendo alimentos cargados de químicos y transgénicos que nos enferman. Dejan en manos del mercado la producción y distribución de alimentos.

Vivimos una crisis económica, pero también ecológica, alimentaria y democrática. Según el informe “Estado Mundial de la Agricultura y la Alimentación” 2013 emitido por la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) en los países empobrecidos 870 millones de personas pasan hambre y 2000 millones deficiencias nutricionales, fruto de la escasez de alimentos. En los países ricos 500 millones de personas son obesas y 1400 millones padecen sobrepeso junto con otras enfermedades (cáncer, cardiopatías, enfermedades autoinmunes), fruto del exceso y la toxicidad de su alimentación. Hambre, obesidad y enfermedades alimentarias son las dos caras de la inseguridad alimentaria en las economías de mercado. Con la crisis, un número creciente de niños y niñas pasan hambre en los países ricos. El verano pasado se habilitaron programas educativos en escuelas andaluzas y canarias para garantizar una comida al día a los hijos de familias pobres. Este año se ha extendido a otras CCAA.

El capitalismo ha desarrollado la industrialización, mercantilización y globalización de la producción y el consumo de los alimentos. Las corporaciones del negocio alimentario controlan los alimentos que se producen en función del beneficio, imponen los precios a los agricultores, privatizan las tierras cultivables, el agua y las semillas a la vez que empobrecen el suelo con los agrotóxicos, degradan la fertilidad de la tierra y las semillas, realizan una recolección temprana que resta nutrientes a los alimentos que, distribuidos a escala planetaria, pierden la poca vitalidad que les queda. Expulsan de sus tierras a millones de campesinos, víctimas de la industrialización de la agricultura que engrosan las bolsas de pobreza de las ciudades; degradan el oficio campesino convirtiendo a los supervivientes en empresarios que producen mercancías agrarias plegados a las directrices del mercado y de las subvenciones. Treinta años de Política Agraria Común (PAC) en nuestro país son un buen ejemplo de este proceso.

La agricultura ecológica se abre paso en los últimos tiempos por el crecimiento de la inseguridad alimentaria, también en los países ricos. Sin embargo, avanza por los mismos canales de distribución y con los mismos vicios que la agricultura industrial de la que quiere diferenciarse. España, principal país europeo y quinto mundial en producción ecológica, no tiene consumo domestico que demande dicha producción lo que explica que el 90% del rápido crecimiento de alimentos ecológicos vaya a los mercados internacionales.

La apuesta por una alimentación sana y suficiente para todas las personas y todos los pueblos exige presentar batalla a la agricultura industrial y a su distribución global. Pero, sobre todo, a la incultura alimentaria impuesta por la publicidad de las multinacionales alimentarias haciéndonos desear su comida basura. La agroecología requiere una comercialización en circuitos cortos. Los consumidores responsables debemos construir esos mercados locales como expresión política participativa frente a la inseguridad alimentaria, poniendo la educación alimentaria en el puesto de mando y construyendo una logística propia al margen de la gran distribución, en responsabilidad compartida con los agricultores desde los principios de la economía social y cooperativa.

Los movimientos sociales no pueden permanece ajenos a esta tarea. Las formas de comer son tan políticas como las formas de trabajar. Los Grupos Autogestionados de consumo (GAKs) empezamos en 1996 y en 2007 creamos una cooperativa de con¬sumo responsable sin ánimo de lucro, La Garbancita Ecológica que, 7 años después, suministra alimentos y cultura alimentaria a medio millar de personas cerrando la brecha entre el campo y la ciudad.

DÍA MUNDIAL DE LA ALIMENTACIÓN AGROECOLÓGICA
(16 OCTUBRE 2014)

Alimentar al mundo, cuidar el planeta
Defender la Agricultura Familiar Agroecológica
Garantizar una Alimentación sin Transgénicos ni Agrotóxicos

29ª Entrega