Alimentación sostenible y dieta mediterránea agroecológica

La Alimentación Sostenible requiere equilibrio entre economía, sociedad y naturaleza. Conciliar la salud de las personas y los ecosistemas, rentas dignas para l@s agricultor@s y protección del espacio agrario para la producción futura de alimentos. La producción ecológica es el único modelo que cumple estas condiciones al prohibir el uso de sustancias que contaminan suelos, agua, aire, personas y animales. Estas sustancias son antibióticos y hormonas para engorde de ganado, transgénicos y productos químicos sintetizados en laboratorio que, además de generar resistencias en las plagas a las que combaten, dañan flora y fauna silvestres e, incluso a bajas dosis, nos enferman (los llamados Disruptores Endocrinos interfieren las funciones hormonales).

La piedra angular de la Sostenibilidad es la fertilidad del suelo. La Agricultura Ecológica trata al suelo como un ecosistema vivo, lleno de microorganismos a los que cuidar para:

a) equilibrar la microbiota del suelo ayudando a la salud del cultivo

b) aumentar la biodisponibilidad de nutrientes para las plantas

c) facilitar esponjosidad y estructura del suelo para albergar mayor cantidad de agua ante las lluvias fuertes y el cambio climático

d) favorecer la cubierta vegetal que protege al suelo de heladas y altas temperaturas.

La Agricultura Ecológica practica un manejo agronómico sostenible (rotar leguminosas/cereal, setos en las lindes, cubierta vegetal, lucha biológica, ganadería extensiva), prioriza el uso de razas y variedades autóctonas más adaptadas al territorio, ayuda a conservar los espacios naturales y promueve la biodiversidad silvestre. La Agricultura Ecológica proporciona alimentos con más nutrientes y, a medio y largo plazo, es mejor estrategia que la Agricultura Industrial ante plagas y enfermedades. 

Quienes producen y consumen alimentos ecológicos de forma responsable van más allá de lo que exige el sello ecológico. Priorizan alimentos de temporada y cercanía recolectados en su punto óptimo de maduración; circuitos cortos de comercialización; mercados locales y la cooperativa como forma económico-social de producción, distribución y consumo organizado; precios justos para los agricultores y asequibles a los consumidores; cierre de la brecha metabólica campo-ciudad, equilibrio territorial y pueblos vivos. 

La Alimentación Sostenible requiere generalizar una dieta que concilie Comercio Justo, Seguridad y Soberanía Alimentaria. Nuestra dieta es la Dieta Mediterránea que -para ser saludable- debe ser Agroecológica, basada en consumo de frutas y verduras de temporada, legumbres 3 veces a la semana (principalmente del país y ecológicas), cereales integrales, frutos secos y proteína animal como ingrediente (no el plato principal). El avance de la Dieta Mediterránea Agroecológica, implica el retroceso del consumo de alimentos procesados, sal, azúcar, bebidas azucaradas, embutidos y carnes. 

 

Pilar Galindo