Fiestas de invierno y vinos naturales

vinosLas bebidas alcohólicas nos acompañan desde muy antiguo. Están elaboradas a partir de los frutos o granos disponibles en la región de referencia macerados y fermentados por distintos procedimientos.
En el área natural y cultural mediterránea fueron las civilizaciones egipcia, griega y romana las responsables de la producción y distribución del vino, la bebida más popular hasta la fecha pese a la introducción, en el gran mercado globalizado de alimentos, de otras muchas bebidas alcohólicas industriales que destrozan tantos hígados como vidas a lo largo del planeta.
Volviendo al vino, resulta sorprendente saber que los egipcios inscribían en sus jarras la añada, el viñedo y el nombre del vinificador y en Grecia encontramos el primer vino registrado con denominación de origen de calidad superior, producido en las islas de Quíos y Tasos; sin olvidar la estrecha relación entre las producciones de vino locales y el extendido culto a Dionisio quien, supuestamente, entregó las primeras vides a los humanos.
Desde aquellos tiempos hasta el presente sabemos que para producir un vino bueno tienen que darse tres condiciones: que los suelos de cultivo de vides sean propicios, que el cultivo se dedique a la producción para el consumo local o para la exportación -varían las calidades de uva- y que la elaboración sea la correcta.
Teniendo en cuenta que la vid se cultiva en múltiples zonas de clima mediterráneo, fue el trabajo campesino y vitinicultor de los griegos tracios antiguos quienes desarrollaron la especialización del cultivo de vides y fabricación de vinos, que Teofrastro recogió en “Historia de las plantas”, recomendando el cultivo en tierras bajas (llanuras) en hileras regulares de aquellas variedades que puedan aclimatarse mejor.
Estos datos históricos nos acercan al modo en que hoy en día algun@s campesin@s han optado por la elaboración del vino natural, yendo mucho más allá de los vinos industriales, ecológicos o biodinámicos. Porque, hablando de vinos, no se trata sólo de evitar añadir componentes químicos -los sulfurosos-, sino de poner de relieve el máximo potencial de color, sabor y aroma a la uva del terreno que transforman en vino. Esta es la tarea emprendida por Julián Ruíz con sus vinos naturales “De Sol a Sol”. Él mismo nos lo cuenta en nuestro Tachai 42.