Carne basura barata, ¿solución o problema?

La estrategia de la Organización Mundial para la Ali­mentación (FAO) de aumentar la producción de carne no sólo no ha reducido el hambre sino que lo cronifica y extiende la obesidad y las cardiopatías entre los más pobres de los países ricos que, junto al hambre, es la otra cara de la inseguridad alimentaria.

La FAO ha promovido desde 1960 la producción industrial de carne, leche y huevos para combatir la desnutrición de una parte importante de la humanidad. Sin embargo, los cereales destinados a ali­mentar el ganado han subido los precios de estos alimentos básicos y han ocupado con soja y maíz transgénicos, fumigados con agrotóxicos, las tierras de países del Sur, con lo que han provocado más hambre y enfermedades por exposición a químicos.

En los países ricos, la dieta cárnica ha crecido tanto que es responsable de enfer­medades cardiovasculares y obesidad.

En tiempos de crisis, las multinaciona­les que hacen negocio con hamburguesas repletas de grasas trans y carentes de los nutrientes esenciales, se publicitan ofre­ciendo comida basura a 1 euro.

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Pilar Galindo