Científicos, médicos, ecologistas y madres argentinas advierten de la peligrosidad del glifosato ampliamente investigada

Un año de trabajo de 17 científicos de la OMS es la punta del iceberg de las investigaciones por parte de diversos equipos de investigación que, desde hace décadas, prueban que el glifosato provoca daños genéticos (cancer, malformaciones y abortos espontáneos). Sin embargo, la legislación lo trata como si fuera inócuo y sólo en Argentina se fumigan 28 millones de hectareas.

Ya es hora de prohibirlo. La calificación “probable carcinógeno” de la OMS (hay evidencias de relación causal entre glifosato y cáncer pero también puede deberse a otras causas) es la misma que la de los PCBs y el formaldehído, ya prohibidos (Grupo 2A, el segundo de una lista de 5). Monsanto ha arremetido contra la Agencia para la Investigación Internacional contra el Cáncer de la OMS diciendo que se trata de “Investigación basura”. Está claro que sus intereses peligran con esta calificación.

Más que nunca, ahora hay que sumarse a la petición de PROHIBICIÓN DEL GLIFOSATO por parte de científicos argentinos, la Red de Médicos de los Pueblos Fumigados, la Red Nacional de Acción Ecologista (RENACE), Madres del Barrio Ituzaingó -“No pueden jugar con la vida de nuestros hijos. No experimentan más con nuestro pueblo”- y la Red de Acción en Plaguicidas de América Latina. No sólo por su peligrosidad, ampliamente demostrada y sufrida en carne propia por los habitantes de los pueblos fumigados, también porque se trata de un agrotóxico ampliamente empleado en el mundo y que crece su uso vinculado a los transgénicos.

Los consumidores europeos alimentamos la rueda al consumir carne barata alimentada con soja transgénica fumigada con glifosato procedente de Argentina. Debemos cesar en el consumo de leche, carne y huevos producidos en granjas industriales procedente de animales alimentados con piensos transgénicos.

Por nuestra salud y por solidaridad con los pueblos fumigados. Pásate a la alimentación agroecológica, libre de agrotóxicos y transgénicos.

P.G.

Fuente: EcoPortal.net

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